Un Estado democrático debe proteger y promover los derechos y libertades fundamentales de los Pueblos Indígenas. Es hora de exigirlo desde todas las voces.

En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, Tierraviva, institución aliada de los Pueblos Indígenas que habitan el Paraguay, y defensora de sus derechos y libertades fundamentales, manifiesta:

Las violaciones de derechos humanos que afectan a los Pueblos Indígenas en la actualidad adquieren una preocupante dimensión humanitaria que puede ser calificada como trágica. Esto, a raíz del desplazamiento incesante de comunidades enteras que son expulsadas de sus hábitats, principalmente en la región oriental del país, para luego terminar en las calles, viviendo en condiciones absolutamente incompatibles con la dignidad humana.

Una de las causas de esta situación es una política sistemática de abandono estatal, que históricamente ha eludido la protección de las comunidades mediante el pleno aseguramiento jurídico de sus tierras. Asimismo, otro factor a considerar es la la falta de inversión pública en aquellas comunidades que, disponiendo de tierras, no cuentan con los recursos económicos indispensables para apuntalar un desarrollo autónomo.

Así las cosas, en las últimas décadas, las comunidades indígenas han sido las principales víctimas del capital del agronegocio. Éste, aprovechándose del estado de necesidad de las mismas y la casi nula protección estatal, se ha ido apropiando mediante malas artes y poco dinero de sus tierras, bajo formas de arrendamiento; que aun siendo ilegales son toleradas e, incluso, protegidas por el Estado.

Es por ello que, con ocasión de la conmemoración internacional referida, Tierraviva exige de las autoridades un compromiso serio para impulsar políticas públicas de envergadura, que promuevan la inversión pública, el desarrollo de infraestructura, la educación intercultural y la salud en cada una de ellas.

Por último, exigimos también al Estado el fin de la impunidad sobre las tierras indígenas que ilegal e ilegítimamente fueron entregadas a terceros, sin el consentimiento o acuerdo de sus ocupantes tradicionales. Estas tierras, al igual que aquellas que fueron apropiadas por personas no sujetas de la reforma agraria durante la dictadura de Stroessner y aún después, deben ser consideradas malhabidas y objeto de restitución a sus legítimos propietarios: Los Pueblos Indígenas, gesto de reparación histórica e interés social impostergables

Asunción, Republica del Paraguay, agosto 9 de 2022