En setiembre del 2010 la Corte Interamericana de Derechos Humanos hizo pública la sentencia por la cual obligaba al Estado a reparar a la Comunidad Indígena Xákmok Kásek por violaciones a sus Derechos Humanos. Desde entonces la comunidad, perteneciente al Pueblo Sanapaná, ha continuado su lucha por el cumplimiento pleno de la sentencia y por alcanzar condiciones dignas de vida para todos sus miembros.

La comunidad Xákmok Kásek del Pueblo Sanapaná, está ubicada en el distrito de Irala Fernández, departamento de Presidente Hayes, a 16 kilómetros de la Ruta Transchaco. Según la sentencia de la Corte IDH debían ser restituidas 10.700 hectáreas de tierras a la comunidad, y titular otras 1.500 que habían sido cedidas por comunidades del Pueblo Angaité. El Estado restituyó 7.701 hectáreas hasta la actualidad y todavía quedan por restituir 2.999 hectáreas. Aunque no de forma íntegra, el Estado ha otorgado fondos para el desarrollo de la comunidad que la comunidad supo utilizar para salir adelante y mejorar notoriamente la calidad de vida de las mujeres y hombres, niñas, niños, ancianas y ancianos que la componen, mediante la organización y la acción comunitaria que cuenta con el permanente apoyo de Tierraviva.

En el marco de una evaluación de los 12 años de la Sentencia entre miembros de la comunidad y miembros del equipo de trabajo de Tierraviva, representantes convencionales de la misma, se pudieron contemplar los avances logrados. Con orgullo los pobladores de Xákmok Kásek mostraban las mejoras alcanzadas en la comunidad, en materia de construcción de viviendas, caminos, acceso a agua potable.

Durante la reunión comunitaria se analizaron las estrategias de acción para avanzar en el cumplimiento pleno de la Sentencia.

Celebrando la mejoría en la calidad de vida de su comunidad, ésta recuerda que aún queda mucho por hacer en materia de provisión de bienes y servicios que el Estado está obligado a concretar, así como la transferencia de recursos por indemnización y la totalidad de los fondos previstos para desarrollo. Y, sobre todo, queda pendiente lo faltante en materia de restitución territorial.

“Xákmok Kásek, es una comunidad indígena donde se respira legítimo orgullo, dignidad y lucha. Desde que la Corte IDH fallara a su favor en 2010, empezó a remontar largos años de humillaciones, injusticias y privación de sus derechos más elementales. Hoy están mejor, ya habitan sus tierras luego de recuperarlas parcialmente, pero aún faltan objetivos que alcanzar, para que la sentencia condenatoria recaída sobre el Estado paraguayo sea cumplida integralmente” señaló Oscar Ayala Amarilla, abogado de la comunidad y miembro de Tierraviva, en un rápido resumen de la actualidad de la comunidad y los desafíos que aún quedan por delante.