Indígenas adultos mayores siguen padeciendo dificultades para acceder a la pensión

Ancianos y ancianas de comunidades indígenas del Chaco paraguayo enfrentan serias dificultades para acceder al programa de pensión para adultos mayores, en un contexto donde las políticas públicas siguen sin adecuarse a sus realidades territoriales y culturales. La organización Tierraviva, junto a la Coordinadora de Líderes del Bajo Chaco (CLIBCh), ha venido monitoreando esta situación, se documentaron al menos diez casos de personas que intentaron cobrar sus beneficios sin éxito, evidenciando fallas estructurales en la implementación del programa; actualmente se busca una mesa de trabajo con las instituciones para superar estas barreras.

Uno de los principales obstáculos es la distancia entre las comunidades y los puntos de cobro. En vastas zonas del Chaco, los cajeros automáticos se encuentran a kilómetros de distancia, lo que obliga a las personas adultas mayores a realizar largos y costosos desplazamientos, muchas veces sin garantías de poder concretar el cobro. Esta situación se agrava por la falta de transporte y las condiciones geográficas adversas, que terminan excluyendo en la práctica a quienes deberían ser prioritarios en la política social.

A ello se suma la aplicación de criterios administrativos que desconocen estas condiciones. Según los casos relevados, varios beneficiarios fueron bloqueados del sistema por “falta de movimiento bancario”, sin considerar que dicha inactividad responde precisamente a las dificultades de acceso. Esta medida, aplicada de forma automática, deja a las personas sin ingresos y sin canales claros de reclamo o restitución.

Incluso en los casos en que los beneficiarios logran reingresar al programa, se denuncia que no se les reconocen los pagos retroactivos correspondientes al período en que estuvieron bloqueados. Esto implica una pérdida económica significativa para personas en situación de alta vulnerabilidad, además de generar incertidumbre sobre el destino de esos fondos no percibidos.

Desde Tierraviva se advierte que estas situaciones reflejan la ausencia de un enfoque intercultural en el diseño e implementación de las políticas públicas. La organización ha realizado un seguimiento sostenido de estos casos en articulación con las comunidades afectadas, acompañando los reclamos y visibilizando las barreras que enfrentan.

Las comunidades indígenas exigen respuestas urgentes por parte del Estado paraguayo, así como la adecuación de los mecanismos de acceso a derechos sociales básicos. Garantizar el acceso efectivo a la pensión para adultos mayores no solo implica asegurar un ingreso económico, sino también reconocer la dignidad y los derechos de los pueblos indígenas en condiciones de igualdad.

Comunidades siguen reclamando el cumplimiento de puntos críticos de las sentencias de la Corte IDH

A pedido de las comunidades Yakye Axa y Xákmok Kásek, se realizó este miércoles una reunión con la Comisión Interinstitucional para el Cumplimiento de Sentencias Internacionales (CICSI), donde se plantearon reclamos relacionados con puntos críticos de las sentencias que luego de 21 y 16 años respectivamente, siguen pendientes.

En ese sentido, los líderes de Yakye Axa y Xákmok Kásek, acompañados por sus representantes convencionales, expusieron la realidad de las comunidades.

En lo relacionado con Yakye Axa, garantizar el acceso a las tierras comunitarias mediante un “camino de todo tiempo” sigue siendo la principal deuda. Los líderes expusieron testimonios, videos y fotografías sobre la situación que deben atravesar para trasladarse desde la comunidad por el camino construido en el marco de la sentencia de la Corte IDH. El tramo se encuentra extremadamente deteriorado y, en la actualidad, largos pasajes del mismo están bajo agua. Los referentes comunitarios reclamaron que el Estado no ha cumplido con su obligación de construir un camino público que sea realmente de todo tiempo, lo que expone a la comunidad al aislamiento y a dificultades para el acceso a derechos fundamentales. Asimismo, se insistió en la necesidad de culminar con el proceso de mensura judial, que incluye la inscripción de su resultado, para el aseguramiento de las tierras pertenecientes a la comunidad.

Por su parte, la comunidad Xákmok Kásek presentó sus reclamos en diferentes aspectos, entre ellos la realización del acto de pedido de disculpas públicas por parte del Estado, que aún sigue pendiente.

De la audiencia participaron funcionarios del Instituto Paraguayo del Indígena, el Ministerio de Obras Públicas y la Vicepresidencia.

Como representantes convencionales de las comunidades estuvieron presentes Tierraviva, en representación de ambas comunidades, y CEJIL, representando a Yakye Axa.

Tierraviva destaca desafíos en la restitución de tierras indígenas en espacio internacional sobre cumplimiento de sentencias

La abogada Adriana Agüero, de la organización Tierraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco, participó como panelista en un espacio de formación e intercambio sobre reparaciones y restitución de tierras indígenas, realizado el pasado 30 de abril. El encuentro fue parte de un Curso Internacional sobre Cumplimiento de Sentencias de la Corte IDH y políticas públicas para su implementación organizado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y el Instituto de Políticas Públicas de Derechos Humanos del Mercosur.

La actividad, titulada “Experiencias y desafíos en la implementación de medidas de restitución de tierras indígenas ordenadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, reunió a especialistas y actores institucionales de la región para reflexionar sobre los avances y obstáculos en el cumplimiento de sentencias internacionales en materia de derechos territoriales.

Durante su intervención, Agüero expuso la experiencia paraguaya desde la perspectiva del acompañamiento a comunidades indígenas del Chaco, poniendo énfasis en las dificultades estructurales que persisten en la implementación efectiva de las decisiones de la Corte IDH. En particular, abordó los retrasos en los procesos de restitución, la falta de voluntad política sostenida y las barreras administrativas que enfrentan las comunidades para recuperar sus territorios ancestrales.

Asimismo, subrayó la importancia de entender la restitución de tierras no solo como una obligación jurídica del Estado, sino como un componente esencial para la garantía de derechos colectivos, la supervivencia cultural y la autodeterminación de los pueblos indígenas.

El panel también contó con la participación de Miembros de la sección de Supervisión de cumplimiento de Sentencia de la Corte IDH y la participación de Florencia Luñis Zavaleta, Directora de Tierras con Conflictos Comunitarios de la Secretaría de Asuntos Indígenas de la Provincia de Salta, Argentina, generando un espacio de diálogo comparado que permitió visibilizar problemáticas comunes en la región, así como estrategias de incidencia y monitoreo del cumplimiento de sentencias.

La participación de Tierraviva en este tipo de espacios reafirma su compromiso con la defensa de los derechos territoriales de los pueblos indígenas, así como con la construcción de agendas regionales que fortalezcan la exigibilidad de las decisiones del sistema interamericano de derechos humanos.

Difícil situación de comunidades indígenas en el bajo Chaco

La asistencia estatal es deficiente e insuficiente. Urge un plan de asistencia integral y comunidades reclaman declaración de emergencia en la zona.

Las comunidades indígenas del departamento de Presidente Hayes atraviesan una situación crítica a raíz de las inundaciones provocadas por el fenómeno climático El Niño, que en las últimas semanas ha dejado lluvias intensas, caminos intransitables y un creciente aislamiento territorial. La Coordinadora de Líderes Indígenas del Bajo Chaco (CLIBCh), que agrupa a 43 comunidades y 98 aldeas, advierte que la emergencia agrava condiciones estructurales de pobreza y exclusión que ya afectan de manera desproporcionada a los pueblos indígenas en Paraguay.

De acuerdo con los reportes presentados por la organización, las precipitaciones han superado los 300 milímetros y en algunas zonas alcanzaron los 600 milímetros, provocando el desborde de riachos y la destrucción de viviendas, además de poner en riesgo a las familias por la proliferación de animales peligrosos. El aislamiento ha generado una falta extrema de acceso a alimentos, agua potable, servicios de salud, educación y transporte, profundizando una crisis humanitaria que requiere respuesta urgente del Estado.

En este contexto, la organización Tierraviva ha venido realizando un relevamiento y monitoreo constante de la situación en terreno, en acompañamiento directo a las comunidades afectadas. Este seguimiento ha permitido documentar las condiciones de aislamiento, identificar necesidades urgentes y visibilizar la magnitud de la emergencia, reforzando los reclamos de atención inmediata por parte de las autoridades públicas.

Ante este escenario, la CLIBCh solicitó formalmente al Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) que active el proceso para la declaración de situación de emergencia, conforme a lo establecido en la Ley N° 2615/2005. Esta medida permitiría a la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) coordinar acciones interinstitucionales para brindar asistencia inmediata y sostenida a las comunidades afectadas, incluyendo la movilización de recursos por vía terrestre, fluvial o aérea.

En paralelo, la organización indígena también requirió directamente a la SEN la provisión urgente de insumos básicos como carpas, materiales de construcción, alimentos en cantidades suficientes y agua potable. Asimismo, enfatizó la necesidad de reforzar la logística estatal, incluyendo el uso de aeronaves de mayor capacidad, para garantizar que la ayuda llegue efectivamente a las zonas más aisladas del Chaco.

La situación sanitaria constituye otro punto de alarma. Las comunidades reportan un aumento de afecciones respiratorias y otras enfermedades vinculadas a las condiciones climáticas y a la falta de atención médica oportuna. En este sentido, la CLIBCh instó a una intervención coordinada con el Ministerio de Salud Pública para asegurar cobertura básica en los territorios afectados, advirtiendo que la emergencia podría agravarse en las próximas semanas. Los reclamos se apoyan también en obligaciones constitucionales y legales del Estado paraguayo, como el artículo 66 de la Constitución, que establece el deber de proteger a los pueblos indígenas frente a catástrofes que amenacen su supervivencia. Para las organizaciones indígenas, la actual crisis no solo exige respuestas inmediatas, sino también políticas de mediano y largo plazo que enfrenten las causas estructurales de la vulnerabilidad, respetando sus derechos territoriales, culturales y a una vida digna.

Los derechos no son una amenaza para el desarrollo.

Aclaraciones ante la campaña de ataques contra el Pueblo Ayoreo y las organizaciones que lo acompañan

Ante publicaciones recientes que atribuyen a organizaciones de la sociedad civil y al Pueblo Ayoreo la responsabilidad por la pérdida de mercados internacionales, desde Tierraviva consideramos necesario aclarar y contextualizar los hechos sobre la base de información verificable.

En los últimos días se ha instalado una campaña de desinformación impulsada por sectores empresariales y actores políticos que busca desacreditar al Pueblo Ayoreo y a las organizaciones que acompañan la defensa de sus derechos. Estas acusaciones surgen como reacción a acciones legítimas emprendidas por representantes ayoreos en el ámbito internacional, orientadas a la protección de su territorio ancestral y a la salvaguarda de sus derechos humanos.

La situación que enfrentan las comunidades ayoreas no es nueva. Diversas investigaciones periodísticas han documentado la grave deforestación en el Chaco paraguayo, incluyendo territorios tradicionalmente ocupados por el Pueblo Ayoreo. Estos informes también evidencian la falta de respuesta efectiva por parte del Estado paraguayo ante denuncias de carácter ambiental y de derechos humanos.

En este contexto, las comunidades afectadas recurrieron a instancias internacionales, en ejercicio de su derecho a la defensa de su territorio y su forma de vida. Como consecuencia de estos procesos, empresas europeas han adoptado decisiones comerciales vinculadas a sus propias políticas de debida diligencia, trazabilidad y cumplimiento de estándares ambientales y de derechos humanos.

Resulta improcedente responsabilizar a los pueblos indígenas o a las organizaciones que los acompañan por decisiones empresariales que responden, en última instancia, a la incapacidad de ciertos sectores productivos de garantizar condiciones adecuadas de producción, conforme a estándares internacionales cada vez más exigentes.

Tierraviva aclara que no ha tenido participación directa en las acciones internacionales mencionadas. No obstante, reafirma su compromiso histórico con la defensa de los derechos del Pueblo Ayoreo, incluyendo su derecho a denunciar vulneraciones, a acceder a mecanismos de protección internacional y a exigir el cumplimiento de las obligaciones del Estado.

La protección de los derechos humanos y del ambiente no puede ser presentada como una amenaza al desarrollo. Por el contrario, constituye una condición indispensable para construir un modelo productivo justo, sostenible y respetuoso de la dignidad de todos los pueblos.

Instamos a un debate público informado, responsable y respetuoso, que evite la estigmatización de comunidades indígenas y organizaciones de la sociedad civil, y que ponga en el centro la necesidad de garantizar derechos fundamentales históricamente vulnerados

19 de abril – Día del Indígena en Paraguay: entre el reconocimiento formal y la negación estructural de derechos

 

En el marco del Día del Indígena, este 19 de abril, desde Tierraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco consideramos imprescindible realizar una reflexión crítica sobre la situación actual de los Pueblos Indígenas en Paraguay. Lejos de constituirse en una fecha meramente conmemorativa, esta jornada interpela al Estado y a la sociedad en su conjunto sobre las profundas contradicciones que atraviesan las políticas públicas dirigidas a estos pueblos.

Por un lado, el Estado paraguayo sostiene en el plano discursivo su compromiso con los derechos indígenas, reconocidos tanto en la Constitución Nacional como en instrumentos internacionales. Sin embargo, en la práctica, impulsa medidas que vulneran directamente la autonomía y la libre organización de las comunidades. Un ejemplo claro es la denominada Ley de Control a las Organizaciones sin fines de lucro, cuya implementación pretende obligar a comunidades indígenas con personería jurídica a inscribirse en el SIARA (Sistema Integrado de Administración de los Registros Administrativos), desconociendo sus formas propias de organización y estableciendo mecanismos de control incompatibles con los estándares de derechos humanos y con el marco legal nacional que rige a los Pueblos Indígenas en Paraguay. Esta medida resulta no solo regresiva, sino también inconstitucional, ya que restringe derechos fundamentales.

A esta situación se suma el progresivo debilitamiento institucional del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI), que desde hace prácticamente un año carece de una sede central operativa. Esta precarización no es un hecho aislado, sino parte de un proceso más amplio de desfinanciamiento que limita gravemente cualquier posibilidad de asistencia efectiva o de implementación de políticas públicas dirigidas a los Pueblos Indígenas. La ausencia de recursos y de capacidad operativa del ente rector en materia indígena evidencia la falta de voluntad política para abordar de manera seria las demandas históricas.

Entre estas demandas, el acceso seguro a la tierra y al territorio continúa siendo una deuda estructural. A ello se suman las persistentes dificultades en el acceso a servicios básicos, especialmente al agua potable, condiciones que afectan de manera directa la vida y la dignidad de las comunidades. Mientras tanto, el avance del agronegocio sobre territorios indígenas se intensifica, promoviendo procesos de desplazamiento y expulsión de familias, muchas veces en contextos de alta conflictividad social.

En este escenario, la respuesta estatal frente a las legítimas reivindicaciones indígenas ha sido, de manera reiterada, la criminalización. Comunidades que defienden sus territorios o ejercen su derecho a la protesta son perseguidas y estigmatizadas, tanto por agentes estatales como por voceros vinculados a intereses agroempresariales. Esta lógica represiva no solo vulnera derechos individuales y colectivos, sino que profundiza la desigualdad y la exclusión.

A lo que se añade el hecho de que cuando son los Pueblos Indígenas los que denuncian a ganaderos y empresarios por la invasión de sus tierras comunitarias y la tala de sus bosques originales, son tratados de manera desigual por el Ministerio Público y el sistema de justicia; quedando numerosas denuncias por años sin respuesta para las comunidades, en contraste con la celeridad con que los indígenas son criminalizados.

A este panorama se suma el reiterado incumplimiento por parte del Estado paraguayo de las sentencias internacionales que lo condenan por violaciones a los derechos de los Pueblos Indígenas. Casos emblemáticos como Yakye Axa, Sawhoyamaxa y Xákmok Kásek, resueltos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, establecieron obligaciones claras en materia de restitución territorial, reparación integral y garantías de no repetición. Sin embargo, a pesar de la fuerza vinculante de estas decisiones, hasta la fecha no se ha concretado plenamente la devolución de las tierras, ni se han adoptado de manera efectiva todas las medidas ordenadas para prevenir nuevas vulneraciones. La persistencia de estas deudas evidencia no solo el incumplimiento de obligaciones internacionales, sino también la continuidad de un patrón estructural de desprotección. En este sentido, el bajo —o prácticamente inexistente— presupuesto destinado a la recuperación de territorios indígenas constituye una expresión concreta de esta falta de compromiso estatal.

Por otra parte, el denominado Plan Nacional de Pueblos Indígenas se presenta como una herramienta de articulación interinstitucional. Sin embargo, carece de financiamiento real y de mecanismos claros de implementación. Lejos de fortalecer la política pública indígena, su formulación actual diluye responsabilidades entre distintas instituciones que, en su mayoría, tampoco cuentan con los recursos necesarios para dar respuesta a las necesidades existentes.

Así, el Estado paraguayo transita una peligrosa dualidad: mientras enuncia compromisos, en los hechos despliega políticas que buscan controlar, debilitar y restringir los derechos de los Pueblos Indígenas. Esta contradicción no es menor, ya que impacta directamente en las condiciones de vida de miles de personas y en la vigencia misma de un Estado de derecho inclusivo.

Sin embargo, frente a este contexto de discriminación estructural y de evidente falta de voluntad política, los Pueblos Indígenas continúan sosteniendo sus luchas con dignidad. Las comunidades resisten, se organizan y defienden sus territorios, su cultura y sus derechos, constituyéndose en sujetos políticos fundamentales en la construcción de una sociedad más justa.

Desde Tierraviva, reafirmamos nuestro compromiso de acompañar y visibilizar estas luchas. En este 19 de abril, no solo recordamos, sino que denunciamos y exigimos: el pleno respeto a los derechos de los Pueblos Indígenas, el cese de las políticas de control y criminalización, y la implementación efectiva de políticas públicas con recursos suficientes que garanticen condiciones de vida dignas.

La CIDH advierte sobre leyescontra la sociedad civil

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos expresó preocupación por el aumento de hostigamientos y represalias contra organizaciones de la sociedad civil, periodistas, personas defensoras de derechos humanos y operadores de justicia en distintos países de la región. La advertencia fue incluida en el comunicado de cierre de su 195° período de sesiones, en el que el organismo resaltó el rol histórico de la sociedad civil en la promoción y defensa de los derechos humanos.

Durante las audiencias realizadas en este periodo, organizaciones y representantes de distintos países denunciaron situaciones de hostigamiento, amenazas, campañas de descrédito en redes sociales, detenciones arbitrarias e incluso ejecuciones extrajudiciales contra quienes realizan tareas de defensa de derechos. La Comisión también advirtió sobre el uso de leyes de excepción o normas antiterroristas como mecanismos de control o represalia, que terminan afectando especialmente a sectores vulnerables de la población.

La CIDH señaló además que estas medidas pueden tener un efecto inhibidor en la participación de organizaciones sociales en espacios de denuncia internacional. Según el organismo, algunas organizaciones han optado por no participar en audiencias públicas del sistema interamericano por temor a posibles represalias en sus países de origen.

En ese contexto, la Comisión recordó que, de acuerdo con el artículo 63 de su reglamento, los Estados tienen la obligación de garantizar la seguridad de todas las personas que participan en audiencias públicas y reuniones del organismo, así como abstenerse de realizar cualquier tipo de represalia. La CIDH anunció que dará seguimiento cercano a las situaciones denunciadas a través de sus distintos mecanismos de monitoreo.

Las preocupaciones expresadas por la Comisión también resuenan en Paraguay, donde organizaciones han denunciado intentos de restringir el trabajo de la sociedad civil mediante nuevas regulaciones. Entre ellas se encuentra la denominada ley “anti-ONG”, cuestionada por diversas organizaciones por considerar que podría afectar la libertad de asociación y el trabajo de defensa de derechos humanos.

Tierraviva ha sido una de las instituciones que ha cuestionado esta normativa. Junto a la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (CODEHUPY) y otras organizaciones ha presentado una acción de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia, argumentando que la ley impone controles excesivos y podría utilizarse como mecanismo de presión o limitación contra organizaciones sociales.

Además, Tierraviva llevó la preocupación ante instancias del sistema interamericano de derechos humanos, advirtiendo que este tipo de regulaciones puede generar un ambiente adverso para el trabajo de organizaciones que acompañan a comunidades indígenas y sectores vulnerables.

La advertencia realizada por la CIDH en el cierre de su 195° período de sesiones refuerza las alertas planteadas por organizaciones paraguayas sobre el riesgo de que normativas restrictivas, campañas de estigmatización o presiones institucionales afecten la labor de la sociedad civil. Para organizaciones de derechos humanos, garantizar un entorno seguro para quienes denuncian abusos es una condición clave para la vigencia de la democracia y la protección efectiva de los derechos fundamentales.

Indígenas sufren trabas para acceder a la pensión para adultos mayores

Juan Duarte, indígena de la comunidad Payseyamexempa’a, fue excluido de la nómina de beneficiarios de la pensión de adultos mayores del Ministerio de Desarrollo Social (MDS). Según responsables de la institución, la exclusión se habría producido porque no registró movimientos durante más de 60 días. Sin embargo, Duarte asegura que sí retiró parte de su pensión en diciembre pasado.

Este caso no es aislado y refleja una problemática que afecta a integrantes de comunidades indígenas, especialmente en el Chaco paraguayo. En esa región las posibilidades de acceder a cajeros automáticos son muy limitadas, y muchas veces tampoco existe atención cercana del Banco Nacional de Fomento (BNF), entidad a través de la cual se realizan los pagos, ni del propio MDS, responsable del programa de pensión de adultos mayores.

Al escaso monto de la pensión se suma la dificultad para cobrarla. En numerosos casos, los cajeros automáticos se encuentran a más de 100 kilómetros de las comunidades donde viven las personas beneficiarias. A esto se agregan las precarias condiciones de los caminos, que con frecuencia se vuelven intransitables, lo que dificulta aún más el acceso al cobro.

Las barreras no son únicamente geográficas. También persisten trabas burocráticas como la denunciada por Juan Duarte, que terminan afectando directamente a personas adultas mayores indígenas. Como resultado, muchos son excluidos del programa sin explicaciones claras y se ven obligados a iniciar nuevamente largos trámites administrativos.

Tierraviva, viene acompañando a las comunidades indígenas respecto a esta situación, señalando que queda en evidencia la falta de adecuación del programa a la realidad de las comunidades del Chaco, donde las condiciones de acceso a servicios financieros y a instituciones del Estado son muy diferentes a las de las zonas urbanas.

Ante este escenario, las comunidades reclaman que el Estado garantice mecanismos de pago y control que contemplen las particularidades territoriales y culturales de los pueblos indígenas, de modo a evitar exclusiones injustas y asegurar que las personas adultas mayores puedan ejercer plenamente su derecho a una pensión.

Tierraviva rindió cuentas ante asamblea de líderes indígenas

Durante una asamblea con más de 130 líderes de comunidades indígenas del Chaco, la organización Tierraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco rindió cuentas sobre sus acciones y los trabajos planificados para el año 2026.

Durante el encuentro, los líderes recibieron información sobre los recursos humanos y financieros con que cuenta la institución, así como sobre las acciones que serán priorizadas durante este año en el territorio del Chaco paraguayo.

Entre los principales planes se encuentra el apoyo a comunidades con proyectos de desarrollo, así como el fortalecimiento de organizaciones indígenas para potenciar su capacidad de gestión, incidencia y defensa de sus derechos colectivos.

Asimismo, se informó que más de 1300 personas indígenas pasaron durante 2025 por el hospedaje que sostiene la organización en la capital, un espacio clave para que integrantes de comunidades puedan realizar gestiones, acceder a instituciones públicas y participar en procesos administrativos y judiciales. Este año, el albergue continuará funcionando como parte del compromiso institucional con el acceso efectivo a derechos.

Si bien existe una disminución de recursos provenientes de la cooperación internacional para el 2026, la organización continúa trabajando y reafirma su compromiso de seguir acompañando a los Pueblos Indígenas en sus demandas, procesos organizativos y defensa de sus territorios.

El oportunismo de un Ministerio del Interior que desconoce cómo debería funcionar el estado social de derecho

En la fecha, Tierraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco ha tomado conocimiento de las declaraciones públicas del ministro del Interior, Enrique Riera, en las que atribuye a organizaciones de la sociedad civil la supuesta protección de personas vinculadas a hechos punibles y la presión indebida sobre jueces y fiscales; haciendo caso omiso de la obligación de demostrar la veracidad de sus dichos.

Tales afirmaciones arbitrarias no sólo carecen de sustento, sino que constituyen un grave intento de desacreditar el trabajo de defensa de los derechos humanos y de señalar como ilegítimas las luchas campesinas e indígenas.

Las organizaciones sociales cumplen un rol reconocido en un Estado democrático: acompañar a las víctimas, vigilar el respeto al debido proceso y exigir que las instituciones funcionen conforme a la Constitución y a los tratados internacionales. Pretender instalar en la opinión pública la idea de un “enemigo único” que explique los conflictos sociales, además de simplista, desvía la atención de las verdaderas responsabilidades del Estado en la garantía de derechos y en la prevención de la violencia estructural; permeadas totalmente en la actualidad por poderes fácticos y el narcotráfico.

Resulta particularmente preocupante que desde el propio Ministerio del Interior se intente desacreditar además otros principios básicos del Estado social de derecho; señalando también en el conjunto a instituciones públicas como el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura; actor que realiza supuestas injerencias particulares en el poder público al lado de las organizaciones de la sociedad civil.

Esta expresión demuestra que el problema no se trata de esclarecer o prevenir hechos de violencia bajo el criterio garantista de objetividad, sino que lo que molesta en realidad son la lucha por la democracia y la participación de la ciudadanía como contralor en derechos fundamentales como la prohibición de la tortura, el derecho a la defensa y el actuar de las fuerzas públicas. Las garantías constitucionales no protegen delitos: protegen a las personas frente a abusos del poder estatal.

En lugar de desviar el debate con acusaciones infundadas, corresponde a las autoridades garantizar que las instituciones respondan con celeridad, imparcialidad y respeto a los derechos humanos, especialmente cuando se trata de pueblos históricamente vulnerados.

Tierraviva recuerda concretamente que en varias oportunidades ha solicitado sin éxito una audiencia a la Fiscalía General del Estado para exponer la reiterada dilación que sufren las causas penales cuando los denunciantes son pueblos indígenas. La fiscal general Sandra Quiñónez no respondió jamás al pedido realizado el 23 de setiembre de 2022, donde investigaciones fiscales ya alcanzaban más de 1.200 días sin definición para las comunidades indígenas del Chaco.

Posteriormente, el máximo representante del Ministerio Público Emiliano Rolón no ha respondido a la misma petición desde su ascensión al cargo en el mes de marzo de 2023. En marzo de 2026 se cumplirán 3 años del mandato del mismo sin otorgar a su vez dicha audiencia; lo que también patentiza su desinterés por el avance de estas causas judiciales en casos de lesión de bienes jurídicos indígenas.

Por lo cual, mentir afirmando que existe un supuesto manejo tras bambalinas frente al verdadero contexto de desinterés e indolencia del sistema de justicia ante la labor de defensa de la tierra indígena resulta más que absurdo y contradictorio.

De hecho, esta grosera falta de respuesta de la justicia en numerosas denuncias por invasión de tierras indígenas, amenazas contra comunidades y otros hechos graves; que permanecen sin avances sustantivos en el Ministerio Público y en el Poder Judicial, ha sido motivo de informes internacionales de Tierraviva, denunciando que esta circunstancia agrava la situación de indefensión indígena, incompatible con los compromisos internacionales asumidos por el Estado paraguayo.

Las autoridades públicas, decíamos, en vez de abocarse a profundizar la estigmatización y discriminación, deberían dirigir sus esfuerzos a la construcción de alternativas consensuadas; pues si no cambian estas prácticas, en realidad sus acciones seguirán contribuyendo aún más a debilitar la confianza pública en las instituciones.

Tierraviva reafirma su compromiso con la defensa pacífica y jurídica de los derechos de los pueblos indígenas, e insta a las autoridades a actuar con responsabilidad, apego a la verdad y respeto al marco constitucional, condiciones indispensables para la vigencia plena del Estado de derecho en el Paraguay.

EL OPORTUNISMO DE UN MINISTERIO DEL INTERIOR QUE DESCONOCE CÓMO DEBERÍA FUNCIONAR EL ESTADO SOCIAL DE DERECHO