“La pandemia profundiza problemas ya existentes en las comunidades indígenas”

Rodrigo Villagra es antropólogo y miembro del Directorio de la Organización TIerraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco; en esta nota compartimos algunas consideraciones respecto a la crítica situación que atraviesa la población indígena en momentos en que la actual pandemia de coronavirus se entrecruza con necesidades ya existentes en las mismas, como la falta de una alimentación adecuada y el acceso a derechos básicos como agua potable y atención en salud.

Para Rodrigo la pandemia agudiza problemas ya existentes en las comunidades “debido a los problemas de desnutrición y mal nutrición, que a su vez son consecuencia de un conjunto de otros factores – como la menor oportunidad de trabajo, limitaciones de movilidad y abastecimiento, indefensión ante vecinos que limitan acceso a recursos naturales o utilizan ilegítimamente los de las comunidades, etc.” señala.  

La cuarentena significó para muchas comunidades, principalmente en el Chaco, quedarse prácticamente imposibilitadas de acceder a alimentos, situación que se hace aún más crítica debido a la insuficiente asistencia estatal. Según el Censo Indígena del 2012 aproximadamente el 30% de las comunidades indígenas del país tiene algún problema relacionado al acceso a la tierra y el territorio, esta situación está directamente vinculada a la falta de seguridad alimentaria de la población indígena. La pobreza y pobreza extrema afectan de forma particular a la población indígena alcanzando a un 75 y 60% de la población respectivamente.  

“Al mismo tiempo las comunidades quedan con una ausencia aún mayor de asistencia a problemas y urgencias de salud, estas relativamente son atendidas por las Unidades de Salud Familiar y los hospitales regionales y/o nacionales, pero ahora deben priorizar la asistencia eventual para casos de COVID e impedir riesgos mayores que podría derivar de la atención/internación de otros tipos de casos” indica Villagra evaluando otro de los efectos que tiene la pandemia en las comunidades indígenas. El Censo 2012 indica que aproximadamente un 58% de las aldeas, comunidades y barrios indígenas no cuentan con una unidad de salud familiar en su territorio y que unas 166 no reciben servicios de asistencia médica de forma habitual. 

¿Por qué es fundamental la asistencia alimentaria en cantidad y calidad adecuada a la población indígena del Chaco? 

Para el antropólogo es fundamental que la asistencia alimentaria a la población indígena del Chaco llegue de forma suficiente y adecuada durante la actual emergencia sanitaria ya “es una población afectada por insuficiencia de tierras, condiciones de explotación o indignas e inseguras de trabajo, acceso restringido o precarizado a sus propios recursos naturales (bosques, aguas), pobreza extrema incluso en las zonas periurbanas, afectada por fenómenos climáticos que aumentan dicha vulnerabilidad -como sequía e inundaciones, incendios, pérdida de biodiversidad-, y muy limitada protección social”. 

Al mismo tiempo, Villagra señala que no existe una planificación adecuada y una asistencia integral que contemple la realidad de cada comunidad y sus necesidades específicas “la asistencia del estado se basa en una respuesta simple y específica a demandas urgentes” indica cuestionando la insuficiencia de la asistencia estatal a las comunidades indígenas ya que la misma “No se realiza con regularidad monitoreando los indicadores e impactos para la superación de la pobreza y alcanzar seguridad alimentaria, y tampoco se da en la cantidad necesaria para todas las comunidades, aldeas, familias y personas”   

Para Villagra esta falta de asistencia alimentaria adecuada durante la pandemia puede empeorar los problemas ya existentes en las comunidades “mayor mortalidad infantil y de población adulta mayor, co-morbilidad por las enfermedades y carencias comunes que aquejan -tuberculosis, chagas, gripes, desarrollo infantil, HIV, mortalidad materna, entre otras- sumadas a un eventual brote de COVID.  

 A la crítica situación estructural en que viven las comunidades indígenas del chaco se suma hoy no solo la pandemia de coronavirus y las medidas de aislamiento, sino también la sequía lo que implica que gran parte de la población indígena no tendrá acceso al vital líquido en estos días. Conocedor del territorio chaqueño, Villagra menciona que “la sequía es cíclica, pero sus impactos son cada vez mayores por la mayor densidad demográfica en muchas comunidades y ausencia de servicios básicos, incluyendo agua potable, que no ha sido una prioridad sino tangencial y de algunas comunidades”.  

Paraguay y COVID 19: Pueblos Indígenas entre el hambre, el riesgo y la indiferencia.

Este año el recordatorio sobre el Día del/a Indígena Americano/a viene enmarcado en la emergencia suscitada por el COVID-19, que no sólo trajo las consecuencias nefastas y riesgos presentes en materia de salud de todas las personas que habitamos el planeta, sino que evidenció con crudeza las profundas desigualdades y la emergencia permanente
que tienen como víctimas a los Pueblos Indígenas.

La realidad de gran parte de las comunidades indígenas presenta una particularidad cultural así como una vulnerabilidad previa, que el Estado no puede pasar por alto para implementar medidas preventivas y de tratamiento de la salud en un diálogo intercultural que no se está registrando en Paraguay. A lo anterior se suma el hambre que está asolando a muchas comunidades indígenas de todo el país, las cuales han acatado las medidas sanitarias impuestas de aislamiento, pero que así vieron truncas sus oportunidades de subsistencia, aguardando una asistencia comprometida del Estado en materia de alimentación, medicamentos y agua y cuya concreción está demorando en
demasía. Miles de indígenas en el Paraguay están pasando hambre y abandono, precarizando aún más sus condiciones de vida, que ya de por sí, antes de la llegada del COVID 19 eran difíciles. Datos proveídos por el propio Estado señalan que poco más del 65 % de miembros de los Pueblos Indígenas se encuentra en situación de pobreza y más del 30% en pobreza extrema (DGEEC, 2017).

La histórica falta de concreción de derechos a los Pueblos Indígenas, así como del despojo territorial del cual nunca han sido reparados de forma integral, a través de la restitución de sus tierras y de la implementación de proyectos de desarrollo que les permitan subsistir enteramente por sus propios medios, conduce a un escenario propicio
para que de ingresar el COVID 19 en algunas de las comunidades produzca estragos difíciles de predecir a cabalidad. Los y las indígenas se debaten entre el hambre de hoy y la enfermedad de mañana.

Los Pueblos Indígenas, de los cuales tanto debemos aprender de resistencia en la exigibilidad de derechos y de una solidaridad colectiva característica esencial de su cultura, han adoptado medidas de autoprotección y aislamiento, algunos están produciendo sus propios insumos de higienización, desinfección y protección, los y las comunicadores/as indígenas se encuentran difundiendo y capacitándose con la información que les llega traduciéndola en sus propios idiomas, como muestra clara de proactividad ante el Estado que no previó medidas específicas para ellos. Sin embargo, todo esfuerzo resultará insuficiente si no se encuentra garantizado el derecho a la
alimentación y al agua, así como a medidas específicas en materia de acceso a la salud.

“El Estado paraguayo debe tomar de forma urgente las medidas adecuadas para garantizar los derechos de los Pueblos Indígenas, que han quedado relegados de medidas específicas, pretendiéndose equipararles al del resto de la población, sin tomar en consideración los derechos particulares que les asiste y que siendo contemplados
garantizará una mayor y mejor protección de los mismos”, señalaron las organizaciones Amnistía Internacional Paraguay, Tierraviva a los Pueblos Indígenas y la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (FAPI). “Negar el diseño y asunción de medidas de protección adecuadas, que atiendan su vulnerabilidad previa, su pertinencia cultural y sus derechos ya insatisfechos de forma a revertirlos, no sólo representaría más discriminación, sino que, además, atentaría contra la vida y la salud de los Pueblos Indígenas como sujetos colectivos y contra todas las personas que los conforman”,agregaron las organizaciones.

“Como organizaciones que trabajamos por la protección de los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas, no retrocederemos en nuestros esfuerzos de exigir la máxima protección para los Pueblos Indígenas. La concreción del derecho a la salud, la alimentación y el agua, confluyen en una necesidad imperiosa que no pude seguir postergándose”, concluyeron.

En este día de recordación a los Pueblos Indígenas, a sus miembros, a sus luchas, a su diversidad cultural, el Estado debe honrar su compromiso constitucional y convencional concretando los derechos que les son relegados, hoy, con una urgencia prioritaria. Más de 120 mil personas pertenecientes a estos Pueblos y sus aliados/as en el Paraguay así lo esperan, así lo exigen.

Para más información o para concertar una entrevista, póngase en contacto con:

– Hipólito Acevei / María José Centurión (FAPI): 0981 756 116 / 0981 869 601
– Adriana Agüero (Tierraviva): 0986 220 894
– Maria José Garcete (AIPy): 0971 371 718 / Rosalía Vega (AIPy): 0994 764 634

Urge atención a las Comunidades Indígenas en el contexto de la crisis actual

Los 19 Pueblos indígenas del Paraguay, hoy más que nunca, padecen los resultados del histórico despojo y de la discriminación estructural, tan enraizada en la política pública de nuestro país. Esta emergencia sanitaria desnuda una cifra alarmante, como ser que solo el 30% de las comunidades tienen servicios básicos en materia de salud pública, casi un tercio de las comunidades no tienen acceso a la tierra y el territorio y miles de indígenas subsisten en la más extrema pobreza e indigencia.

Desde la Organización Tierraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco, en este Día del Indígena Americano hacemos un llamado urgente a las autoridades de nuestro país a atender las necesidades de las comunidades que se encuentran atravesando una situación crítica por la escasez de alimentos, situación que se vuelve aún más difícil en esta pandemia del COVID 19.

Las comunidades indígenas han cumplido de forma cabal las recomendaciones del Ministerio de Salud y las medidas de aislamiento social emanadas por el Poder Ejecutivo. Ante la imposibilidad de trabajar, y la lenta, insuficiente, limitada, y en algunos casos nula asistencia por parte del Gobierno Central y los gobiernos locales, el hambre ya empezó a golpear a las comunidades.

Estos hechos de discriminación y exclusión histórica de la población indígena por parte de las autoridades ya han llevado a que el Estado paraguayo sea condenado en tres ocasiones por instancias internacionales de Derechos Humanos.

Tierraviva, como institución defensora de los Derechos Humanos y de los Derechos de los Pueblos Indígenas, en este día histórico que recuerda la lucha de los pueblos del Abya Yala, suma su voz para exigir al Estado del Paraguay a cumplir con su obligación constitucional y los compromisos de resguardar los Derechos de los Pueblos Indígenas y a reparar las falencias de forma inmediata, garantizando el acceso a derechos fundamentales como la alimentación, salud, educación, la propiedad comunitaria, protección ambiental y del uso y goce de sus recursos naturales.

Por ello recalcamos nuevamente a los pueblos y comunidades indígenas del Paraguay nuestro compromiso institucional de seguir acompañándoles en su lucha por el cumplimiento de sus Derechos Humanos, en especial en sus reclamos por recuperar sus tierras y territorios, desde la diversidad cultural y étnica que los caracteriza.

Por último, hacemos un llamado al Estado paraguayo, organizaciones e instituciones nacionales e internacionales a escuchar las voces de las comunidades y pueblos indígenas en la reivindicación de sus derechos. En este contexto de crisis sanitarias los pueblos indígenas precisan de políticas públicas integrales, interinstitucional y desde los territorios, y no una política pública de papel.

19 de abril de 2020

El hambre golpea a las comunidades Indígenas ante la falta de asistencia.

Tras más de un mes de haberse iniciado la cuarentena decretada por el gobierno para hacer frente al avance de la epidemia de coronavirus, varias comunidades indígenas del Chaco se encuentran atravesando una difícil situación debido a la falta de asistencia  por parte de las autoridades. Muchas familias señalan que no tienen provistas y la falta de alimentos ya provoca hambre en varias comunidades.

A continuación compartimos los testimonios de líderes y pobladores/as de comunidades indígenas que relataron la difícil situación que están atravesando.

No llegan bolsas de alimentos a Comunidad indígena El Estribo

Las 11 aldeas que forman parte de la comunidad indígena El Estribo del Pueblo Enxet en el distrito de Irala Fernández (Pte Hayes) denuncian que hasta el momento no les llegan las bolsas de alimentos anunciados por el Gobierno Nacional para asistir a los indígenas dentro de la emergencia  por el Coronavirus Covid 19. Llevan un mes cumpliendo estrictamente con las disposiciones sanitarias de aislarse en sus comunidades y la tan anunciada asistencia estatal nunca les llegó.  Igualmente manifiestan su indignación por la falta del pago de las cuotas por el programa Tekoporä. Desde el Ministerio de Desarrollo Social MDS anunciaron que adelantarían el pago de 5 cuotas sin embargo hasta el momento no se efectivizaron.

Eliodoro Cabañas, comunicador indígena de la Aldea Karanda, de El Estribo e integrante de la Red de Veeduría Juvenil Indígena durante el programa especial de Devuelvan Nuestra Tierra por el Viernes Santo, emitido por Radio Pa’i Puku, informó que los líderes de las 11 aldeas el próximo lunes 13 de abril determinarán las acciones a realizarse porque ya están pasando muchas necesidades, entre ellas hambre.

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“¿Qué pasará de nuestros hijos con hambre?”.

Tito Recalde es del Pueblo Qom de Cerrito, en el distrito de Benjamín Aceval (Pte Hayes)  donde igualmente existen otras comunidades entre ellas,  el grupo Rosario, Cerriteño, Río Verde, Santa Rosa, etc. Durante su partición en el programa especial de Devuelvan Nuestra Tierra emitido por Radio Pa’i Puku del viernes santo, expresó con mucha congoja la gran preocupación de las poblaciones indígenas en la zona pues están con problemas de alimentación a pesar de estar viviendo muy cerca de Asunción lo cual aparentemente facilitaría a las autoridades para la asistencia rápida por el Coronavirus pero hasta el momento nada pudieron recibir del Estado.

“Ya se siente la escasez de alimentación en la población, recurrimos ante las instituciones como el caso de la Municipalidad de Benjamín Aceval, la Gobernación de Presidente Hayes, el INDI, pero nada conseguimos, entre ellos se pasan las pelotas en cuantos a sus responsabilidades en el marco de la emergencia sanitaria, una lástima que nos tengan así, ya llevamos un mes de cuarentena, dijo el líder indígena”.

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Las comunidades indígenas se encuentran muy preocupadas por el Coronavirus Covid 19 para que no les afecte y por esta razón cumplen estrictamente las recomendaciones como también las medidas adoptadas por el gobierno paraguayo para evitar la expansión del virus.

Esto según comentó durante el programa Devuelvan Nuestra Tierra por radio Pa’i Puku Floris Yegros, de la Comunidad Nivacle Unida, aldea Centro Yalve Sanga, del distrito de Loma Plata en el departamento de Boquerón.
En la comunidad se cumple las medidas sanitarias, se establecieron sistemas de seguridad para evitar la entrada de gente no indígena pero hay una realidad bastante preocupante cual es la no asistencia del Estado en cuanto a la provisión de alimentos dentro de la emergencia sanitaria. Otro detalle no menor  es el acceso al alcohol en gel que no todos tienen posibilidades por el costo que representa y los indígenas no disponen de dinero para comprarlo.

Muy pocos  salen a trabajar, las provisiones escasean, ya no hay nada en las comunidades, según cuenta la lideresa indígena al puntualizar que la falta de alimentación es una realidad muy preocupante en las comunidades indígenas. De parte de la Municipalidad de Loma Plata nada recibieron a pesar de las promesas dadas por parte de las autoridades.

En cuanto a la realidad de la mujer en este momento difícil, Floris Yegros, quien igualmente es integrante de la Red de Veeduría Juvenil Indígena, dijo que las mismas se quedan en sus casas haciendo lo que pueden, las madres alimentando a sus hijos. A veces la madre indígena no come para alimentar a su hijo o come una sola vez al día, dijo pintando la cruda realidad  la cual están pasando los indígenas dentro de esta emergencia en el país por el coronavirus.

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El hambre, sufrimiento diario y silencioso de comunidades indígenas

En Paraguay estamos a un mes de iniciada la cuarentena por la pandemia del Coronavirus Covid 19, la población sigue aislada cumpliendo las medidas sanitarias adoptadas por el Gobierno. Quienes estrictamente cumplen la disposición son las poblaciones indígenas cuyas necesidades son tremendas y urgentes de resolver
Amancio Pinasco, Angaite Aldea Karoa’i, comunidad La Patria, distrito Pto Pinasco (Pte Hayes), durante el programa Devuelvan Nuestra Tierra por Radio Pa’i Puku, dijo que en la zona cumplen acabadamente con la medida sanitaria, no salen de sus comunidades, toman las disposiciones de seguridad, esperando la tan anunciada entrega de alimentos por parte del Estado, hecho que hasta el momento no se ha concretado.

En La Patria son 18 las aldeas de los indígenas de una población con más de 1000 familias y en ninguna de estas comunidades llega la ayuda estatal por la crisis sanitaria. Actualmente el camino de entrada a la comunidad se encuentra en óptimas condiciones, no hay excusa para que no lleguen los camiones llevando los víveres. Incluso hay posibilidades de llegar hasta las propias aldeas porque los caminos internos igualmente se encuentran en buen estado

La gente está pasando hambre, anteriormente se vendía miel y ahora todo está parado. Nos pidieron que nos quedemos en nuestra comunidad y así lo hicimos, esperando la ayuda estatal, cosa que nunca llegó. El pobre indígena es el que sufre, dijo Amancio

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Pueblo Mbya Guaraní de Caazapa sin ayuda estatal por COVID 19

Adriano Centurión, cacique y docente de Ytü Tuparenda, distrito de Ava’i – Caazapá, dijo que en la zona al menos los indígenas no reciben las bolsas de alimentos distribuidas por el Estado en el marco de la emergencia sanitaria del COVID 19.

No llega el apoyo del gobierno, vivimos en el último rincón del departamento de Caazapá, somos varias comunidades del pueblo Mbya Guaraní sin asistencia del Estado, dijo el líder indígena quien aprovechó la entrevista radial para dirigirse al presidente Mario Abdo Benítez y al ministro de la SEN Joaquín Roa a fin de rogarles la urgente asistencia estatal a las poblaciones indígenas del lugar. Por este medio pido a las autoridades que urgentemente nos asista, nuestros hijos están pasando hambre, indicó.

En cuanto al almuerzo escolar en las escuelas indígenas, Adriano Centurión, asegura que en lo que va del año absolutamente ningún bocado recibieron los alumnos. No llega el almuerzo, las autoridades ni visitan la escuela indígena, manifestó al tiempo de agregar que si tuviesen apoyo del gobierno para que los chicos se capaciten y estén preparados, la realidad indígena iba ser muy distinta.

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Olla popular en Puerto Diana.

Los miembros de la comunidad indígena de Puerto Diana, de la Nación Yshir, en el distrito de Bahía Negra – Alto Paraguay organizan ollas populares para hacer frente al momento actual por la crisis del Coronavirus. En cuanto a la pandemia no se reportan casos de personas afectadas por el COVID 19 pero si precisan de la entrega de los kits de alimentos, según cuenta Marciano Barboza, poblador del lugar en contacto con el programa Devuelvan Nuestra Tierra por radio Pa’i Puku. Informó igualmente que las ayudas no llegan en las otras comunidades indígenas como el caso de Puerto Esperanza y Karcha Balut.

http://www.ivoox.com/49921184

Protocolo orientativo a comunidades indígenas en el marco de la Emergencia Sanitaria por Coronavirus

El presente documento fue elaborado y articulado desde Tierraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco, recogiendo indicaciones que fueron extraídas desde las propias directrices del Estado paraguayo a la población en general, de los lineamientos técnicos específicos para la prevención de COVID-19 en Territorios indígenas elaborado por el Ministerio de Salud de Costa Rica y del material elaborado por el Grupo de Trabajo Internacional sobre los Pueblos Indígenas en Situación de Aislamiento y Contacto Inicial en la Amazonía y Chaco – GTI PIACI, que congrega 20 organizaciones indígenas y aliadas de siete países de América del Sur; haciendo el esfuerzo de adaptarlas a la realidad indígena y a la particularidad que asiste a sus derechos. Finalmente, se señala que el presente material contó con la colaboración de las Doctoras Maida Barrios, ex Directora de la XV Región Sanitaria y actual Directora de APS y  Dalila Oviedo, ex Directora de la XV Región Sanitaria y actual Directora Nacional de la Dirección Nacional de Salud de los Pueblos Indígenas (DINASAPI),  y del doctor Adenir Solano, Médico Residente indígena del Pueblo Enxet, quien además del componente sanitario correcto, corroboró la pertinencia de la interculturalización propuesta. El documento fue revisado por el Dr. Guillermo Sequera, de Vigilancia Sanitaria del MSPyBS y Presentado al Centro de Operaciones de Emergencia (COE)

Protocolo Orientativo a Comunidades Indígenas

Pueblo Yshir continúa la lucha por la recuperación de su territorio.

Mediante gestiones ante la Asesoría Jurídica del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) los integrantes de la de la Unión de Comunidades Indígenas de la Nación Yshir (UCINY) buscan recuperar parte de su territorio ancestral. Los Yshir reclaman unas 8.500 hectáreas de tierras en la zona de Puerto Ramos, ubicada en Bahía Negra, departamento de Alto Paraguay, que forman parte del territorio ancestral del Pueblo, sin embargo se encuentra bajo dominio de un establecimiento ganadero denominado “Para Verde”.

Según indicaron Andrés Ozuna y Pablo Barboza, representantes de la UCINY, el Director Jurídico del INDI se comprometió a agilizar las gestiones a fin de garantizar la recuperación del territorio por la vía de la compra de las tierras. Para esto se remitirá una nota al propietario de Para Verde a fin de solicitar presente una carta de oferta a la Institución a fin de adquirir las tierras y restituirlas a la comunidad. Los representantes de la UCINY fueron acompañados por integrantes del Equipo de Casos y Litigios de Tierraviva.

Puerto Ramos es un territorio reclamado desde hace años por el Pueblo Yshir, actualmente sobre dichas tierras pesa una medida cautelar de no innovar a fin de evitar que los propietarios realicen algún tipo de explotación que pudiera dañar irreparablemente el territorio.

“NOSOTROS TAMBIÉN SOMOS SERES HUMANOS, DEJEN DE MATARNOS”

Diversas organizaciones indígenas emitieron hoy un comunicado denunciando la situación de violencia a la que son sometidos y que en los últimos meses ha afectado particularmente a niñas, niños, adolescentes y jóvenes indígenas víctimas de sucesos violentos. El pronunciamiento exige al Estado paraguayo que arbitre los mecanismos necesarios a fin de garantizar una vida digna y libre de violencia para los Pueblos Indígenas, las organizaciones realizarán una gran marcha por la Capital este viernes 6 de marzo y además prevén reunirse con autoridades a fin de plantear sus exigencias. A continuación reproducimos el comunicado de las organizaciones indígenas:

“ORE AVEI YVYPÓRA PEẼICHA,ANIVE ORE JUKA!!”

“NOSOTROS TAMBIÉN SOMOS SERES HUMANOS, DEJEN DE MATARNOS”

Las Comunidades Indígenas y Núcleos de Familias de Asunción y su Área Metropolitana, la Mesa de Articulación Indígena del Paraguay (MAIPy), la Organización Nacional de Aborígenes Independiente (ONAI), la Organización de Mujeres Guaraní ‘’KuñaGuaraniAty”, la Articulación de Mujeres Indígenas del Paraguay (MIPY), la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (FAPI), la Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas (CONAMURI), Klan Kuchingui Mairekoty-Luque nos dirigimos, al Estado Paraguayo y a sus instituciones garantes del cumplimiento de los derechos, a la sociedad civil, a las organizaciones y a las instancias internacionales de Derechos Humanos para expresar cuanto sigue:

En estos últimos tres meses se hicieron públicos y visibles hechos graves que los Pueblos Indígenas venimos sufriendo hace más de 528 años, discriminación, odio, olvido de los Estados. Es alarmante la extrema violencia y desnuda una vez más la creciente desidia y discriminación estructural contra los pueblos indígenas. Entre ellos:

16-12-2019. Un Indígena asesinado a balazos en la calle mientras dormía: LORENZO SILVA ARCE de 29 años, del Pueblo Mbya guaraní, asesinado el 16 de diciembre de 2019. Crimen motivado por odio, de personas desconocidas que dispararon contra su humanidad mientras dormía en una parada de ómnibus en el centro de Asunción.

28-01-2020. Niña de 14 años violada y maniatada abandonada en un predio de Asunción: Adolescente del Pueblo Mbya Guaraní, encontrada abusada sexualmente y maniatada en el micro centro de Asunción, encontrada en total estado de conmoción.

03-02-2020. Adolescente de 16 años embarazada, MARÍA DOLORES PAREDES, del Pueblo Enxet Sur, falleció esperando una ambulancia más de 5 horas en la Comunidad La Esperanza, Distrito de Irala Martínez, Departamento de Presidente Hayes.

21-02-2020. Joven de 23 años encontrada muerta en un parque de la Ciudad: Carolina Espínola, del Pueblo Mbya Guaraní, de la comunidad Pakury Santa Librada, distrito de JasyKañy, Departamento de Canindeyú. Encontrada muerta por supuesto suicidio, en el Parque Caballero de Asunción

24-02-2020. Niña de 12 años, encontrada muerta en una bolsa en la Terminal de Ómnibus de Asunción: FRANCISCA ARAUJO CACERES, de Curuguaty, del Pueblo Mbya Guaraní, fue estrangulada y abandonada atada de pies y manos en una mochila en un patio baldío en cercanías de la Terminal de Ómnibus de Asunción, de identidad y comunidad Yvy Porä, distrito de Yasy Cañy, Departamento de Canindeyú.

Ante estos atropellos contra la vida, sumado a toda la violencia institucional que sufrimos en el campo y que no sale en la prensa, y que nadie se entera, los Pueblos Indígenas NO CALLAMOS MÁS, el momento es ahora, exigimos al Estado Paraguayo que pare este tipo de hechos contralas niñas, niños, adolescentesy jóvenes indígenas.

Denunciamos a las autoridades y a las instituciones públicas del Estado Paraguayo, responsables de garantizar nuestros derechos, pero que en la realidad son cómplices de la expulsión de nuestra gente de las comunidades de origen rural, porque aceptan que los sojeros, ganaderos y narcos invadan nuestros territorios, negocian y envenenan nuestras tierras, nuestras aguas, nuestro aire y nuestro monte y nos fuerzan a venir a la ciudad para procurar por nuestra cuenta un poco de alimento, salud y estudio. Con la expulsión, migración forzada por la falta del medio principal para la vida y la reproducción socio-cultural de los Pueblos Indígenas, que es la tierra, el territorio, el bosque, los pueblos indígenas somos obligados a formar parte de los cinturones de extrema pobreza de las grandes ciudades, así como miles de familias campesinas.

Evidenciamos que durante estos últimos años hemos dejado de recibir apoyo en las comunidades del Campo y la Ciudad, no existen políticas inclusivas e integrales ni programas de formación laboral ni de trabajo que llegue a las comunidades, nosotros vamos a las instituciones y no nos hacen caso, no existen programas de vivienda que lleguen a nuestras comunidades, a muchas de nuestras comunidades nos niegan reconocimiento como a nuestros líderes también, no tenemos atención médica digna ni medicamentos, no respetan nuestras culturas. Demandamos Asistencia inmediata y digna, pero el estado solo ofrece asistencialismo, la carencia y el abandono nos obliga a reclamar frente a las instituciones públicas, a vivir infrahumanamente a mendigar, demostrando así a la gente de la ciudad que para el Estado no somos nada ni nadie, para este gobierno no existimos. Por eso muchas madres y abuelas, junto con sus hijos y nietos deben salir a hacer “Poreka” (rebuscarse) en las calles de Asunción y otras ciudades departamentales del país.

Repudiamos la insensibilidad del Estado con nuestras comunidades,del campo y la ciudad, no respetan nuestras autoridades ni autonomía, no respetan la Constitución Nacional ni los Convenios internacionales, no conversan con nosotros, no nos escuchan, se hacen muchas reuniones y no se hace nada, nos mienten, nos distraen, faltan a su palabra, compran a nuestros líderes con plata, alimentos y otros favores aprovechándose de nuestra necesidad, se dedican a perseguir y a amenazar a nuestra gente en las calles, semáforos y comunidades, arreando a nuestros hijos e hijas supuestamente “rescatándolos de las calles”, discriminándonos, criminalizando nuestra pobreza y violando nuestros derechos, decimos BASTA!!

Rechazamos las declaraciones del Presidente del INDI, la situación en la que vivimos en el campo y en las ciudades no es una cuestión cultural, es una cuestión de POBREZA EXTREMA y de muchos años de olvido, marginación y discriminación. NO SOMOS NÓMADAS ni culturalmente empobrecidos, somos dignos ancestrales custodios de la naturalezay su enorme diversidad bio-cultural, únicas en el mundo. Históricamente hemos sido despojados, hemos sigo empobrecidos y vulnerabilizados y a pesar de eso seguimos resistiendo porque nos reconocemos seres humanos con derechos como lo son todos los habitantes del Paraguay, con la prerrogativa de ser los primeros habitantes de todos sus territorios.

Por Ley 904/81, el INDI es la institución rectora de las Políticas para Pueblos Indígenas, pero ante los hechos graves ocurridos no hacen seguimiento, cientos de niñas, niños, adolescentes y familias enteras siguen en las calles de Asunción y otras ciudades departamentales, sin políticas públicas, ni programas, ni proyectos por eso acusamos al Estado Paraguayo de Omisión de auxilio y falta de asistencia inmediata y oportuna.

Demandamos que el Estado Paraguayo a través de todas sus instituciones garanticen realmente nuestros derechos, principalmente el derecho a la vida y den participación a todas las comunidades y organizaciones indígenas en los programas en cumplimiento del Convenio 169 a través del decreto 1039/2018 ya sea rural o urbana.

Exigimos justicia para las personas que han sido asesinadas, que han fallecido por negligencia del Estado, que el estado se haga cargo, que realice las investigaciones y el seguimiento correspondiente, y someta a la justicia a los responsables.

Alertamos a todas las lideresas, líderes y comunidades a que estén atentos, a reforzar la seguridad y protección de nuestros territorios y de nuestra gente, esto no debía pasar ni debe seguir ocurriendo.

Solicitamos, a los organismos de Derechos Humanos, tanto de Naciones Unidas como del Sistema Interamericano acompañen estos legítimos reclamos y supervisen a los órganos que deben velar por nuestros derechos a que implementen acciones efectivas para desterrar la violencia y discriminación estructural y que se repare e indemnice el daño ocasionado.

“ORE AVEI YVYPÓRA PEẼICHA,

ANIVE ORE JUKA!!”

¡¡EXIGIMOS JUSTICIA Y RESPETO A LA VIDA!!

El dolor, la tierra y la esperanza

“Todo esto surge de la pérdida de nuestras tierras” sentencia Francisca Villalba con solvencia frente a los micrófonos. Su voz de joven, mujer e indígena suena entrecortada por el dolor al analizar la violencia contra las niñas indígenas que en los últimos días ha explotado ante los ojos incrédulos de una sociedad que muchas veces se niega a ver todos los daños que provoca un sistema económico, político y social que excluye a miles de ciudadanos y ciudadanas y que castiga con más fuerza a los más débiles.

Una semana atrás la terrible noticia del asesinato de una niña indígena, con signos de haber sido violentada salvajemente, golpeaba a la sociedad capitalina; ocurrió en la zona de la Terminal de Ómnibus de Asunción, dónde decenas de jóvenes, niñas, niños y adultos indígenas sobreviven en situación de calle, expuestos a la violencia y la exclusión. “Nos expulsan de nuestras tierras y cuando llegamos a la capital nos discriminan, “ou jeyma ko‘ã indio” dicen” relata Francisca, ella es del Pueblo Maskoy, de Puerto Casado, y es la primera licenciada en Trabajo Social de su comunidad; insistentemente reitera que el Estado no ve a los indígenas, Francisca se llamaba también la pequeña de solo 12 años que fue asesinada y a la que el Estado, efectivamente, no vio.

Habla de la discriminación estructural, del olvido al que son sometidos los Pueblos Indígenas en Paraguay, sin acceso a derechos básicos; 7 de cada 10 niños indígenas son pobres y más del 60% de la población indígena del país sobrevive por debajo de la línea de la pobreza extrema.

Detrás de este horrendo crimen, al igual que detrás del abuso contra una niña indígena que había sido encontrada golpeada en un depósito abandonado de la capital, están todas estas discriminaciones, el despojo de sus territorios para el avance de la frontera agrícola, la falta de acceso a salud, a educación, a alimento, la expulsión forzada de sus comunidades y su llegada a una ciudad que los ve con desprecio, como los más descartables de sociedad. Descartables, como Lorenzo, el reciclador indígena que a finales del año pasado dormía acomodado en una parada de ómnibus de la capital cuando desde un auto un hombre le disparó, hasta hoy el Estado no hizo justicia.

Para el antropólogo Rodrigo Villagra, miembro del Directorio de la Organización Tierraviva, estos casos no son nuevos, provienen de la formación misma de la Nación Paraguaya, con un mestizaje violento que fundó una discriminación que perdura hasta nuestros días, “esta ola de violencia creciente se da basándose en una discriminación previa y se refuerza con un modelo que excluye y coloca a los pueblos indígenas como los más desechables dentro de un sistema donde no acceden a derechos ni bienes fundamentales, toda la violencia, toda la rabia y el odio terminan descargándose contra los más débiles dentro de la sociedad, que en este caso son los pueblos indígenas y en particular las niñas indígenas.

“Hasta hoy día la única respuesta por parte del Estado ha sido exclusión económica y represión social, particularmente con este gobierno hemos visto toda la violencia en los desalojos de tierras” añade Rodrigo al analizar el contexto de expulsión que precede a estos crímenes contra niñas indígenas.

La tierra, el territorio, se convierten una y otra vez en el fondo de la cuestión, de aquellas comunidades forzadas a abandonar sus tierras por la exclusión, de esos territorios indígenas que hoy se convirtieron en un mar de soja, o de pastura para el ganado, de allí provienen los niños, las niñas, los adultos indígenas que vemos en las calles citadinas y que hoy soportan toda la violencia de una sociedad marcada por las diferencias de clase, género y raza.

En medio del dolor la Esperanza

La respuesta organizada ante tanto dolor trae esperanza, organizaciones indígenas, colectivos ciudadanos y organizaciones de derechos humanos, han levantado la voz para exigir justicia y para reclamar el fin de la violencia contra los pueblos indígenas, contra sus niñas y niños. La voz indígena se hace escuchar poniendo sobre la mesa las discusiones que el Estado, sus instituciones y voceros intentan ocultar, los casos de violencia no son hechos aislados, son producto de un modelo económico y social que discrimina y excluye, son crímenes que tienen autores materiales pero cuya autoría moral es propiedad de quienes privilegian el capital por encima del ser humano.

En un encuentro organizado por Tierraviva y la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy) cerca de un centenar de líderes indígenas del Bajo Chaco se reúnen, debaten, hablan sobre sus realidades, sobre las políticas públicas que necesitan. Recuperar sus tierras, mejorar la calidad de vida en sus comunidades es el objetivo; los líderes y liderezas indígenas creen en la organización y la solidaridad, así se preparan para exigir al Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) que atienda las necesidades de aquellas comunidades que están en peores situaciones.

La Comunidad Indígena Kem Hayak Sepo, del Pueblo Enxet, compuesta por unas 70 familias continúa luchando desde hace años por sus tierras. La imposibilidad de acceder a sus territorios ancestrales hizo que parte de la comunidad se asiente en las tierras de La Esperanza, otra comunidad indígena ubicada a la altura del km 192 de la Ruta Transchaco, mientras que la otra parte subsiste hace más de una década al costado de misma ruta en las cercanías de Montelindo, en el kilometro 210. La comunidad es también conocida como Cerrito Hamaquera, por el nombre de la estancia donde están unas 12 mil hectáreas de tierras consideradas ancestrales por los Enxet.

Los integrantes de la comunidad Kem Hayak Sepo están decididos a acceder a sus tierras y ahora cuentan con el apoyo de más de 70 comunidades que decidieron presentar ante las autoridades el pedido de compra de tierras para esta comunidad como prioridad principal para los Pueblos Indígenas del Bajo Chaco, así se lo manifestaron al Presidente del INDI, Edgar Olmedo, en una mesa de trabajo desarrollada la semana pasada.

Olmedo recibió el pedido y se comprometió a darle los trámites más ágiles posibles, aunque señaló ante los líderes que el INDI apenas tiene cinco mil millones de guaraníes del Presupuesto 2020 para compra de tierras, lo que alcanzaría apenas para unas 300 hectáreas. Según relató, el año pasado el presupuesto para este rubro fue de 14 mil millones y sin embargo no sé ejecutó un solo guaraní.

Pacientes pero decididos, los líderes indígenas están dispuestos a luchar para que el reclamo de tierra para Kem Hayak Sepo se haga realidad, de esta misma forma, en las últimas décadas, varias comunidades de la zona chaqueña han recuperado más de 160 mil hectáreas de territorio indígena.

La tierra, el territorio, es la base fundamental para el desarrollo de los Pueblos Indígenas, es la garantía básica para acceder a derechos; recuperar sus tierras para a partir de allí poder mejorar su calidad de vida continúa siendo la lucha de los pueblos indígenas y vuelven las palabras de Francisca “todo tiene que ver con la tierra, con nuestra tierra”.

El freno a la violencia, la discriminación y la exclusión contra los pueblos indígenas vendrá de la mano de la lucha indígena, de la recuperación de sus tierras y del aseguramiento de sus derechos fundamentales.

 

Foto: Diego Peralbo, Diario Abc Color

Calendarizan acciones para dar cumplimiento a Acuerdo Amistoso entre el Estado y Kelyenmagategma

El pasado viernes 14 de febrero en sede de la Cancillería Nacional se desarrolló una reunión entre miembros de la Comunidad Indígena Kelyenmagategma, del pueblo Enxet, representantes de entes estatales y la participación vía videoconferencia de funcionarios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Durante el encuentro se estableció un calendario de acciones prioritarias a ser cumplidas en los próximos meses a fin de responder al Acuerdo Amistoso entre la comunidad y el Estado a instancias de la CIDH.

José Paniagua, de la organización Tierraviva, representante convencional de la comunidad manifestó que la reunión fue muy importante ya que se busca “consolidar y calendarizar puntos claves para dar respuestas a las necesidades de la comunidad, Kelyenmagategma; en este sentido se logró poner plazos, conjuntamente con el Estado, para intentar avanzar y zanjar los incumplimientos al Acuerdo que existen actualmente”

Los principales y más acuciantes reclamos de la comunidad guardan relación a la necesidad de un camino público de todo tiempo, mejor atención en salud y la construcción de viviendas dignas, todos estos ítems se encuentran contemplados en el Acuerdo mencionado, sin embargo existe un gran retraso para el cumplimiento de los mismos por parte del Estado.

En este sentido la reunión sirvió para establecer plazos para el avance de la construcción del camino, según informaron desde los entes públicos se encuentran superando las instancias administrativas requeridas para iniciar las obras, situación que se daría en los próximos meses. Con el avance del camino también podrían darse inicio a la construcción de viviendas para las familias de la comunidad ya que el traslado de materiales se encuentra supeditado a la existencia de vías adecuadas para acceder al territorio.

Se espera que en el primer semestre del año puedan cumplirse varios de los puntos señalados como urgentes por la comunidad ya que el Estado tiene la obligación de informar a la CIDH respecto a los avances en el cumplimiento del Acuerdo Amistoso al término del primer semestre de este 2020

Tras un largo camino, Yakye Axa podrá acceder a sus tierras.

Con una profunda alegría y emoción recibimos la notícia de la promulgación de la Ley de Expropiación para la construcción del camino que permitirá a la Comunidad Enxet Yakye Axa ingresar, tras más de 20 años de lucha, a sus tierras. Esta noticia llega en el Día Internacional de los Derechos Humanos, convirtiéndose en un importante aliciente y un respaldo enorme a la sacrificada lucha de cientos de líderes, lideresas y comunidades indígenas que día tras día luchan en defensa de su territorio y de sus derechos fundamentales.

La ley promulgada hoy por Mario Abdo Benítez permitirá construir un camino de un poco más de 30 kilómetros que beneficiará no solamente a la comunidad Yakye Axa, sino también a las comunidades Kelyenmagategma, Colonia 96 y Buena Vista, todas del Pueblo Enxet, que habitan en la zona de Pozo Colorado, Departamento de Presidente Hayes, mejorando la calidad de vida de aproximadamente 170 familias Indígenas que podrán acabar con el aislamiento y la marginación en que viven y contarán, a partir de la construcción del camino, con la posibilidad de acceder a derechos básicos que permanentemente les son negados.

A partir de ahora resta esperar la ejecución de la obra que estará a cargo del MOPC y que deseamos sea lo más pronto posible, a fin de acabar con largos años de penurias y violación de derechos humanos de la comunidad Yakye Axa

Enviamos un saludo afectuoso a la Comunidad Yakyea Axa, orgullosos de haber transitado junto a ellos y ellas este largo camino a casa, los años de resistencia y lucha han dado sus frutos y son un ejemplo para todos y todas quienes luchamos por un país más justo y con derechos para todos y todas.

Damos un agradecimiento especial a las organizaciones con quiénes compartimos esta lucha, Amnistía Internacional y CEJIL, sin sus apoyos este logro hubiera sido imposible. De la misma forma agradecemos a las agencias de cooperación que confían en el trabajo de la Organización Tierraviva, su apoyo es fundamental para lograr la vigencia plena de los DDHH para los Pueblos Indígenas.