Indígenas sufren trabas para acceder a la pensión para adultos mayores

Juan Duarte, indígena de la comunidad Payseyamexempa’a, fue excluido de la nómina de beneficiarios de la pensión de adultos mayores del Ministerio de Desarrollo Social (MDS). Según responsables de la institución, la exclusión se habría producido porque no registró movimientos durante más de 60 días. Sin embargo, Duarte asegura que sí retiró parte de su pensión en diciembre pasado.

Este caso no es aislado y refleja una problemática que afecta a integrantes de comunidades indígenas, especialmente en el Chaco paraguayo. En esa región las posibilidades de acceder a cajeros automáticos son muy limitadas, y muchas veces tampoco existe atención cercana del Banco Nacional de Fomento (BNF), entidad a través de la cual se realizan los pagos, ni del propio MDS, responsable del programa de pensión de adultos mayores.

Al escaso monto de la pensión se suma la dificultad para cobrarla. En numerosos casos, los cajeros automáticos se encuentran a más de 100 kilómetros de las comunidades donde viven las personas beneficiarias. A esto se agregan las precarias condiciones de los caminos, que con frecuencia se vuelven intransitables, lo que dificulta aún más el acceso al cobro.

Las barreras no son únicamente geográficas. También persisten trabas burocráticas como la denunciada por Juan Duarte, que terminan afectando directamente a personas adultas mayores indígenas. Como resultado, muchos son excluidos del programa sin explicaciones claras y se ven obligados a iniciar nuevamente largos trámites administrativos.

Tierraviva, viene acompañando a las comunidades indígenas respecto a esta situación, señalando que queda en evidencia la falta de adecuación del programa a la realidad de las comunidades del Chaco, donde las condiciones de acceso a servicios financieros y a instituciones del Estado son muy diferentes a las de las zonas urbanas.

Ante este escenario, las comunidades reclaman que el Estado garantice mecanismos de pago y control que contemplen las particularidades territoriales y culturales de los pueblos indígenas, de modo a evitar exclusiones injustas y asegurar que las personas adultas mayores puedan ejercer plenamente su derecho a una pensión.

Tierraviva rindió cuentas ante asamblea de líderes indígenas

Durante una asamblea con más de 130 líderes de comunidades indígenas del Chaco, la organización Tierraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco rindió cuentas sobre sus acciones y los trabajos planificados para el año 2026.

Durante el encuentro, los líderes recibieron información sobre los recursos humanos y financieros con que cuenta la institución, así como sobre las acciones que serán priorizadas durante este año en el territorio del Chaco paraguayo.

Entre los principales planes se encuentra el apoyo a comunidades con proyectos de desarrollo, así como el fortalecimiento de organizaciones indígenas para potenciar su capacidad de gestión, incidencia y defensa de sus derechos colectivos.

Asimismo, se informó que más de 1300 personas indígenas pasaron durante 2025 por el hospedaje que sostiene la organización en la capital, un espacio clave para que integrantes de comunidades puedan realizar gestiones, acceder a instituciones públicas y participar en procesos administrativos y judiciales. Este año, el albergue continuará funcionando como parte del compromiso institucional con el acceso efectivo a derechos.

Si bien existe una disminución de recursos provenientes de la cooperación internacional para el 2026, la organización continúa trabajando y reafirma su compromiso de seguir acompañando a los Pueblos Indígenas en sus demandas, procesos organizativos y defensa de sus territorios.

El oportunismo de un Ministerio del Interior que desconoce cómo debería funcionar el estado social de derecho

En la fecha, Tierraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco ha tomado conocimiento de las declaraciones públicas del ministro del Interior, Enrique Riera, en las que atribuye a organizaciones de la sociedad civil la supuesta protección de personas vinculadas a hechos punibles y la presión indebida sobre jueces y fiscales; haciendo caso omiso de la obligación de demostrar la veracidad de sus dichos.

Tales afirmaciones arbitrarias no sólo carecen de sustento, sino que constituyen un grave intento de desacreditar el trabajo de defensa de los derechos humanos y de señalar como ilegítimas las luchas campesinas e indígenas.

Las organizaciones sociales cumplen un rol reconocido en un Estado democrático: acompañar a las víctimas, vigilar el respeto al debido proceso y exigir que las instituciones funcionen conforme a la Constitución y a los tratados internacionales. Pretender instalar en la opinión pública la idea de un “enemigo único” que explique los conflictos sociales, además de simplista, desvía la atención de las verdaderas responsabilidades del Estado en la garantía de derechos y en la prevención de la violencia estructural; permeadas totalmente en la actualidad por poderes fácticos y el narcotráfico.

Resulta particularmente preocupante que desde el propio Ministerio del Interior se intente desacreditar además otros principios básicos del Estado social de derecho; señalando también en el conjunto a instituciones públicas como el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura; actor que realiza supuestas injerencias particulares en el poder público al lado de las organizaciones de la sociedad civil.

Esta expresión demuestra que el problema no se trata de esclarecer o prevenir hechos de violencia bajo el criterio garantista de objetividad, sino que lo que molesta en realidad son la lucha por la democracia y la participación de la ciudadanía como contralor en derechos fundamentales como la prohibición de la tortura, el derecho a la defensa y el actuar de las fuerzas públicas. Las garantías constitucionales no protegen delitos: protegen a las personas frente a abusos del poder estatal.

En lugar de desviar el debate con acusaciones infundadas, corresponde a las autoridades garantizar que las instituciones respondan con celeridad, imparcialidad y respeto a los derechos humanos, especialmente cuando se trata de pueblos históricamente vulnerados.

Tierraviva recuerda concretamente que en varias oportunidades ha solicitado sin éxito una audiencia a la Fiscalía General del Estado para exponer la reiterada dilación que sufren las causas penales cuando los denunciantes son pueblos indígenas. La fiscal general Sandra Quiñónez no respondió jamás al pedido realizado el 23 de setiembre de 2022, donde investigaciones fiscales ya alcanzaban más de 1.200 días sin definición para las comunidades indígenas del Chaco.

Posteriormente, el máximo representante del Ministerio Público Emiliano Rolón no ha respondido a la misma petición desde su ascensión al cargo en el mes de marzo de 2023. En marzo de 2026 se cumplirán 3 años del mandato del mismo sin otorgar a su vez dicha audiencia; lo que también patentiza su desinterés por el avance de estas causas judiciales en casos de lesión de bienes jurídicos indígenas.

Por lo cual, mentir afirmando que existe un supuesto manejo tras bambalinas frente al verdadero contexto de desinterés e indolencia del sistema de justicia ante la labor de defensa de la tierra indígena resulta más que absurdo y contradictorio.

De hecho, esta grosera falta de respuesta de la justicia en numerosas denuncias por invasión de tierras indígenas, amenazas contra comunidades y otros hechos graves; que permanecen sin avances sustantivos en el Ministerio Público y en el Poder Judicial, ha sido motivo de informes internacionales de Tierraviva, denunciando que esta circunstancia agrava la situación de indefensión indígena, incompatible con los compromisos internacionales asumidos por el Estado paraguayo.

Las autoridades públicas, decíamos, en vez de abocarse a profundizar la estigmatización y discriminación, deberían dirigir sus esfuerzos a la construcción de alternativas consensuadas; pues si no cambian estas prácticas, en realidad sus acciones seguirán contribuyendo aún más a debilitar la confianza pública en las instituciones.

Tierraviva reafirma su compromiso con la defensa pacífica y jurídica de los derechos de los pueblos indígenas, e insta a las autoridades a actuar con responsabilidad, apego a la verdad y respeto al marco constitucional, condiciones indispensables para la vigencia plena del Estado de derecho en el Paraguay.

EL OPORTUNISMO DE UN MINISTERIO DEL INTERIOR QUE DESCONOCE CÓMO DEBERÍA FUNCIONAR EL ESTADO SOCIAL DE DERECHO

La negación del Estado en su rol garante de derechos fundamentales

28-01-2026 En estos días hemos sido testigos de una de las situaciones más crueles e inhumanas, que involucra, por un lado, al aparato estatal y, por otro, a la indolencia de una sociedad que señala, prejuzga y banaliza realidades que atraviesan cotidianamente a nuestro sufrido pueblo.

Como una de las primeras acciones del año 2026, el Estado paraguayo actuó de oficio imputando a una pareja indígena en el departamento de Amambay por la muerte, por desnutrición severa, de su hija de tan solo tres años de edad. El hecho ocurrió en una comunidad históricamente olvidada por las políticas públicas, ante la insensibilidad de una población que se jacta de la “raza guaraní” que dice llevar en la sangre.

El lamentable suceso tuvo lugar en la comunidad indígena Takuaguyogue, del Pueblo Paĩ Tavyterã, donde el Estado paraguayo está prácticamente ausente a la hora de garantizar derechos elementales como el acceso al agua, la energía eléctrica, la salud y la alimentación. Sin embargo, esa misma ausencia se disipa cuando se trata de poner en funcionamiento el aparato punitivo y criminalizador de la pobreza.

En este caso, el estamento público actuó con una premura inusitada para imputar a personas individuales, pobres y excluidas, lo que le permitió desviar eficazmente la atención y deslindarse de las responsabilidades estructurales que le corresponden como garante de derechos.

Este no es un hecho aislado. Situaciones similares se repiten con frecuencia en numerosas comunidades indígenas del país, ante la falta de una respuesta objetiva y eficaz por parte de las instituciones públicas, que optan por sancionar antes que por resolver. El dolor se agrava aún más al leer los comentarios de la ciudadanía en las redes sociales, donde predominan expresiones de racismo y discursos de odio.

Como Tierraviva ha venido denunciando públicamente desde su creación, las comunidades indígenas enfrentan la falta de agua, la inexistencia de transporte, la ausencia de caminos, el cierre de accesos por parte de estancieros, la carencia de energía eléctrica, la falta de aseguramiento jurídico de sus tierras y la insuficiencia de alimentación básica. En síntesis, se enfrentan al incumplimiento sistemático de sus derechos fundamentales, pese a que el marco legal vigente establece como fin prioritario del Estado paraguayo la protección de los Pueblos Indígenas.

Situaciones de esta naturaleza ya han derivado en tres sentencias condenatorias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado paraguayo, por violaciones a los derechos humanos de Comunidades Indígenas. Estos casos fueron acompañados por Tierraviva y, pese a que de dichas sentencias han transcurrido más de veinte años, la realidad de los Pueblos Indígenas no ha experimentado cambios sustantivos, lo que evidencia la falta de voluntad política y la persistencia de una discriminación estructural por parte del Estado.

La gravedad de esta situación impacta de manera particular en la niñez indígena. En Paraguay, los niños, niñas y adolescentes de 0 a 17 años constituyen el grupo más afectado por la pobreza: el 73,7 % se encuentra en situación de pobreza, porcentaje que se eleva al 75,7 % en las zonas rurales. La escasa respuesta estatal se refleja en los datos del Monitoreo de la Implementación del Sistema de Protección Social en Comunidades Indígenas del Paraguay, que da cuenta de serias dificultades para el ejercicio de derechos fundamentales como el acceso a la tierra, la alimentación adecuada, la salud, la educación y el agua potable.

Lejos de revertir esta situación, el gobierno ha decidido desmantelar la institución que constituye el órgano rector de las políticas públicas dirigidas a los Pueblos Indígenas, el Instituto Paraguayo del Indígena (INDI), desde julio de 2025. Hasta el momento, los líderes indígenas solo pueden dar cuenta de la inexistencia de avances concretos en la reapertura total de la oficina central en Asunción. Paralelamente, una sociedad paraguaya discriminadora hace todo lo posible para impedir que las oficinas de instituciones públicas que atienden a pueblos indígenas se instalen en sus barrios.

En este panorama, resulta inevitable preguntarse cuál fue la respuesta del Sistema Nacional de Protección de la Niñez y de la Adolescencia hacia esta niña, cuyo frágil cuerpo soportó la desnutrición hasta su fallecimiento. La respuesta parece ser la indolencia de funcionarios del sistema de salud, responsables de omitir el seguimiento necesario; la decisión judicial de enviar a prisión a sus jóvenes y empobrecidos padres indígenas —ya de por sí relegados de múltiples formas—; y el olvido y la negación de su existencia por parte de una sociedad hipócrita, cuyo patriotismo se reduce a la exaltación ocasional de colores deportivos.

Más allá de las responsabilidades individuales de los funcionarios que integran el sistema encargado de garantizar el acceso a derechos, el Estado paraguayo debe mirar con profundidad la realidad que atraviesan los Pueblos Indígenas. Solo así podrá dar alguna explicación a la lamentable actuación del Ministerio Público y del Poder Judicial, y responder con firmeza frente a las expresiones de odio que emergen desde su propia sociedad.

Es urgente que se adopten acciones concretas para despertar conciencias y que las decisiones públicas se basen de manera firme en los derechos humanos.

Basta ya de injusticias.

📸 Eder Rivas (Diario ABC Color. PJC)

Resistencia indígena frente a un modelo «productivo» de profunda exclusión*

Las políticas regresivas en derechos humanos buscan borrar los derechos indígenas para acaparar sus tierras. El desmantelamiento es real: ante la sede cerrada del INDI en Asunción, líderes indígenas deambulan sin atención.
Mientras tanto, el gobierno de Peña promociona «inversiones sostenibles» y financiamientos verdes, que se traducen en despojo y deforestación de territorios ancestrales.

Resistencia indígena frente a un modelo «productivo» de profunda exclusión

* Artículo redactado por Natalia Rodriguez, abogada de Tierraviva, para el Informe Anual de DDHH 2025 publicado por CODEHUPY

Tras años de lucha, comunidad indígena accede a la titulación de sus tierras

La Comunidad Indígena Guyra Ñe’ẽ Katuamba, del Pueblo Paî Tavyterã, ubicada en el distrito de Bella Vista, departamento de Amambay, accedió hoy a la titulación de las 600 hectáreas que habita, logrando así el aseguramiento jurídico de una porción de sus tierras ancestrales.

Desde el año 2021, Tierraviva ha acompañado de manera sostenida a la comunidad en su proceso de reclamo territorial, realizando diversas acciones de incidencia orientadas a la titulación de las tierras y al acceso a derechos fundamentales para las familias que integran la comunidad. “Este paso es fundamental para lograr la tranquilidad de la comunidad y nos abre posibilidades de mayor desarrollo”, expresó la lideresa comunitaria Nilsa González, quien agradeció el acompañamiento de Tierraviva y de las organizaciones indígenas Paî Retã Joaju y ANIVID, de las cuales la comunidad forma parte.

González señaló además que las 40 familias que integran Guyra Ñe’ẽ Katuamba continuarán luchando por el pleno ejercicio de sus derechos, especialmente para que los programas estatales dirigidos a la población indígena se implementen efectivamente en el territorio. Indicó que la mayoría de los miembros de la comunidad se dedica actualmente al cultivo en la chacra, por lo que requieren apoyo permanente del Estado. Asimismo, mencionó como una necesidad pendiente la reparación del puente que conecta a la comunidad con el exterior.

Por su parte, Silvino Mendoza, Presidente de la Asociación Paî Retã Joaju, destacó que para los Pueblos Indígenas el aseguramiento de sus tierras constituye un paso esencial para el acceso a todos los derechos. “Muchas veces las personas no indígenas no entienden el valor que nosotros le damos a la tierra. Para nosotros, la tierra es todo: es lo que nos permite vivir y nos brinda lo que necesitamos”, afirmó.

Al igual que Guyra Ñe’ẽ Katuamba, otras 4 comunidades indígenas recibieron hoy los títulos de propiedad de sus tierras, muchas de ellas tras largos años de reclamos y gestiones.

El aseguramiento del territorio indígena es un elemento clave para garantizar el acceso a derechos individuales y colectivos de los Pueblos Indígenas. Tierraviva, en el marco de su misión y de sus objetivos estratégicos, continuará acompañando a las comunidades indígenas en la defensa, recuperación y titulación de sus territorios.

Tierraviva presenta acción de inconstitucionalidad contra la Ley N° 7363/24 y su reglamentación

En fecha de hoy, en concordancia con otras organizaciones de la sociedad civil, Tierraviva presentó su acción de inconstitucionalidad ante la Secretaría Judicial 1 de la Corte Suprema de Justicia contra la llamada “Ley Garrote”.
La inconstitucionalidad ataca también, en efecto, el Decreto del Poder Ejecutivo N° 4806/25; que duplica requisitos, registros y documentaciones que las organizaciones sin fines de lucro ya vienen cumpliendo.

En tal sentido, Tierraviva sostiene que la ley inconstitucional atenta contra la libertad de asociación, la inviolabilidad del patrimonio documental y las garantías de igualdad y participación pluralista en una república democrática; razón por la cual solicita a la Sala Constitucional la suspensión de los efectos de la ley y su reglamentación, para evitar daños irreparables que pudieren tener lugar a raíz de su aplicación mientras se tramita el proceso.

De esta manera, se denuncia la intencionalidad política de esta nueva ley; la que en realidad pretente desalentar la conformación de nuevas organizaciones de la sociedad civil, desarticular las voces críticas de quienes defienden y promueven derechos humanos y anular la participación en la construcción de políticas públicas hacia los sectores más vulnerables.

Comunidades exigen reparación urgente del camino ordenado por la Corte IDH

Líderes de las comunidades Yakye Axa, Payseyamexyempa’a y Kelyenmagategma, del Pueblo Enxet, se reunieron este jueves con autoridades del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) para exigir soluciones inmediatas al grave deterioro del camino principal que conecta a estas comunidades.

La vía fue construida como parte de las medidas de reparación establecidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de la Comunidad Yakye Axa. Sin embargo, hoy se encuentra en condiciones críticas, afectando la movilidad, el acceso a servicios esenciales y el ejercicio de derechos fundamentales.

Celso Benítez, líder de la comunidad Kelyenmagategma, expresó la preocupación colectiva por la falta de avances reales en la reparación del tramo. Señaló que los trabajos se realizan con maquinarias antiguas y con constantes interrupciones por falta de combustible. “Esperamos que el Estado paraguayo tome conciencia de que contar con un camino público y de todo tiempo es un derecho de las comunidades indígenas”, afirmó.

Por su parte Aníbal Flores, líderes de Yakye Axa, expresó su preocupación por la seguridad de los indígenas que transitan por dicho camino, ya que el mal estado del mismo expone a los mismos a accidentes, además recordó que el Estado “hace tiempo debió cumplir con esta obligación ante la Corte IDH”. También los líderes de la comunidad Payseyamexyempa’a insistieron en la necesidad de contar con un camino público de todo tiempo a fin de evitar que la comunidad siga quedando aislada cada vez que se producen precipitaciones.

En respuesta, el ingeniero Guido Benítez Villate, de la Dirección de Caminos Vecinales del MOPC, aseguró que existe un plan de obras en ejecución y que la reparación del tramo principal concluiría a finales de enero. También anunció que buscarán mejorar los caminos internos de las comunidades.

Las comunidades exhortan al Estado a cumplir de manera efectiva con las reparaciones ordenadas y a garantizar la infraestructura básica necesaria para una vida digna, tal como lo establece la propia sentencia internacional.

Con valiosos aportes cierra el Proyecto “Acceso al Sistema de Protección Social de los Pueblos Indígenas en Paraguay”

En la casa de retiro Emaús se realizó ayer el acto de cierre del proyecto “Acceso al Sistema de Protección Social de los Pueblos Indígenas en Paraguay” impulsado por Tierraviva y el Grupo Sunu, con apoyo de la Diakonia y el financiamiento de la Unión Europea. El evento contó con la presencia de más de un centenar de representantes de Comunidades Indígenas del Chaco y la región Oriental, además de representantes de instituciones públicas.

Durante el acto de cierre fue presentado el informe final del Monitoreo de Implementación del Sistema de Protección Social en Comunidades Indígenas del Paraguay, realizado por un equipo técnico encabezado por Victor Imas, y que contó con la participación de jóvenes investigadores indígenas de diversos pueblos y un técnico de campo no indígena. El monitoreo fue de carácter comunitario y participativo. Se llegó a las comunidades a través de las organizaciones, con encuentros departamentales y distritales, y se aplicaron 6 tipos de fichas (dos principales) con reuniones comunitarias y registros de datos, así como observaciones de campo.

Los datos relevados fueron básicamente sobre los programas del “Paquete de Servicios Núcleo” Tierra, Trabajo, Salud, Educación, vivienda, servicios básicos (Agua, electricidad), documentación, programas focalizados (Tekoporâ, Adultos mayores, Tenonderã, PANI, otros); fueron visitadas 141 Comunidades Indígenas en 35 distritos, pertenecientes a 15 Pueblos Indígenas de 13 Departamentos.

Entre los datos relevantes se encuentran que: Casi el 30% de las tierras de las comunidades relevadas no están tituladas, siendo más alto en la región Oriental. Casi el 60% de las comunidades relevadas tienen problema de accesibilidad por las malas condiciones de los caminos, especialmente en la región Occidental, donde el promedio de las distancias a una ruta asfaltada es mayor. El acceso a la vivienda alcanza a casi el 40% de las comunidades relevadas, sin que la cobertura sea para todas las familias. No obstante, es una de las políticas públicas más visibles. La energía eléctrica llega al 80% de las comunidades, sin que la conexión sea necesariamente a todos los hogares. El acceso al agua es del 68% de las comunidades, sin embargo, el agua potable, solo llega al 40% de las comunidades relevadas. El acceso al agua potable es una de las necesidades más sentidas. El acceso a la salud es muy deficitario. Solo el 25% de las comunidades relevadas tienen un PS/USF y menos del 50% tienen promotores de salud.

Casi el 80% de las comunidades relevadas cuentan con un local escolar, que más de la mitad funciona con el sistema de plurigrado. Faltan aulas y rubros docentes. Prácticamente no hay acceso a la Educación Media por la falta de colegios cercanos a las comunidades.

El proyecto fue propicio para identificar las principales carencias que atraviesan las comunidades y las limitaciones de los programas sociales que deben impactar en las mismas. El monitoreo permitió también realizar acciones de incidencia a favor de los Pueblos Indígenas, el principal fue lograr que la Ley de Pensión Universal para Adultos Mayores incorpore a los ancianos indígenas desde los 55 años de edad, teniendo en cuenta el promedio de vida que solo alcanza los 39 años según estudios.

El Informe del Monitoreo con los principales hallazgos y recomendaciones se encuentra disponible en Monitoreo de la Implementación del Sistema de Protección Social en Comunidades Indígenas del Paraguay

Las funcionarias representantes de las entidades públicas presentes fueron de la Unidad Técnica del Gabinete Social, Instituto Paraguayo del Indígena, Ministerio de Salud y Ministerio de Educación, destacaron la relevancia del monitoreo para identificar las necesidades más urgentes de las Comunidades y los ajustes necesarios en los programas sociales que ejecutan las instituciones.

Desde las organizaciones Tierraviva y Sunu, agradecen a las organizaciones indígenas Coordinadora de Líderes Indígenas del Bajo Chaco, Organización Nacional de Aborígenes Independiente, Asociación Kuña Guaraní Aty, la Articulación Nacional Indígena por una Vida Digna (ANIVID) y sus bases comunitarias, en este caminar desde el 2023 hasta la actualidad.

“El territorio que nunca dejaron: memoria y lucha de Tooshe Qáltaq”

La comunidad Tooshe Qáltaq, del Pueblo Qóm, sostiene desde hace décadas un reclamo territorial profundamente ligado a su historia y a su identidad. Las familias buscan recuperar parte de su hábitat tradicional, un territorio donde sus abuelos cazaban, pescaban y recolectaban, y donde aún hoy se conservan cementerios y lugares sagrados que dan cuenta de casi dos siglos y medio de presencia continua. Aunque la Constitución Nacional, y demás leyes, convenios y tratados internacionales reconocen su derecho a acceder a tierras suficientes para vivir conforme a su cultura, los expedientes que presentaron ante el INDI siguen estancados, y la comunidad permanece a la vera de la ruta.

En un contexto marcado por grandes inversiones estatales en infraestructura y por el avance de proyectos privados sobre el Chaco, Tooshe Qáltaq insiste en que su reclamo no es solo por tierra, sino por la supervivencia de su cultura y de su modo de vida. La comunidad reivindica unas seis mil hectáreas como parte de su territorio ancestral, mientras que terratenientes de la zona apenas han ofertado 249 hectáreas al INDI, una superficie claramente insuficiente. Aun así, el Estado no ha presupuestado la adquisición de estas tierras.

Sin acceso a su territorio ancestral, el Estado paraguayo pone en riesgo el derecho de las familias de esta comunidad y del pueblo Qóm a existir y a ejercer plenamente su autodeterminación.

📢 Acompañá y compartí su historia. Que la lucha de Tooshe Qaltáq no quede en silencio.

🗣️ Campaña Derecho Humano a la Tierra y el Territorio Indígena, por presupuesto para compra de tierras, impulsada por la Coordinadora de Líderes Indígenas del Bajo Chaco y Tierraviva