“Tierras indígenas del Chaco en la mira”

Oscar Ayala, de Tierraviva durante su participación en Saber es tu Derecho por radio Cáritas UC dijo que la realidad indígena en esta reciente campaña electoral no fue un tema de debate, pues ni siquiera figuró en la agenda electoral,  ninguno de los candidatos exhibió propuestas de gobierno para el sector, aseveró

En perspectivas, manifiesta que claramente se ve que se está ante el inicio de un gobierno de restauración conservadora con énfasis en lo empresarial, muy economicista y con anuncio de propuestas de desarrollo en el Chaco donde sin dudas las tierras indígenas serán muy codiciadas.

Por otro lado, Ayala indicó que para hacer frente a esta situación se precisa de una oposición real, efectiva y con contenido, teniendo de vuelta una línea discursiva contra hegemónica ofreciendo una perspectiva real de cambio a la gente.

“Candidaturas indígenas fracasan al no vincularse con organizaciones”

Javier Encina, de la organización OCUM del Pueblo Sanapana y líder de la comunidad Nueva Promesa, opinó sobre las candidaturas indígenas en las recientes elecciones generales. Dijo que las mismas siempre fracasaran pues no surgen del interior de las organizaciones.

Se precisa de una articulación fuerte entre las organizaciones a fin de fomentar una real participación política de los indígenas, puntualizó recalcando que con candidaturas individuales difícilmente accederán a ocupar cargos electivos.

Preguntado sobre tareas a desarrollar entre los indígenas, menciona la necesidad de una mesa de diálogo con la participación de todos los sectores, fortaleciendo las bases y apuntando principalmente al protagonismo de los jóvenes. De los indígenas deben surgir las ideas y propuestas, significó.

Fue durante su intervención en el programa Devuelvan Nuestra Tierra que se emite todos los viernes por Radio Pa’i Puku y retransmitido por una red de emisoras indígenas del Chaco.

#DevuelvanNuestraTierra

Claman unidad indígena para enfrentar desafíos

Martin Rojas, presidente de la Coordinadora de Lideres Indígenas del Bajo Chaco CLIBCH abogó por la unidad para enfrentar los desafíos de cara al nuevo gobierno que asumirá el poder en el mes de agosto del corriente año.
Debemos estar unidos y preparados, especialmente los Pueblos Indígenas del Bajo Chaco, pues las necesidades y reclamos en las comunidades persisten sin resolverse hasta el momento, dijo.

La CLIBCH en este mes de mayo prevé una reunión de lideres para analizar la participación indígena en las elecciones generales del pasado 30 de abril además de establecer estrategias de lucha

Según Rojas, durante su participación del programa Devuelvan Nuestra Tierra por Radio Pa’i Puku, en las negociaciones con las autoridades los indígenas primeramente deben prevalecer su cultura y la ley que les ampara reclamando el cumplimiento de las normas a favor de todos los indígenas.

#DevuelvanNuestraTierra

Maltrato y discriminación pasaron facilitadores electorales indígenas

Adriana Agüero, de Tierraviva refriéndose a la experiencia y el acompañamiento realizado al grupo de jóvenes Facilitadores Electorales Indígenas durante las elecciones generales del pasado 30 de abril, dijo que, si bien en general fue buena, pues las y los facilitadores (50 en total) cubrieron locales de votaciones, tanto en la región oriental como occidental donde los indígenas estaban habilitados para sufragar, hubo situaciones desagradables y malos tratos hacia los indígenas.

Los punteros políticos al igual que funcionarios del Tribunal Superior de Justicia Electoral TSJE maltrataron a los y las facilitadoras, puntualizó.

Los facilitadores y facilitadoras electorales, según lo acordados con TSJE para estas elecciones generales, supuestamente estarían ubicados en los locales de votación con una Mesa de Ayuda para servir a ciudadanos y ciudadanas que presenten alguna dificultad para ejercer su derecho al voto, así como para facilitar el acceso a información de las personas que así lo requieran.

Agüero afirma que durante un breve recorrido realizado por locales de votaciones tanto en Benjamín Aceval, Pozo Colorado como en Irala Fernández del departamento de Presidente Hayes, constataron varias irregularidades.

Primeramente, actos de discriminación hacia los indígenas pues a los facilitadores no se les proporcionaron los útiles electorales tal como se había comprometido el TSJE, en otros locales les prohibieron hablar en su idioma materno para comunicarse con los electores indígenas, igualmente no le dieron credenciales ni siquiera una mesa para desarrollar sus tareas

El gobierno incumplió con indígenas de Yakye Axa

📍Albino Gómez, líder de la comunidad indígena Yakye Axa enfatizó que el gobierno nacional tiene la obligación de cumplir todos los puntos resolutivos de la Corte IDH para beneficiar a más de 60 familias quienes hasta hoy día aguardan mejoras en su condición de vida.

📍Las autoridades nos ilusionaron, estábamos contentos, pero había sido era mentira, pues hasta el momento no tenemos un camino de todo tiempo, que es nuestra primera prioridad, dijo el mencionado líder

📌En 2012 el Estado paraguayo, obligado por la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, adquirió las tierras para la comunidad de Yakye Axa y que hasta el día de hoy no ha terminado de construir el camino de acceso a la misma, lo que mantiene a los indígenas en el aislamiento y en permanente exclusión, afectando otros derechos básicos como salud y educación.

#caminoayakyeaxa

Estado paraguayo sigue en deuda con Yakye Axa

🔖Verónica Fernández,  de Yakye Axa dice que no es mentira el padecimiento de la gente en su comunidad. Por eso exigen el cumplimiento de los puntos resolutivos de la sentencia de la Corte IDH urgiendo al estado el camino de todo tiempo, según cuenta.

💦Con las últimas lluvias registradas se volvió intransitable, pues las inundaciones cortaron en varios puntos la vía de entrada y salida a Yakye Axa.

🔖Fernández encarecidamente pide a las autoridades que sus reclamos sean escuchados.

👉Este año se cumplen 18 años del fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado paraguayo por haber violado los Derechos Humanos de la Comunidad Yakye Axa, del Pueblo Enxet, ubicada en el Departamento de Presidente Hayes, que desde hace décadas lucha por la restitución de su territorio y por condiciones dignas de vida para sus miembros.

#caminoayakyeaxa

La situación de Yakye Axa es muestra de la discriminación estructural hacia los Pueblos Indígenas

Hoy 19 de abril se recuerda el Día del Indígena Americano, los Pueblos Indígenas que habitan en territorio paraguayo no tienen motivos para celebrar, por lo que está fecha se convierte en una más para denunciar la grave situación que atraviesan las comunidades y personas indígenas.

Este año se cumplirán 18 años de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos fallara por primera vez contra el Estado paraguayo por haber violado los Derechos Humanos de una Comunidad Indígena. Es el Caso de la Comunidad Yakye Axa, del Pueblo Enxet, ubicada en el Departamento de Presidente Hayes, que desde hace décadas lucha por la restitución de su territorio y por condiciones dignas de vida para sus miembros.

A pesar de que en 2012 el Estado, obligado por la sentencia de la Corte IDH, adquirió las tierras para la comunidad, es hasta el día de hoy que no ha construido el camino de acceso a la misma, lo que mantiene en el aislamiento y en permanente exclusión a la comunidad. Son apenas 33 kilómetros de camino que debieron ser construidos por el Estado, que en 10 años se ha comprometido innumerables veces a cumplir con esta obligación, sin embargo, una y otra vez ha incumplido, perpetuando la violación de Derechos Humanos de la Comunidad Yakye Axa.

La no construcción del camino y la falta de un interés real por parte del Estado hacia la comunidad ha implicado negar a las familias de Yakye Axa la posibilidad de desarrollarse armónicamente en su territorio, se les niega el acceso a la salud ya que brigadas médicas no acceden hasta la comunidad, se niega el derecho a la educación de sus niños y niñas que hace tres años no completan adecuadamente un ciclo lectivo. Estas realidades se agudizan en un contexto como el de la actual inundación que afecta a gran parte del Chaco, situación que impide el acceso a alimentos, ante una insuficiente asistencia estatal y que lleva la exclusión de la comunidad a niveles dramáticos que son relatados por sus líderes y lideresas que cuentan con dolor las penurias que atraviesan.

Está realidad de la Comunidad Yakye Axa es una muestra clara y evidente de la política del Estado hacia los Pueblos Indígenas, promesas vacías que sólo reproducen la discriminación estructural de la que son víctimas las personas indígenas

Según datos del año 2017, la pobreza extrema afecta al 34,4% de los indígenas, siendo mayor en las áreas rurales con 35,9%, esto significa que alrededor de 40 mil indígenas pasan hambre en el país, al tomar en cuenta que la línea de la pobreza extrema es el ingreso necesario para acceder a una canasta básica de alimentos. Llamativamente, la incidencia del hambre es proporcionalmente menor en las áreas urbanas, con el 15,8%, probablemente debido a mayores posibilidades de trabajo o fuentes de ingresos por la venta de artesanía o actividades informales, mayor visibilidad y acceso a bienes, etc., lo que explicaría la progresiva presencia de indígenas en las áreas urbanas del país.

En estos momentos, sólo en el Departamento de Presidente Hayes son unas 10 mil familias indígenas se encuentran afectadas por la inundación, sin una asistencia adecuada por parte del Estado, expuestas al hambre y la marginación.

Es urgente un compromiso real por parte de las autoridades para revertir está grave situación, lo que a su vez sólo podrá lograrse con la participación activa de los propios Pueblos Indígenas en el diseño y la implementación de las Políticas Públicas que atiendan a sus necesidades. Por ello, es fundamental que las futuras autoridades, que serán electas en pocos días más, asuman este compromiso ante los Pueblos Indígenas, ante la población y ante la comunidad internacional que mantiene una observación permanente sobre el Estado paraguayo a causa de la violación de Derechos de las Comunidades Indígenas y los incumplimientos reiterados hacia las mismas.

La coerción como política pública impropia

Si pensamos en las instituciones estatales a cuyo cargo existen mandatos constitucionales relacionados a los derechos humanos, lo primero que nos viene a la mente es el rol de garante que las mismas deben cumplir. Es decir, esperamos que dichas instituciones tengan en claro cuál es la porción de atribuciones específicas que les permitirán materializar los fines de la colectividad llamada Estado, y sobre todo, que ejerzan esas atribuciones.

Asimismo, la Constitución de la República del Paraguay determina los derechos, establece las formas de expresión del poder; atribuciones y mandatos institucionales que se ejercen en las distintas instancias públicas. Entonces, en ese contexto jurídico-constitucional, fijémonos específicamente cuál es la misión del Instituto Paraguayo del Indígena.

Esta misión, establecida en su organicidad jurídica y asimismo expresada en su página dispuesta al público como carta de presentación1, establece que el INDI constituye un:

¨Órgano rector encargado de velar por el cumplimiento de los derechos de los pueblos indígenas, preservando su identidad sociocultural en defensa de su patrimonio y tradiciones, promoviendo políticas para el diseño e implementación efectiva de manera articulada y participativa en los planes, programas y proyectos para su buen vivir¨.

Como visión institucional propia, el INDI se expresa como:

Una institución líder con excelencia en la articulación e implementación de políticas públicas, para el arraigo de los pueblos indígenas en su territorio, en el marco del respeto a su autodeterminación y participación”.

Además, en virtud de dicho mandato, el órgano ejecutivo dispone la aplicación de mecanismos tales como el Plan Nacional de Pueblos Indígenas (PNPI), instrumento que para el INDI implica la adopción plena de un enfoque de derechos en las relaciones entre el Estado y los Pueblos Indígenas, practicando la consulta y la cooperación, en base a los principios de la justicia, la democracia, el respeto de los derechos humanos, la no discriminación y la buena fe2, como política pública.

Ahora bien, la expresión fuertemente garantista; una vez contrastada con los datos de la realidad, sólo alcanza a quedar plasmada en el conjunto más amplio de esfuerzos y acciones que las más de las veces resultan francamente insuficientes para hacer realidad esos derechos.

En efecto, los casos de pobreza y pobreza extrema entre los pueblos indígenas son del 75% y del 60% respectivamente, que superan en mucho el promedio nacional (con respecto a población no indígena) En niños de menos de cinco años, el índice de extrema pobreza es del 63%, comparado con el 26% de la media nacional, mientras que el índice de malnutrición crónica es de 41,7%, comparado con el 17,5 del promedio nacional. Estas figuras demuestran la profunda brecha de desigualdad que separa a los pueblos indígenas del resto de la población3.

En suma; privadas de agua, de alimentos, de auxilio ante las inundaciones o las sequías y otras cuestiones básicas de supervivencia, desalojadas y/o envenenadas en sus tekohas, las comunidades indígenas no tienen más remedio que hacer presencia frente al local del INDI, ante el hecho de que sus reclamos son muy frecuentemente ignorados por el estamento público.

Y es en ese contexto que hace unos días, una dolorosa noticia cundió en los medios de comunicación: una niña indígena fue atropellada por un vehículo sobre la calle Artigas4. La niña había venido con su comunidad en un acto de protesta; conformando un grupo de personas que se encuentra acampando en las inmediaciones del Instituto, en condiciones infrahumanas. La pequeña no perdió la vida pero se encuentra en estado delicado.

Ahora bien, en contraposición absoluta al Plan adoptado y a la política pública que dice implementar el órgano rector, como respuesta ante este incidente, el Instituto tomó como medida advertir en un comunicado oficial la vigencia de la Resolución INDI N° 448/2019 “Por la cual se prohíbe a los líderes de grupos y/o comunidades indígenas a la exposición a peligro a niños, niñas y adolescentes en las manifestaciones en la vía pública”, que en su parte resolutiva dispone, además de la prohibición expresada en el título de la resolución, que el INDI revocará a modo de sanción el reconocimiento del liderazgo comunitario e inhabilitará por dos años a los líderes o cabezas de grupo que lleven adelante esas acciones.

Sin embargo, esta resolución carece absolutamente de fundamento jurídico. El ente administrativo no posee facultad alguna para suspender o inhabilitar la vigencia de derechos de rango constitucional: la libertad de reunión y de manifestación pacífica con fines lícitos. El ente administrativo tampoco posee facultades de orden legislativo ni penal; no puede establecer la presente sanción bajo los visos de una facultad de naturaleza reglamentaria, soslayando con este acto el hecho de que la propia Constitución reconoce la obligación del Estado de defender a las poblaciones indígenas contra la regresión demográfica, la depredación de su hábitat y la alienación. Y ni se plantea lo cultural, del porque las familias indígenas siempre acuden con toda su familia a las actividades de toda índole.

El incidente ocurrido, lamentablemente, es un síntoma de lo que están viviendo actualmente las comunidades indígenas en el Paraguay.

Las comunidades y sus líderes, en dichas condiciones, están simplemente haciendo uso de sus derechos constitucionales; siendo el INDI la primera institución que debería canalizar esos reclamos, velando efectivamente por el cumplimiento de las obligaciones del marco sistémico del propio Estado paraguayo.

Pero al establecerse que el Instituto Paraguayo del Indígena “revocará el reconocimiento del liderazgo comunitario e inhabilitará por dos años a los líderes o cabezas de grupo que lleven adelante esas acciones”, la práctica convierte a la institución -tan noblemente presentada como parte de un Estado social de derecho constitucional- en la primera que revictimiza a los pueblos indígenas, demostrando así su absoluta incapacidad de prever situaciones, de paliar necesidades y de concretar esas políticas adoptadas por el Estado.

La privación del derecho a la personalidad jurídica como coerción en contra de la pobreza no es el remedio para las necesidades de los pueblos indígenas. Este no es el camino para desplazar a las políticas públicas establecidas en el marco del respeto por los derechos humanos.

Contrariamente a la medida tomada el INDI debería ofrecer alternativas viables, soluciones que -aún en el tan mentado contexto de carencias y precariedades presupuestarias públicas- sean respetuosas de la infancia indígena, de las mujeres, de los ancianos, de los adultos que son miembros de las comunidades; como así también de los derechos colectivos como el de la personalidad jurídica de las comunidades. El Instituto debería implementar los planes, programas y proyectos para paliar la pobreza en las comunidades. Gerenciar los recursos para proveer de tierra, agua potable, salud, alimentos adecuados y educación, entre otros.

En vez de preocuparse por la realización de denuncias contra indígenas, corresponde que dé respuesta a las condiciones en que están viviendo las comunidades. Y finalmente, que en el marco de su función, entienda sobre todo que hace mucho tiempo que en la historia de la humanidad se dejaron de lado esas prácticas punitivistas.

Porque un Estado social de derecho simplemente no actúa de manera impropia.

1 Disponible: https://www.indi.gov.py/index.php/Instituto-Paraguayo-del-Ind%C3%ADgena/mision-vision

2 Cfr.: https://www.indi.gov.py/application/files/8716/1903/8084/Plan_Nacional_Pueblos_Indigenas_-_version_digital.pdf

3 Fuente: https://www.iwgia.org/es/paraguay.html

4 https://www.ultimahora.com/nina-indigena-internada-terapia-ser-atropellada-artigas-n3053988.html

 


	

“María Elena”, comunidad indígena Tomaraho aislada

Néstor Rodríguez, líder de Puerto María Elena, una comunidad indígena Yshir Tomaraho, afirma que vive en situación de aislamiento considerando que las instituciones públicas prácticamente están ausentes en su comunidad.

Si bien cuentan con escuela, los alumnos tan solo van hasta el 5to grado, para continuar con sus estudios deben trasladarse a Fuerte Olimpo.

Esta comunidad indígena está ubicada a 60 kilómetros, por agua, de Fuerte Olimpo (Alto Paraguay). En ella viven 95 familias, de las cuales 87 son permanentes.

Rodríguez cuenta que en el lugar  viven alrededor de 30 años, muy lejos de la ciudad, solo por barco se llega a María Elena. En caso de enfermedad los indígenas se colaboran para costear los gastos para el traslado de la persona enferma por rio. El líder urge que el Estado con sus instituciones realmente este presente en la comunidad.

Vea Video: 

Grave situación en las Comunidades Indígenas del Bajo Chaco por inundaciones

Informe del monitoreo realizado por Tierraviva y la Coordinadora de Líderes Indígenas del Bajo Chaco de 07 al 15 de marzo de 2023

Las intensas lluvias registradas y consecuentes inundaciones ha agravado la situación de emergencia en comunidades indígenas del Chaco. Los eventos climáticos de gran envergadura trajeron consigo un gran impacto en las condiciones de sobrevivencia de las familias indígenas.

Fueron monitoreadas y relevadas, datos de un total de 7.686 Familias en situación de emergencia por inundaciones, que hacen a 30 Comunidades y 77 aldeas, del Bajo Chaco. De las mismas surgen mayor preocupación por las que se encuentran en aislamiento por falta de camino, como lo son: Lamenxay (Laguna Pato y 5 aldeas), Yakye Axa, Payseyamexyempa’a (Colonia 96, Buena Vista), La Patria (18 Aldeas) y Kelyenmagategma (Espartillar y Karaja Vuelta), Rodolfito entre otros, precisan con urgencia provisión de alimentos y atención médica.

Muchas comunidades quedaron aisladas debido a que los caminos se encuentran en mal estado, inundados o han sufrido cortes en varios tramos, lo que imposibilita que los pobladores puedan salir, esto a su vez genera impacto en el abastecimiento familiar de alimentación y otros insumos de primera necesidad. Así también, algunas comunidades se vieron obligadas a trasladar sus animales a tierras de comunidades vecinas, otras en cambio han perdido sus animales de crías, cultivos y huertas comunitarias o familiares.

Los caminos de acceso, en su mayoría quedaron intransitables y en caso de poder acceder se realiza con mucha dificultad. En muchos casos solo es posible hacerlo con tractores o vehículos 4×4. Los líderes con los que se mantuvo contacto relataron que deben tomar camino por otras aldeas o comunidades cercanas, o caminar bajo agua con los peligros que la misma pueda ocasionar, para poder salir a buscar alguna ayuda, teniendo en cuenta que la mayoría de las comunidades relevadas no han recibido ayuda desde el Estado, manifestaron.

En cuanto a las comunidades que han manifestado recibir asistencia asumen que fueron con kits incompletos que llegan solo a 20 kilos, con productos de mala calidad, por lo que la misma no puede abastecer más de una semana, persistiendo la hambruna ante la falta de alimentos.

Quienes se ven más golpeados por la situación son los/as niños/as y ancianos/as, puesto que se registran casos de gripe, fiebre, diarrea y problemas respiratorios, que, con la poca, nula o mala alimentación se agudiza dicha afectación. En todas las comunidades monitoreadas expresaron la necesidad de contar con asistencia médica, puesto que, hasta el momento, salvo los casos denunciados o con pedidos de auxilios a través de otras instituciones se constituyen para garantizar la atención a los más urgidos.

Hasta el momento no se tiene información por parte del Ministerio de Salud, sobre algún plan de contingencia ante la situación de las comunidades bajo agua. Urge que la misma tome cartas en el asunto para dar respuestas a los pedidos de las familias de estas comunidades.
Igualmente, a las mujeres y familias de las comunidades indígenas preocupa de sobremanera que, por la falta de camino, no han podido llegar los cajeros móviles del programa Tekoporã, entendiendo que la misma a no cobrarse, los montos no son acumulativos, y sería una pérdida de una capacidad para adquirir alimentos y necesidades básicas.