En este 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas; desde la Organización Tierraviva creemos oportuno el momento para reflexionar sobre la situación de los indígenas en Paraguay. La crisis provocada por pandemia y las medidas de aislamiento social han profundizado las situaciones de exclusión y pobreza estructural que afectan a los Pueblos Indígenas en nuestro país.
La histórica desatención a las necesidades de acceso y protección del territorio indígena hacen que decenas de comunidades atraviesen la actual crisis desplazados de sus tierras. Otras comunidades han visto sus territorios afectados ambientalmente por la deforestación o la contaminación de sus recursos hídricos.
Esta situación ha afectado gravemente el acceso a alimentos de las comunidades lo que se suma a la falta de asistencia adecuada y suficiente por parte del Gobierno, configurando una grave crisis alimentaria en las comunidades.
Al de por sí delicado cuadro de situación se ha sumado una fuerte sequía que afecta particularmente a las comunidades Indígenas del Chaco, muchas de las cuales han quedado sin acceso a fuentes de agua e imposibilitadas de consumir agua potable. También en este caso hemos visto la incapacidad e indolencia del Estado que no ha dado asistencias mínimas para salvaguardar la vida y la salud de los Pueblos Indígenas.
Cómo casos emblemáticos de estás desatenciones podemos citar lo acontecido con la comunidad Loma, del Pueblo Guaraní Ñandeva, ubicada en Boquerón, cuyo territorio fue deforestado por ganaderos de la zona en complicidad con autoridades ambientales. También debemos mencionar la grave situación que soportan los miembros de la comunidad Yakye Axa, del Pueblo Enxet, quienes hace años aguardan la construcción de un camino que le permita ingresar a su territorio mientras sobreviven en precarias condiciones al costado de una ruta.
Los desalojos y la falta de garantías para el arraigo de las comunidades indígenas en sus territorios pueden notarse claramente en el reciente desalojo irregular de la Comunidad Guyrapaju, del Pueblo Mbya, atacada por civiles armados que atropellaron la comunidad. Así también la Comunidad Indígena Sauce, del Pueblo Mbya, es permanentemente hostigada por la propia Entidad Binacional Itaipu que busca forzarlos a abandonar su territorio.
Otros derechos como el acceso a la salud y la educación también continúan siendo vulnerados y afectando a miles de familias indígenas en Paraguay.
Estos niveles de abandono y desatención a los Pueblos Indígenas, en plena situación de Emergencia riñe directamente con lo establecido en nuestra Constitución Nacional, que en su artículo 68 “Del Derecho a la salud” señala que “nadie será privado de asistencia pública para prevenir o tratar enfermedades, pestes o plagas, y de socorro en los casos de catástrofe y de accidentes”
La grave crisis que atraviesa el país afecta particularmente al sector más vulnerabilizado de la población, los Pueblos Indígenas. Resulta urgente que el Estado en su conjunto articule políticas de protección y atención permanente e integral a la población indígena.