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Tierraviva 20/11/2014

Juezas ordenan reclusión de ancianos indígenas a la cárcel de Emboscada

En abierta violación a lo que establecen las leyes

 

Por no presentarse a una audiencia convocada por un tribunal de sentencias de la capital, para la substanciación del juicio oral y público, tres indígenas del pueblo Enlhet del Chaco, uno de ellos con discapacidad física, fueron remitidos a la cárcel de Emboscada. Las juezas Blanca Gorostiaga, Mesalina Fernández y Alba María González, dispusieron la prisión preventiva de los indígenas de la de la comunidad Paz del Chaco, de Presidente Hayes, procesados por la muerte de un menonita, hecho ocurrido hace cuatro años en el Chaco.

Se trata de Antolín Ayala, de 78 años, quien padece de una discapacidad física, debido a la amputación de una pierna, el mismo no cuenta con silla de ruedas ni muletas. El otro procesado es Erich Giménez, de 74 años de edad y su hijo Rofino Giménez, de 45 años. Los tres procesados, que solamente hablan su idioma ancestral, estaban en su comunidad, distante a más de 400 km de Asunción, pero debido a la ausencia en una de las audiencias el tribunal dictó la prisión preventiva de los tres que en la actualidad están recluidos, en situación inhumana en la penitenciaría nacional de Emboscada, donde comparten una celda con otros tres internos no indígenas.

Los indígenas están procesados desde hace más de cuatro años por la muerte de un ciudadano menonita. Este es el segundo juicio oral que se convoca por el mismo caso, debido que en el 2013 fueron juzgados por otro Tribunal de Sentencia, que anuló todo el proceso a raíz de las graves irregularidades cometidas durante la investigación fiscal, principalmente por la inobservancia de las normas procesales que garantizan un trato conforme a las pautas culturales a indígenas sometidos al proceso, y ordenó la libertad de los procesados. Sin embargo, un Tribunal de Apelaciones anuló la sentencia del tribunal anterior y ordenó que se repita el juicio oral y público, que será substanciada por el Tribunal que conforman las tres juezas mencionadas al principio.

 

detenidos 1“Aunque sea gateando, siempre vine a las audiencias”

La disposición de las juezas de sentencia fue duramente cuestionada por los indígenas, quienes negaron que no se hayan presentado en las audiencias en las que fueron convocados.

“Tengo una pierna amputada y no puedo caminar, pero siempre, junto con mis compañeros, nos presentamos ante el juzgado las veces que nos llamaron. En mi caso  siempre vengo, aunque sea gateando, porque no tengo silla de rueda ni muletas. Pero siempre ante los jueces, ya son cinco veces que vine para el juicio y nunca pensé escaparme. Además, cómo voy a escaparme si ni siquiera puedo caminar, a dónde podría irme. No sé porque me traen a la cárcel, ya estuve antes en Tacumbú, después me dijeron que el juicio se terminó, pero ahora de vuelta nos traen en un lugar que yo no conozco” mencionó  Antolín Ayala, quien solamente habla el idioma de su pueblo.

Agregó que vino cuatro veces hasta Asunción y las veces que vino pasó gateando frente a los jueces y que siempre se presentó a todas las audiencias y en el juicio oral, que posteriormente fue anulado. “Mire los callos que tengo en la rodilla, no tengo miedo de este juicio porque yo no tengo nada que ver en el hecho por el cual se me acusa. ¿Cómo podría yo matar a alguien en estas condiciones? Lo que más me preocupa en este momento es mi familia y mi comunidad, nadie sabe dónde estamos, en la comunidad estarán muy preocupados. Yo solo quiero volver a casa para estar tranquilo con la gente de mi comunidad, en este lugar no me siento bien” explicó finalmente.

Por su parte, Erich Giménez, mencionó su  preocupación por la situación en que se encuentran. “Soy inocente de lo que se me acusa, esta acusación me pesa mucho, a mi familia y a mi comunidad también porque estamos en estas condiciones. Mi familia no tiene ni ideas de dónde estoy ahora, yo tampoco sé dónde estoy ni por qué estoy acá. Hace cuatro días nos trajeron de la comunidad y tengo puesta la misma ropa”.

 

Lo que establece la Ley para estos casos

La decisión del tribunal de sentencia, al enviar de manera preventiva a los procesados a la cárcel, es arbitraria, por varias razones. La primera, es la inobservancia de la prohibición expresa de dictar prisión preventiva para personas mayores de setenta años, conforme al art. 238 del Código Procesal Penal (CPP): “No se podrá decretar la prisión preventiva de las personas mayores de setenta años”. En el presente caso, dos de los encarcelados son ancianos, y en el caso de Antolín Ayala, a su avanzada edad (78) se suma su discapacidad física, lo que le imposibilita valerse de sí mismo.

Por otro lado, el tribunal hace caso omiso a normas de carácter nacional e internacional de protección a las personas pertenecientes a pueblos indígenas. Por citar algunos, tenemos el Convenio 169 de la OIT, ratificado por Ley 234/93, de “Pueblos Indígenas y Tribales”, el cual dispone que cuando el procesado sea un indígena, “deberá darse preferencia a tipos de sanciones distintas del encarcelamiento” (art. 10.2). En otra parte, el mismo cuerpo legal dispone que, “al aplicarse la legislación nacional a los pueblos indígenas deberán tomarse debidamente en consideración sus costumbres o su derecho consuetudinario”.

Las Cien Reglas de Brasilia, otro instrumento internacional de referencia para jueces y tribunales, disponen, siguiendo la línea de lo mencionado en los párrafos anteriores, que “en la celebración de los actos jurisdiccionales se respetarán la dignidad, las costumbres y las tradiciones de las personas integrantes de comunidades indígenas” (Regla N° 79).

El Código Procesal Penal dispone un procedimiento especial para los hechos punibles relacionados a los pueblos indígenas, obligando a los Juzgados y Tribunales contar con una pericia socio-antropológica para determinadas resoluciones judiciales que puedan poner en riesgo el modo peculiar de vida de personas pertenecientes a pueblos indígenas, sobre todo si se afecta el derecho a la libertad. Nada de esto se tuvo en cuenta a la hora de resolver el encarcelamiento de los tres indígenas.