La historia de lucha de Belén Galarza, lidereza de la comunidad Sawhoyamaxa, es reflejo de la importancia de las mujeres indígenas en la lucha por el territorio, la cultura y el ejercicio pleno de los derechos humanos por parte de los Pueblos Indígenas. En el año 2013 Doña Belén encabezó al grupo de mujeres que re ocupó las tierras de Sawhoyamaxa, ante la indolencia de un Estado que se negaba a restituir sus territorios ancestrales
“Antes estábamos al costado de la ruta, nadie nos hacía caso hacíamos la manifestación y aun así no recuperábamos las tierras, y entonces hablamos entre las mujeres y tomamos fuerza y entramos, muchos varones nos decían que no entremos pero les dijimos que sólo así recuperaríamos nuestras tierras” relata la kuñakarai arandú con la templanza habitual en los pueblos indígenas del Chaco, acostumbrados a la lucha y regados siempre de esperanza. Sawhoyamaxa es una Comunidad Indígena ubicada en el Km 370 de la Ruta Cnel. Rafael Franco, en el Departamento de Presidente Hayes, tras años de lucha lograron recuperar sus tierras mediante un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y un Proyecto de Ley de Expropiación que lograron aprobar en el Parlamento Nacional, mediante movilizaciones y protestas.
“Entramos con todas nuestras familias y allí estuvimos resistiendo; llegaron los policías y quisieron quitarnos pero no salimos. Nos quedamos ahí, hasta vinieron autoridades en helicópteros y nos pidieron que salgamos y les contestamos que no íbamos a salir”, doña Belén recuerda cada detalle y hasta con picardia relata que en aquella ocasión hicieron sentar a las autoridades en el sol “para que vea como pasamos los indígenas, para que sufra lo que nosotros sufrimos” comenta. En Sawhoyamaxa unas 160 familias, que ocupan un territorio de más de 14 mil hectáreas que fue conquistado en el año 2014.
Si bien hoy en la comunidad existen muchos progresos, el principio, durante la ocupación que encabezó Belén fue muy difícil “perdimos muchas cosas esa vez, nuestras pocas pertenencias se fundieron en la lluvia y el sol, pero nos quedamos acá, no teníamos alimentos, pero resistimos, porque estas tierras nos pertenecen, eran territorios de nuestros abuelo y hoy gracias a eso nuestra familia ya creció acá en estas tierras nuevamente”cuenta la mujer guerrera, que parió solo a 12 hijos e hijas y que a pesar del paso de los años sigue llegando hasta el monte para recolectar y cazar, dando el alimento a su familia y a la comunidad; en Sawhoyamaxa todos la reconocen como una mujer de lucha, que se ha ganado el respeto y la admiración de su comunidad.
Belén, al igual que otras mujeres es también un pilar de la comunidad para mantener su cultura, haber vivido tantos años al costado de la ruta, lejos de sus tierras, ha significado que muchos miembros de la comunidad hayan dejado su idioma y sus costumbres, sin embargo, ella domina y disfruta expresándose en el idioma enxet, y lo transmite a los nuevos miembros de la comunidad.
Igual que Belén cientos de mujeres indígenas, de los 19 pueblos que habitan en territorio paraguayo, resisten y luchan contra la discriminación y exclusión por parte de la sociedad y del Estado. Esta discriminación estructural que se multiplica por tres en el caso de las mujeres indígenas, por ser pobres, por ser mujeres y por ser indígenas. En medio de sus luchas, las mujeres indígenas también son pilar fundamental para el sostenimiento de sus comunidades, en lo cultural y en lo económico; la mayoría de ellas transmiten de generación en generación, sus tradiciones, su lengua y sus artesanías y al mismo tiempo su tarea como artesanas les permite ser una fuente de ingresos para la comunidad.
“Es compartir con nuestras hijas y nuestras nietas lo que sabemos de nuestras madres y nuestras abuelas. Sin esto, perdemos nuestra esencia y nuestra historia. En cada puntada, en cada tallado, en cada tejido está nuestra propia historia que contamos y que recibimos como legado y lo dejamos para continuar con nuestra identidad y nuestra cultura” dice una parte de la carta de las Mujeres Indígenas artesanas que resume en gran parte su rol en la lucha por la dignidad y la justicia para los pueblos indígenas.