Cuarenta líderes indígenas de diferentes comunidades y pueblos que habitan la zona del Bajo Chaco expusieron hoy, en conferencia de prensa, ante toda la sociedad el drama que atraviesan actualmente en sus territorios, afectados por las lluvias, la inundación y el abandono y la discriminación estructural del Estado Paraguayo.
Durante la intervención realizada en la Plaza de Armas, frente al Congreso Nacional los líderes indígenas emitieron un pronunciamiento con sus reclamos y reivindicaciones que exigen sean escuchadas por las autoridades. A continuación reproducimos el posicionamiento
Líderes y lideresas de comunidades indígenas del Bajo Chaco, venimos a denunciar que nuestros niños y niñas mueren como consecuencia de la falta de caminos que imposibilitan que podamos socorrerlos en inundaciones como las que hoy están cubriendo nuestras tierras.
40 líderes y lideresas de los 120 que debíamos asistir, pudimos salir de nuestras comunidades, luego de caminar por horas en el agua, en la imperiosa necesidad de gritar que TAMBIÉN EXISTIMOS.
Escuchamos en las noticias que el Estado comprará de Argentina aviones de guerra gastando más de 70 millones de dólares, siendo que las autoridades nos dicen que no hay helicópteros para quitar a tiempo a nuestros enfermos o mujeres embarazadas o para acercarnos alimentos o medicamentos.
Escuchamos las estadísticas sobre las pérdidas de grandes ganaderos y empresarios y ni una palabra de nuestros cultivos y cría de animales que eran nuestro único medio de subsistencia. No desconocemos que esta tragedia que inunda al Chaco afecta a todas las personas quienes lo habitamos, pero no deja de indignarnos que sólo a algunos se los visibiliza de forma íntegra y a los indígenas nos tienen apenas aguantando en las peores condiciones de vida. Rodrigo, Milciades, Fabiana, nombres de niños reales que han muerto víctimas de un pacto privado del cual el Estado es cómplice.
La inundación en el Chaco no se pudo atajar, pero sus consecuencias sí se pudieron prever desde hace años. Se podría haber invertido progresivamente para crear caminos públicos y de todo tiempo para quitarnos del aislamiento y permitirnos circular. Públicos, para no depender del humor de los empresarios que nos acusan de romper sus caminos cuando debemos socorrer a nuestros enfermos o procurar un poco de comida para nuestros niños y niñas. De todo tiempo, porque el clima chaqueño ya ha demostrado que no pondera ninguna circunstancia para arrasar todo a su paso.
Exigimos al Ministerio de Obras Públicas, al INDI, al Congreso Nacional, a la autoridad que corresponda, que realicen todas las medidas necesarias para implementar un plan a corto, mediano y largo plazo que permita atender este reclamo; que se presupuesten los recursos para este y los próximos años en el marco del plan consensuado y efectivo. Que se realicen las expropiaciones de franjas para el camino, que se negocien con los titulares privados, que se realicen las acciones judiciales necesarias.
Nos hemos reunido en estos días, hemos hablado con los líderes que aún no pueden salir de sus comunidades y hemos reflexionado profundamente ante esta coyuntura. Hemos redactado una propuesta clara y concreta. Exigimos que se la tome en serio. Basta de palabras sin contenido. Basta de puertas cerradas. Basta de promesas. Queremos y necesitamos acciones concretas. Si el Estado no sabe qué hacer, nosotros le damos la propuesta.
Exigimos que se pongan fechas concretas para echar a andar este plan a corto plazo con un esfuerzo articulado de la Secretaría de Emergencia Nacional, Ministerio de Obras Públicas y Ministerio de Salud junto con quien sea que preste, done o alquile helicópteros en los próximos días que nos lleven alimentos y medicamentos, que se realicen las reparaciones del camino y sobre todo que se habiliten por ley todos los caminos por privados que sean. Ningún camino privado vale más que nuestras vidas.
Y exigimos, luego, ser convocados nosotros y otros entes, que incluya al Ministerio de Agricultura y de Hacienda, para discutir el plan a mediano y a largo plazo que permita resolver este flagelo y nos brinden condiciones para salir comunitariamente de la situación en la que hoy estamos.
Si el Estado está esperando que sigan cerrando portones y sigamos muriendo, que siga el agua destruyendo todo lo que podemos construir y avanzar, nosotros no esperaremos. Así como el agua inunda nuestras casas, inundaremos la ciudad con nuestros reclamos. Nosotros no seguiremos enterrando a nuestras familias sin pelear hasta las últimas circunstancias.
Que se tome en serio nuestras vidas, nuestro presente y nuestro futuro.
Que la pobreza no siga siendo nuestra condena.
Luque, 08 de mayo de 2019