04 / Jul / 2019

Luchas, alegrías y esperanzas en Sawhoyamaxa

Camionetas con logos de entes públicos, funcionarios, decenas de personas, muchas de ellas extrañas, otras conocidas, amigos y amigas de la comunidad de Sawhoyamaxa, se amontonan en una de las aldeas, allí donde se inauguran más de 100 viviendas de material. La inauguración cuenta con la presencia del propio Presidente de la República, además de la presencia de otras autoridades y de líderes de otras comunidades indígenas de la zona, también están presentes las organizaciones de Derechos Humanos que durante años acompañaron la lucha de la comunidad.

La lucha de Sawhoyamaxa por recuperar sus tierras y poder vivir dignamente en el territorio que les pertenece inició hace más de treinta años con reclamos primero a nivel nacional y luego, desde el 2001, ante instancias internacionales; el 26 de marzo de 2006 la Corte Interamericana de Derechos Humanos sentenciaba al Estado paraguayo a restituir el territorio de la comunidad, además establecía otras medidas de reparación que buscaban garantizar el acceso a una vida digna para los indígenas de Sawhoyamaxa. La sentencia fue la segunda contra el Estado paraguayo por no haber protegido adecuadamente los derechos de los pueblos indígenas y garantizado el acceso al territorio de las comunidades.

Mientras el ida y vuelta de funcionarios, guardias y vehículos estatales marca el ritmo poco habitual en las 14 mil hectáreas que son parte de Sawhoyamaxa, Carlos Marecos, histórico líder de la comunidad, reflexiona sobre lo que lograron y lo que aún falta; habla siempre de la tierra, es que la relación de los pueblos indígenas con el territorio es particular y singular, no pueden existir el uno sin el otro, toda su cultura y su vida se basa en la relación con su territorio. El Estado aún tiene responsabilidades que cumplir, dice Carlos y menciona que aún las tierras de la comunidad deben ser reaseguradas por el Estado “Necesitamos que se agilice el trámite a fin de conocer hasta donde corresponde la tierra a la comunidad Sawhoyamaxa” dice haciendo referencia a la necesidad de una mensura que permita conocer los límites de la comunidad y asegurar que las tierras no sean “invadidas” por propietarios de otros establecimientos ganaderos que abundan en la zona.

Más de cien familias indígenas del Pueblo Enxet habitan hoy en Sawhoyamaxa, la comunidad está ubicada a la altura del kilómetro 370 del ramal Pozo Colorado, Presidente Hayes. Durante años los indígenas debieron vivir a la orilla de esa misma ruta, frente a sus tierras pero sin poder ingresar a ellas, incluso después de haber tenido una sentencia favorable de la Corte IDH; hasta que en el año 2013, encabezada por las mujeres indígenas, la comunidad decidió reocupar el territorio que les pertenecía como forma de presión para que el Estado cumpla con la sentencia y adquiera las tierras que reclamaban. A finales del año 2014 finalmente el Estado decidió restituir sus tierras a la comunidad cumpliendo así con la Sentencia de la Corte IDH.

José Paniagua es coordinador de “Tierraviva para los pueblos indígenas del Chaco” desde la organización acompañó toda la lucha de Sawhoyamaxa, como abogado fue, y es, representante convencional de la comunidad, los líderes lo reconocen y reconocen a Tierraviva como un actor clave para lograr que hoy la comunidad tenga tierras y acceso a derechos fundamentales que años atrás aparecían como imposibles. La alegría de hoy es fruto de las luchas de ayer, y de las que aún están en curso, José señala que desde Tierraviva celebran el momento histórico junto a Sawhoyamaxa donde además de las viviendas inauguradas, la comunidad recibió el primer desembolso de los Fondos para Proyectos de Desarrollo Comunitario, tal como establece la Sentencia de la Corte dictada hace 13 años “esto abre una brecha de esperanza de continuar con los trabajos con miras a mejorar con la vida de la comunidad” dijo el coordinador de la organización Tierraviva que este año completa 25 años de trabajo junto a los pueblos indígenas del Chaco.

La lucha por la tierra por parte de los pueblos indígenas tiene una larga historia de injusticias en Paraguay y particularmente en el Chaco, despojados de sus tierras, expulsados a vivir al borde de las rutas o a ser rehenes de establecimientos ganaderos gigantescos que prácticamente monopolizan el teritorio chaqueño, los indígenas resisten y luchan por acceder a la vida digna. Rosalía Vega es parte de Amnistía Internacional Paraguay, otra de las instituciones que acompaña a las comunidades que buscan acceder nuevamente a sus tierras, también celebra con Sawhoyamaxa “con alegría por participar de un acontecimiento que implica la restitución de un derecho”, pero no deja de señalar que el Estado paraguayo aún tiene muchas deudas con las comunidades favorecidas por las sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como el caso de Yakye Axa, otra comunidad Enxet con sentencia favorable desde el 2005, que aún sigue al costado de la ruta Pozo Colorado – Concepción, debido a que no cuentan con caminos para ingresar a sus tierras. Reivindicando la lucha indígena por acceder a las tierras Rosalía concluye que todo lo que se está logrando en Sawhoyamaxa “es simplemente una consecuencia del acceso al derecho a la tierra que le habían arrebatado a esta comunidad”.

Las viviendas quedaron inauguradas, las autoridades se felicitaron por el trabajo que vienen realizando aun que reconocieron que aún están en deuda con los indígenas, los líderes pudieron plantear los reclamos y anhelos de lo que aún tienen por conquistar. El ritmo frenético de las ultimas horas va calmando y la comunidad Sawhoyamaxa vuelve a su calma y lucha habitual, sobrevivir y vivir dignamente en su territorio, manteniendo su cultura y sus formas tradicionales de existencia. La lucha de la comunidad cambió para siempre su realidad y su historia, otras comunidades continúan por ese camino, recuperar el territorio y recuperar derechos para los pueblos indígenas en Paraguay.

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