Institucional

 

Quienes somos

Somos una organización no gubernamental sin fines de lucro, que desde 1994 trabajamos en la promoción y defensa de los derechos humanos de los Pueblos Indígenas, con énfasis en la restitución de los derechos a la tierra, el territorio y los recursos naturales, principalmente de comunidades que pertenecen a los Pueblos Enxet, Sanapaná, Angaité, Qom e Ishïr. Con tal propósito, trabajamos a partir del litigio estratégico, la incidencia en políticas públicas, la capacitación en temas de organización y formación política y jurídica, así como el asesoramiento general, orientado a la exigibilidad integral de derechos, junto a las comunidades interesadas.

La restitución de los derechos territoriales es el eje principal a partir del cual se ensamblan las diversas acciones y líneas de trabajo de Tierraviva. Uno de los ámbitos donde desarrollamos nuestra labor es ante los órganos del Sistema Interamericano de Protección de Derechos Humanos (CIDH y Corte IDH), en cuyo seno hemos contribuido a afirmar y a hacer avanzar de manera relevante la jurisprudencia sobre los derechos a la propiedad comunal de las tierras y los territorios tradicionales de los Pueblos Indígenas, ensanchando el marco jurídico internacional existente a partir de los casos litigados, que han servido para ampliar los estándares del Derecho en la materia.

Los casos que Tierraviva presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) son: Keyleyphapopyet y Lamenxay (éste caso lo hemos presentado de manera conjunta con el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional) y Kelyenmagategma. Ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), nos cupo litigar Yakye Axa (también conjuntamente con CEJIL), en 2005; Sawhoyamaxa, en 2006; y, Xákmok Kásek, en 2010.
El territorio ancestral que se ha logrado asegurar a favor de las comunidades indígenas en el Bajo Chaco, con la contribución de Tierraviva, son: Paisayameixempa’a (Buena Vista y Colonia 96), 25.000 hectáreas; Yamekyaha (Espinillo), 10.000 hectáreas; Nepoxen (ex Coraí) 15.113 hectáreas; Lamenxay y Keyleyphapopyet (Laguna Pato y otros), 22.000 hectáreas; Solyaktektama (Naranhaty), 15.000 hectáreas; San Fernando y Kurupayty, 10.030 hectáreas; Kelyenmagategma, 9.000 hectáreas; Yakye Axa, 12.113 hectáreas. El total de tierras recuperadas y aseguradas es de más de 120.000 hectáreas a la fecha.

Al mismo tiempo, realizamos un trabajo permanente de asesoramiento jurídico a miembros de las distintas comunidades en temas como el derecho laboral, representando a trabajadores rurales indígenas en demandas judiciales y negociaciones extrajudiciales frente a las patronales. La defensa técnica en procesos penales, especialmente de líderes, ocupa otra dimensión del acompañamiento a las comunidades.

Realizamos acompañamiento técnico para el empoderamiento de los pueblos, comunidades, organizaciones y sectores específicos (líderes, mujeres y jóvenes) para fortalecer y garantizar la participación y la organización política, social, económica, cultural y religiosa de los indígenas, con foco en la exigibilidad de sus derechos ante la sociedad y el Estado.

Apoyamos a los miembros de las comunidades indígenas en situaciones de desplazamiento forzado y desastres naturales con un fondo de emergencia para ayuda humanitaria. También facilitamos un hospedaje en Asunción para líderes que realizan gestiones, cubriendo además sus gastos de movilidad a desde y hacia sus comunidades.

Como estrategia para fortalecer la cultura y la identidad, como proceso de construcción de la resistencia indígena frente al Estado y la sociedad, como un espacio de construcción de nuevos escenarios de desarrollo y vida, como un mecanismo para favorecer la interculturalidad, como un poder, y como ejercicio de derecho, el equipo de comunicación de Tierraviva a través de la utilización de metodologías participativas, realiza acciones en medios masivos, publicaciones institucionales y especializadas, además de la producción de documentales y programas radiales sobre los casos indígenas, institucionales y campañas específicas.

Tierraviva se constituye en una asamblea de miembros ad honorem de reconocida trayectoria, que define las líneas de trabajo y designa el directorio, que trabaja por el cumplimiento de los objetivos institucionales, y nombra un Coordinador Ejecutivo que ejerce la representación institucional y la coordinación del equipo de trabajo interdisciplinario compuesto por abogados, comunicadores, trabajadores sociales y educadores populares, organizados en áreas interrelacionadas que participan en constantes cursos de capacitación profesional.

Nuestro trabajo se fundamenta en la adhesión a los DDHH, la sensibilidad y compromiso con la causa indígena, el respeto a la autogestión y autonomía de los pueblos indígenas. Impulsamos el espíritu de lucha por la causa indígena y la constante autocrítica del qué y del cómo institucional.

Los esfuerzos para alcanzar el fortalecimiento institucional de Tierraviva y el trabajo en redes facilitaron alianzas con organismos de derechos humanos nacionales e internacionales, movimientos políticos, individualidades y organismos del Estado.

Enfoque de derechos

Los objetivos y la política institucional de respeto hacia los pueblos indígenas y la interculturalidad en la promoción de sus derechos mediante acciones dirigidas al cumplimiento de las leyes, convenciones y tratados internacionales ratificados por Paraguay, son recorridos bajo un enfoque de derechos humanos.

El reconocimiento y la exigibilidad de estos derechos establecen avanzar sobre los ideales que postula el Estado, la pluriculturalidad y multietnicidad de su pueblo, desde una perspectiva crítica, no sólo inclusiva y sumisa.

La interculturalidad, el respeto a la autodeterminación, los DDHH de los pueblos indígenas y la participación real de las comunidades, sus miembros y organizaciones desde sus propias cosmovisiones, conforman líneas claras que viene desarrollando y seguirá trabajando Tierraviva.

“A pesar de todos los puentes que se han tendido en esa interrelación constante, a pesar del mestizaje, hibridación o sincretismo que se ha dado, las diferencias entre identidades subsisten. Mientras éstas no se afirmen, mientras no haya un enriquecimiento mutuo, va a seguir habiendo problemas de autoestima y de convivencia entre los diferentes pueblos” (De Gregori, 1999).

Tomar como política la interculturalidad constituye un elemento fundamental donde se apoyan las prácticas y acciones, “en el sentido de que para dialogar hay que presuponer respeto mutuo y condiciones de igualdad entre los que dialogan” (Etxeberria 2001:18).

Enfoque de Territorio

Los pueblos indígenas y tribales, como es sabido, tienen formas de vida únicas, y su cosmovisión se basa fundamentalmente en su relación con la tierra. Las tierras tradicionalmente utilizadas y ocupadas por ellos son un factor primordial de su vitalidad física, cultural y espiritual. Esta relación única con el territorio tradicional puede expresarse de distintas maneras, dependiendo del pueblo indígena del que se trate y de sus circunstancias específicas, puede incluir el uso o presencia tradicionales, la preservación de sitios sagrados o ceremoniales, asentamientos o cultivos esporádicos, recolección estacional o nómada, cacería y pesca, el uso consuetudinario de recursos naturales u otros elementos característicos de la cultura indígena o tribal (CIDH/OEA, 2009).

Como lo ha señalado la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), “para las comunidades indígenas la relación con la tierra no es meramente una cuestión de posesión y producción sino un elemento material y espiritual del que deben gozar plenamente, inclusive para preservar su legado cultural y transmitirlo a las generaciones futuras” (CIDH, 2001: 78). Señala la CIDH que “la garantía del derecho a la propiedad comunitaria de los pueblos indígenas debe tomar en cuenta que la tierra está estrechamente relacionada con sus tradiciones y expresiones orales, sus costumbres y lenguas, sus artes y rituales, sus conocimientos y usos relacionados con la naturaleza, sus artes culinarias, el derecho consuetudinario, su vestimenta, filosofía y valores” (CIDH, 2005: 83).

El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial también ha concluido que los derechos territoriales de los pueblos indígenas son únicos, y abarcan una tradición y una identificación cultural de los pueblos indígenas con sus tierras que ha sido generalmente reconocida (CIDH/OEA, 2009).

El derecho a la propiedad, bajo el artículo 21 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos tiene una importancia singular para los pueblos indígenas y tribales, porque la garantía del derecho a la propiedad territorial es la base fundamental para el desarrollo de la cultura, la vida espiritual, la integridad y la supervivencia económica de las comunidades indígenas. Es un derecho al territorio que incluye el uso y disfrute de sus recursos naturales. Se relaciona directamente, como un pre‐requisito, con los derechos a la existencia en condiciones dignas, a la alimentación, al agua, a la salud, a la vida, al honor, a la dignidad, a la libertad de conciencia y religión, a la libertad de asociación, a los derechos de la familia, y a la libertad de movimiento y residencia.

A lo largo de las Américas, los pueblos indígenas y tribales insisten en que el Estado “les garantice en forma efectiva su derecho a vivir en su territorio ancestral y poder así no sólo realizar sus actividades tradicionales de subsistencia, sino también preservar su identidad cultural” (CIDH, 2005: 84).

Cooperación Internacional

Tierraviva recibe apoyo de organismos internacionales de cooperación, tales como DIAKONIA, de Suecia; ICCO, de Holanda; RAINFOREST NORWAY, de Noruega; IWGIA, de Dinamarca; AECID e IEPALA, de España; Fondo Finlandés para los Derechos Humanos, de Finlandia. En el pasado, también han contribuido a la labor institucional de Tierraviva, Pan Para el Mundo, de Alemania; Fondo Canadá, de Canadá; Intermón Oxfam, de España; Unión Europea y Misereor, de Suiza, y la Embajada del Reino Unido en Asunción.todos los cooperantes

Alianzas y articulaciones de las cuales forma parte Tierraviva

A nivel local, Tierraviva es parte de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (CODEHUPY) y de la Red de entidades privadas al servicio de los pueblos indígenas (REDESPI). En el ámbito internacional, Tierraviva es miembro de la Red internacional por los derechos económicos, sociales y culturales (Red DESC). Asimismo, mantiene una relación de trabajo articulado, principalmente en campañas de incidencia, con Amnistía Internacional y FIAN, desde hace varios años.

Pueblos:
Tierraviva trabaja, principalmente con los Pueblos Enxet, Qom, Sanapaná, Angaité e Ishyr

Comunidades:
Naeñec, Santa María, Kenha Jaksapot, Rodolfito, Laguna Pato, Lolaicó, Lolaico’í, Brillante, Tempelá, La Palmera, La India, Pozo Colorado, La Herencia, El Estribo y Paratodo; de igual modo, Nepoxen, Saria, Kenaten, Tajamar Kavajú, Xákmok Kásek y La Patria. Asimismo, con Espinillo, Makxawaiya, Monte Alto, Buena Vista, Colonia 96, Yakye Axa y Sawhoyamaxa. Así como también junto a Naranhaty, Kelyenmagategma, San Carlos Huguá Chiní, San Carlos Mbokajaty, San Carlos y Gente Rory. También con Diana, 14 de mayo y Esperanza.

Organizaciones indígenas que Tierraviva apoya:
Coordinadora de Líderes Indígenas del Bajo Chaco (CLIBCH); Organización de Comunidades Unidas Nenlhet (OCUN); Organización Mismo Indígena (OMI) y la Unión de Comunidades Indígenas de la Nación Ishyr (UCINI).