Dos décadas de retrasos y deudas pendientes: la comunidad Yakye Axa sigue esperando medidas concretas del Estado

El Estado paraguayo aún no ha cumplido aspectos esenciales de la sentencia del caso Yakye Axa vs. Paraguay, pese a haber transcurrido 20 años.

Persisten problemas graves vinculados a la titulación de tierras, el mantenimiento del camino de acceso y la provisión de servicios básicos, como salud, agua potable, alimentación y viviendas dignas.

CEJIL y Tierraviva solicitamos a la Corte que requiera medidas urgentes y plazos concretos para garantizar los derechos de la comunidad.

 

Asunción, Paraguay. 24 de septiembre de 2025 – Desde el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) y Tierraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco Paraguayo, junto con líderes de la comunidad Yakye Axa, participamos en una audiencia privada de supervisión ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), en el marco del caso “Comunidad indígena Yakye Axa vs. Paraguay”. En este espacio señalamos que, pese a algunos avances, el Estado paraguayo sigue sin cumplir aspectos esenciales de la sentencia.

Han pasado veinte años desde el fallo de la Corte en el cual se condenó al Estado paraguayo por la violación de los derechos a la propiedad colectiva de sus tierras, a la vida, a las garantías judiciales y a la protección judicial. Desde entonces, el Tribunal ha emitido ocho resoluciones y realizado dos visitas al territorio. En su más reciente resolución, emitida en julio de este año, la Corte reconoció los avances del Estado, pero destacó que aún existen múltiples aspectos por mejorar y compromisos estatales pendientes de cumplir, que afectan gravemente derechos fundamentales de la comunidad, en particular con respecto a la titulación de las tierras, el mantenimiento del camino de acceso y la provisión de servicios básicos como salud, agua, alimentación y vivienda digna.

En la audiencia, CEJIL y Tierraviva señalamos que no se han registrado avances sustantivos desde la última visita a terreno de la Corte, realizada en septiembre de 2024. Advertimos con gran preocupación que, tras quince años desde que los líderes y lideresas comunitarias aceptaron asentarse en las tierras alternativas, su titulación definitiva aún no se ha concretado. También destacamos que los trámites de mensura judicial acumulan casi 1.400 días de demora injustificada y persiste la superposición con terrenos vecinos, lo que expone a la comunidad a nuevos riesgos de despojo. A esto se suma la preocupación por intentos de invasión y la ausencia de medidas estatales para garantizar la seguridad jurídica del territorio.

Otro aspecto central es el camino de acceso que, a pesar de los avances del Estado en su construcción, no presenta las condiciones adecuadas para ser un camino de todo tiempo, lo que afecta la vida cotidiana, la seguridad y la comunicación de la comunidad. Además, no cuenta con un plan de mantenimiento o un reglamento de uso, a pesar de los compromisos asumidos por el propio Estado en 2024. En cuanto a las condiciones de vida, las viviendas entregadas presentan fallas estructurales nunca reparadas. El servicio eléctrico es deficiente y los cortes frecuentes ponen en riesgo los alimentos y electrodomésticos de las familias. El suministro de agua potable no ha sido garantizado de manera regular y no se ha dado mantenimiento a los tajamares ni se han habilitado nuevos, lo cual afecta a la comunidad especialmente en época de sequía. Además, el consultorio ambulatorio construido por el Estado carece de las condiciones básicas para atender a las necesidades de salud de la comunidad, por lo cual resulta indispensable garantizar un establecimiento de salud que cuente con el espacio, el equipamiento y el personal necesarios para brindar una atención médica integral a la comunidad. Por otro lado, no se cuenta con la infraestructura y servicios adecuados para garantizar el acceso efectivo a educación de las niñas, niños y adolescentes

Ante este panorama, CEJIL y Tierraviva solicitamos a la Corte que requiera al Estado paraguayo medidas urgentes para concluir la titulación de las tierras, garantizar el camino “de todo tiempo”, realizar las refacciones necesarias en las viviendas, asegurar un suministro adecuado de agua potable, mejorar la provisión de salud y educación, y mantener la entrega de alimentos en condiciones suficientes y de calidad. Asimismo, se solicitó que se establezcan plazos claros y un cronograma concreto de trabajo para cumplir con cada obligación pendiente.

A dos décadas de la sentencia, la comunidad Yakye Axa continúa enfrentando vulneraciones graves a sus derechos. Por ello, solicitamos a la Corte mantener una supervisión cercana y constante del caso, a fin de asegurar que el Estado cumpla integralmente con sus obligaciones.

Firman:

Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL)

Tierraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco paraguayo

Indígenas se movilizan en todo el país mientras la Corte IDH sesiona en Asunción

 

Mientras en el centro de Asunción la Corte Interamericana de Derechos Humanos sesiona escuchando los reclamos de comunidades indígenas contra el Estado paraguayo, en diferentes puntos del país cientos de indígenas se movilizan alzando la voz contra el desmantelamiento del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) y la falta de respeto a sus derechos más básicos. La coincidencia no es casual: en las rutas del Chaco y de la región Oriental, pueblos indígenas reclaman lo mismo que en el estrado internacional: que el Estado cumpla con sus obligaciones y deje de dar la espalda a quienes históricamente ha despojado de sus territorios.

Las manifestaciones, que incluyen bloqueos y marchas, se sostienen en torno a cuatro reclamos centrales: la reapertura inmediata de la sede del INDI en Asunción con todos sus servicios, el cese de los desalojos forzosos que expulsan a comunidades enteras de sus tierras, la asignación de un presupuesto real para la compra de tierras y la creación de una mesa de diálogo permanente con el gobierno. Son demandas elementales que expresan la urgencia de un pueblo que vive bajo amenaza constante, mientras las instituciones estatales se muestran ausentes o, peor aún, cómplices de su marginación.

En la propia Corte, la agenda incluyó hoy audiencias sobre los casos Yakye Axa, del Pueblo Enxet, y Xákmok Kásek, del Pueblo Sanapaná. Ambos procesos, resueltos hace más de una década, condenaron al Estado paraguayo por violaciones graves a los derechos humanos al mantener a las comunidades sin acceso a sus territorios ancestrales. Sin embargo, a pesar de la claridad de las sentencias, el Estado volvió a demostrar que no ha avanzado en la adopción de medidas sustantivas para cumplirlas. La falta de restitución plena de tierras y de condiciones de vida digna expone un patrón de incumplimiento sistemático que erosiona la credibilidad del Paraguay ante la comunidad internacional.

Durante las audiencias con la Corte IDH se hizo palpable que, tras un año de compromisos asumidos durante la visita in situ a las comunidades, el Estado no ha implementado medidas significativas para garantizar la restitución territorial ni la atención integral a los derechos de estas comunidades. El camino a Yakye Axa, construido tras años de espera y postergación, ya se encuentra en mal estado. La mensura judicial y la titulación de las tierras siguen postergadas, mientras persiste la amenaza de invasión por parte de latifundistas vecinos. Además, la construcción de aulas, el mantenimiento adecuado y la aprobación de un reglamento de uso del camino siguen pendientes. En el caso de Xákmok Kásek, las familias aún aguardan la restitución total de sus tierras, la construcción de aulas sigue paralizada desde hace más de tres años, y el acceso al agua potable y a servicios de salud continúa siendo limitado.

Hoy, como hace años, las comunidades indígenas se ven forzadas a movilizarse en las calles y rutas del país para exigir lo que ya fue reconocido en instancias internacionales: el derecho a vivir en sus territorios, con dignidad y con la protección de un Estado que no debería esperar presiones externas para cumplir con sus propias obligaciones. La coincidencia entre las movilizaciones y la sesión de la Corte es un recordatorio contundente de que los pueblos indígenas no se resignan, y de que la deuda del Estado paraguayo con ellos sigue siendo inmensa y urgente.

A dos décadas de la sentencia, la deuda del Estado paraguayo con la comunidad Yakye Axa persiste 

Asunción, Paraguay. 09 de agosto de 2025. – A 20 años de la histórica sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en el caso Comunidad Yakye Axa vs. Paraguay, el Estado paraguayo continúa bajo observación internacional por el incumplimiento de sus obligaciones. Tras la visita realizada en septiembre de 2024, en una Resolución emitida recientemente, la Corte reconoció los avances del Estado en el cumplimiento de la sentencia, pero destacó que aún existen múltiples aspectos por mejorar y compromisos estatales pendientes de cumplir. Desde el Centro para la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) y de Tierraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco paraguayo, organizaciones que actuamos como representantes convencionales de la comunidad ante la Corte IDH, destacamos que, tras ocho resoluciones de supervisión de cumplimiento de sentencia y dos visitas de la Corte, ninguna de las medidas ha sido cumplida en su totalidad.

Uno de los avances más notorios ha sido la finalización del camino de acceso a las tierras alternativas otorgadas por el Estado a la comunidad, en cumplimiento de la sentencia, lo que ha permitido que todos sus miembros se hayan trasladado a estas. Sin embargo, teniendo en cuenta las preocupaciones manifestadas por las representantes, la Corte resaltó la gravedad de que la construcción del camino haya requerido casi una década impactando de forma negativa en el goce de los derechos y las condiciones de vida de la comunidad. Además, la Corte resaltó que se mantienen problemas con respecto a la profundidad de las cunetas, la reglamentación de su uso, y que siguen pendientes la nivelación de tramos y la implementación de tareas de mantenimiento regular. El camino, al no encontrarse asfaltado, sufre daños debido al paso de vehículos y las condiciones climáticas, por los cual, las representantes convencionales destacamos que es fundamental que el camino cuente con estándares de calidad que garanticen su uso seguro y sostenible en el tiempo.

En cuanto a la entrega de tierras alternativas a la comunidad, estas siguen sin ser tituladas. En consecuencia, la Corte solicitó al Estado que explicara el estado del juicio de mensura que se encuentra en curso como paso necesario para la titulación definitiva. Además, alertó sobre el riesgo que implica la falta de títulos, incluso cuando la comunidad ya ocupa el territorio, colocándola en una situación de vulnerabilidad jurídica.

Respecto a las viviendas que el Estado debía proporcionar a la comunidad, uno de los aspectos más problemáticos ha sido la falta de letrinas y bañaderos, lo cual impacta en las condiciones de higiene y dignidad de la comunidad. En este aspecto, la Corte, citando estándares del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC), instó al Estado a buscar soluciones en diálogo con la comunidad. También solicitó al Estado adoptar medidas para garantizar el acceso al agua durante períodos de sequía, el mantenimiento de tajamares, el manejo de residuos, la atención médica y la calidad educativa.

Por otro lado, el Estado tampoco ha llevado a cabo las reformas legislativas, administrativas y de orden práctico para asegurar el derecho a la propiedad comunitaria, el tribunal advierte con preocupación que han transcurrido 20 años desde la emisión de la Sentencia, sin que el Estado haya dado cumplimiento a esta garantía de no repetición de adecuación normativa y que, durante la mayor parte de la etapa de supervisión de cumplimiento, no ha presentado información relevante sobre avances concretos en su ejecución.

Cabe señalar que esta resolución de la Corte Interamericana se emite en un contexto complejo para los derechos de los pueblos indígenas en Paraguay. Recientemente, se anunció el cierre de la sede central del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI), que será reemplazada por tres oficinas regionales. Esta reestructuración, además de generar preocupación, ya que podría debilitar aún más la capacidad del Estado para diseñar e implementar políticas públicas con enfoque intercultural y participativo, limitando su acción incluso en niveles básicos de atención y asistencia, representa una regresión incluso al estado jurídico, procesal e institucional, afectando directamente el acceso a derechos conquistados por los Pueblos Indígenas del Paraguay.

Durante la visita en terreno y la audiencia celebrada por la Corte en 2024, la delegación tuvo la oportunidad de dialogar directamente con las y los líderes de la comunidad Yakye Axa, conocer de primera mano sus reclamos y constatar las condiciones en las que aún viven. Si bien reconocemos la existencia de avances en el cumplimiento de algunas medidas, estos progresos resultan insuficientes frente a los incumplimientos estructurales. Los avances son frágiles, carecen de sostenibilidad en el tiempo y, en muchos casos, se han concretado fuera de los plazos establecidos por la propia Corte. En consecuencia, el Tribunal convocó a una nueva audiencia que se llevará a cabo en septiembre de 2025 durante el 180° Período Ordinario de Sesiones que se celebrará en Asunción, Paraguay.

A dos décadas del fallo, el Estado paraguayo sigue sin garantizar una reparación integral a la comunidad Yakye Axa. Esperamos que tras esta resolución el Estado adopte todas las medidas necesarias para dar cumplimiento total a la sentencia.

Firman:

Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL)

Tierraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco paraguayo

En Alto Verá buscan fortalecer el enfoque intercultural en sistema de protección social

 

En el distrito de Alto Verá, departamento de Itapúa, se llevó a cabo un importante taller de capacitación dirigido a funcionarios públicos e integrantes de comunidades indígenas, con el objetivo de promover un enfoque intercultural en el Sistema de Protección Social y fortalecer la participación de los pueblos indígenas en las políticas públicas.

La actividad fue organizada entre la Municipalidad de Alto Verá, la Unidad Técnica del Gabinete Social en el marco del Proyecto Acceso al Sistema de Protección Social de Pueblos Indígenas del Paraguay, impulsado por el consorcio compuesto por la organización Tierraviva y el Grupo Sunu, con apoyo de Diakonia y la Unión Europea. La actividad contó con la presencia de 61 personas, entre ellas líderes y lideresas indígenas, representantes de instituciones públicas y autoridades locales.

El evento se inició con palabras de bienvenida a cargo de representantes de la Municipalidad de Alto Verá, la Unidad Técnica del Gabinete Social de la Presidencia de la República y la Coordinadora del Proyecto Acceso al Sistema Protección Social de Pueblos Indígenas. La jornada continuó con exposiciones y un espacio de diálogo abierto entre instituciones del Estado y representantes indígenas.

Durante su presentación, Perla Servián, de la UTGS, brindó un panorama general sobre el Sistema de Protección Social en Paraguay, destacando su implementación en 26 distritos del país y subrayando la necesidad de compromiso por parte de todos los sectores, incluyendo al sector privado y a los propios pueblos indígenas.

Uno de los momentos clave fue la presentación del monitoreo de acceso al sistema de protección social en 10 comunidades indígenas de Alto Verá, a cargo de Víctor Imas. En el informe se evidenciaron las múltiples dificultades que enfrentan las comunidades: desde el limitado acceso a salud, agua potable, vivienda y electricidad, hasta la falta de caminos adecuados, escasa cobertura educativa y problemas persistentes con la documentación e identidad de las personas.

Ricardo Morínigo desarrolló una ponencia centrada en los derechos humanos y el marco normativo de los pueblos indígenas, resaltando los avances históricos, la importancia del artículo 1º de la Constitución Nacional, y la vigencia de la Ley 904/81, Estatuto de las Comunidades Indígenas, como herramienta fundamental para la defensa de sus derechos.

Por su parte, Victoria Peralta, coordinadora del proyecto, expuso sobre el valor de la diversidad cultural y la interculturalidad, resaltando que Paraguay es hogar de 19 pueblos indígenas con culturas e idiomas propios, y que reconocer y respetar sus cosmovisiones es clave para una convivencia democrática y equitativa. Asimismo, abordó los efectos de la discriminación y la importancia de desmontar prácticas que excluyen o invisibilizan a estos pueblos.

La jornada concluyó con un espacio de diálogo entre funcionarios públicos y líderes indígenas, donde se compartieron avances y desafíos en la implementación de programas del Estado. Las comunidades presentes aprovecharon para exigir una participación más activa en la Mesa de Protección Social, señalaron la necesidad de ser informados sobre las acciones que les afectan directamente y manifestaron su interés en que el sistema funcione de forma efectiva y con respeto a su cultura y derechos.

Cómo parte de su labor Tierraviva, reafirma su compromiso con la promoción de los derechos indígenas y la construcción de políticas públicas inclusivas y verdaderamente intercultural.

 

Comunicado ante el cierre de las oficinas centrales del INDI

Desde Tierraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco, organización con 31 años de labor por la defensa y promoción de los derechos de Pueblos Indígenas, expresamos nuestra profunda preocupación ante la decisión del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) de cerrar su oficina central y reemplazarla por tres oficinas regionales.

Esta medida constituye una grave violación a los derechos de los Pueblos Indígenas, consagrados en normas nacionales e internacionales. Lejos de fortalecer la institucionalidad pública para responder a las necesidades históricas de los Pueblos Indígenas, esta decisión representa un desmantelamiento de la política indígena del Estado paraguayo. Con la disolución fáctica del INDI como ente rector, se elimina toda posibilidad de desarrollar políticas públicas interculturales y participativas, reduciendo aún más la ya debilitada acción estatal, sin siquiera alcanzar un nivel básico de asistencia social.

Este acto, impuesto de forma unilateral, contraviene de manera directa el derecho a la consulta previa, libre e informada establecido en el Convenio 169 de la OIT, ratificado por Paraguay, así como lo dispuesto en la Constitución Nacional y las leyes vigentes. Es particularmente grave la violación del artículo 29 de la Ley N.º 904/81 “Estatuto de las Comunidades Indígenas”, que establece que el INDI debe tener domicilio legal en Asunción, asegurando así un acceso equitativo y centralizado a sus funciones administrativas y de representación.

La ausencia de consulta previa a los pueblos afectados no solo vulnera principios básicos del derecho internacional de los derechos humanos, sino también ignora las sentencias vinculantes de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que exigen la adopción de medidas efectivas para garantizar la participación y el respeto a los derechos territoriales, culturales y políticos de los pueblos indígenas.

Además, experiencias anteriores de traslado de sede del INDI han ocasionado importantes pérdidas patrimoniales y documentales, afectando el acceso a derechos y generando obstáculos burocráticos que terminan castigando aún más a las comunidades. Por ello, exigimos que se adopten medidas urgentes para preservar y resguardar el acervo documental del Instituto, como parte del derecho a la verdad y la memoria institucional.
Reiteramos que el funcionamiento del INDI debe formar parte de una política pública integral, participativa y adecuadamente financiada, orientada al reconocimiento, protección y promoción de los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas, incluyendo su territorio, cultura, identidad y formas propias de organización.

Esta decisión del Estado no solo desconoce las obligaciones jurídicas asumidas, sino que representa un nuevo paso hacia la invisibilización y marginación de los Pueblos Indígenas en Paraguay.

En audiencia con la Fiscal Adjunta de Derechos de los Pueblos Indígenas e Intereses Difusos reclaman por retardo en causas que afectan a indígenas

La abogada Natalia Rodríguez, en representación de Tierraviva, mantuvo en la fecha una audiencia a la Fiscal Adjunta Abg. Nancy Salomón a fin de verificar diligencias en las denuncias que obran ante la Fiscalía de Pozo Colorado y de Villa Hayes; frente al retardo en la investigación de las mismas, lo que constituye una denegación de justicia y una revictimización a la que son sometidos los pueblos y comunidades indígenas del Chaco.

Entre las causas con mayor dilación, figura la carpeta fiscal N° 430/2022, caratulada: “Personas innominadas s/ invasión de tierras”, que se encuentra paralizada desde el 9 de octubre de 2024; a pesar de que el Fiscal Fernando Ariel González dispone de todos los elementos para proseguir con la investigación del hecho de invasión denunciado por los líderes indígenas y que afecta a las tierras comunitarias de la comunidad Payseyamexyempa’a del Pueblo Enxet.

La denuncia ya se había realizado el 1 de setiembre de 2022 y a la fecha obran en el expediente declaraciones testificales, tomas satelitales, un acta de fiscalización del MADES y hasta la propia constitución de la Fiscalía en el inmueble. En efecto, en la investigación el MADES constató el desmonte de área boscosa, apertura de camino y el uso de maquinaria pesada; según Nota SG N° 28 del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible, presentada ante la Unidad Fiscal en enero de 2024.

Así también existen otras cuatro investigaciones paralizadas que corresponden a denuncias de comunidades indígenas del Chaco, que cuentan con muchos días de retraso o que no han obtenido una respuesta efectiva de los agentes del Ministerio Público en un plazo razonable, a pesar de que el Art. 3 de su Carta Orgánica establece como un deber de la Fiscalía que los hechos punibles de acción penal pública contra pueblos indígenas no queden impunes.

Esta inquietud no es nueva y Tierraviva anteriormente ya había solicitado una auditoría a la Unidad de Pozo Colorado. Se espera que la Fiscal Adjunta defina en los próximos días las responsabilidades, para el esclarecimiento de las irregularidades y se dé una respuesta a las comunidades indígenas denunciantes.

Interminable trajinar de Xákmok Kásek en búsqueda del derecho a la educación.

Por tercera vez en los últimos meses una delegación de la Comunidad Indígena Xákmok Kásek, del Pueblo Sanapana, ubicada a unos 350 kilómetros de la capital, llegó hasta el Ministerio de Educación a fin de exigir el cumplimiento de los compromisos del Estado paraguayo respecto al derecho de acceder a la educación. En esta ocasión fueron recibidos por la Viceministra de Educación Básica, Marien Peggy Martínez y su equipo de trabajo, quienes presentaron avances y compromisos para el cumplimiento de los reclamos de la comunidad.

La Comunidad Xákmok Kásek es beneficiaria de una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que data del año 2010, sin embargo, el Estado no ha cumplido cabalmente con el fallo. Hace más de 10 años que la comunidad se encuentra instalada en parte de las tierras que le fueran restituidas, pero aún no cuentan con una infraestructura educativa adecuada. Tras los reclamos insistentes de la comunidad, las autoridades del MEC informaron hoy que desde la semana próxima una nueva empresa encargada de la construcción de dos aulas se hará presente en el territorio a fin de evaluar la situación y presentar un plan de trabajo para la entrega de la infraestructura, cuyo plazo inicial de culminación está previsto para noviembre del presente año.

Actualmente unos 50 niños y niñas dan clases en un “aula móvil” en condiciones sumamente precarias, además no cuentan con baños por lo que la comunidad debió construir baños precarios a fin de que los niños puedan asistir a clases. Esta problemática se arrastra desde el año 2017 y lleva ya 5 procesos licitatorios, el último inició con las obras pero las mismas se paralizaron y fueron abandonadas hace más de dos años.

Así también, los líderes de la comunidad cuestionaron el manejo de la supervisión educativa de la zona, ya que durante mucho tiempo presentaron sus pedidos, pero nunca obtuvieron respuestas, debido principalmente al manejo político partidario que hace la funcionaria a cargo. Entre los reclamos presentados se encuentra que el almuerzo escolar no puede llegar a todos los niños a causa de la falta de actualización del Registro Único del Estudiante (RUE), ante esto las autoridades del MEC se comprometieron a dar continuidad a la capacitación brindada a docentes y al director de la escuela a fin de poder realizar los informes y actualizaciones solicitadas por el Ministerio, garantizando el acceso al kit escolar y al almuerzo para los estudiantes de Xákmok Kásek.

En Asamblea la comunidad resolvió solicitar el cambio de nombre de la escuela, y el avance hacia la apertura del 7mo hasta el 9no grado en la escuela, buscando garantizar la educación de los niños y niñas. Mediante las acciones de la comunidad y sus líderes, se logró que la escuela de Xákmok Kásek pase a llamarse Mopai’a Sensahap, que traducida al castellano significa mariposa blanca, ya que según la creencia del Pueblo Sanapana, fueron las mariposas blancas las que guiaron a sus ancestros para poblar el territorio que habitan. Además, las autoridades del MEC se comprometieron a dar continuidad al proceso de planificación con participación comunitaria para la apertura del 7mo grado para el 2026 y posteriormente avanzar hasta el 9no grado.

La comunidad Xákmok Kásek del Pueblo Sanapaná, está ubicada en el distrito de Irala Fernández, departamento de Presidente Hayes, a 14 kilómetros de la Ruta Transchaco. Según la sentencia de la Corte IDH debían ser restituidas 10.700 hectáreas de tierras a la comunidad. El Estado restituyó 7.701 hectáreas hasta la actualidad y todavía quedan por restituir 2.999 hectáreas.

Tierraviva, como representantes convencionales de la comunidad, acompaña las gestiones y acciones de Xákmok Kásek a fin de lograr el cumplimiento pleno de la sentencia de la Corte IDH y el respeto a los derechos humanos de los Pueblos Indígenas.

Cuando se trata de los Pueblos Indígenas el olvido es una política de Estado

 

El Presidente Santiago Peña brindó ayer su segundo informe de gestión ante el Congreso Nacional, a pesar de haber hablado durante más de una hora tomándose el tiempo de atacar a sus adversarios políticos, jamás hizo mención alguna a la situación de los Pueblos Indígenas en Paraguay. Ante esto, recogemos voces, testimonios y datos que demuestran, el presidente Peña no se olvidó de los Pueblos Indígenas, sino que el olvido es una política de Estado hacia los y las indígenas.

“Una vez más, los Pueblos Indígenas son olvidados por la administración de Peña, como un reflejo de la falta de políticas públicas específicas para ellos, el presidente Peña invisibilizó a los 19 Pueblos Indígenas y sus realidades. Esto no es nuevo, viene sucediendo desde su asunción en agosto del 2023” indica la Abogada Adriana Agüero, integrante de Tierraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco, institución acompaña a diferentes comunidades del Chaco en sus reclamos de restitución territorial y acceso a derechos fundamentales.
Una muestra de esta falta de programas gubernamentales es el escaso presupuesto destinado al Instituto Paraguayo del Indígena (INDI), ente rector de las políticas indígenas del país, de haber alcanzado un presupuesto de más de 97 mil millones de guaraníes en 2023 se ha reducido a 79 mil millones para el presente año. Esta disminución es aún más reveladora en lo que compete a la compra de tierras para comunidades indígenas, este rubro se redujo de 26 mil millones de guaraníes en 2023 a apenas 4 mil millones para el periodo 2025.

La reducción presupuestaria se ha traducido en que el INDI prácticamente no ha adquirido tierras para las comunidades indígenas en los últimos años, la falta de acceso a la tierra es una problemática fundamental para los Pueblos Indígenas. “Durante sus casi dos años de gobiernos se han concretados violaciones a los derechos colectivos indígenas, procesos enmascarados para justificar desalojos arbitrarios a comunidades de sus territorios tradicionales, falta de recursos para el aseguramiento de tierras, para asegurar el acceso a una educación intercultural, falta de infraestructuras adecuadas, acceso a salud intercultural y ni hablar de la falta de caminos, viviendas dignas, programas sociales acordes y respetuosos a las costumbres de los pueblos indígenas” indica Adriana Agüero.

La falta de protección a los territorios indígenas es otra de las grandes deudas pendientes, durante los últimos años se han registrado hechos de violencia institucional y desalojos contra comunidades indígenas, así también el avance del agronegocio y la deforestación impactan fuertemente en los territorios ante la mirada permisiva y cómplice del gobierno. A esta falta de protección se agrega una falta de políticas de atención ante los efectos de la crisis climática, en el Chaco, miles de indígenas han pasado sed y hambre durante una extensa sequía en 2024, y en 2025 deben soportar el aislamiento y la falta de acceso a derechos como salud y educación a causa de las inundaciones.

María Luisa Duarte, lideresa indígena de la Articulación Nacional Indígena por una Vida Digna, señaló que lamenta, el presidente no haya recordado a los Pueblos Indígenas durante su alocución “es como si fuera que nosotros no somos parte de esta nación, quiero recordarle que somos más de 140 mil indígenas, con nuestras identidades, y que esto está reconocido por la Constitución” indicó. Con esto se demuestra que al Presidente no le importan los indígenas, situación que se sintió desde el inicio de su gobierno, agregó Duarte, indicando que hubiese sido bueno conocer cuáles son las políticas que está desarrollando el gobierno en favor de los Pueblos Indígenas.

En este sentido es importante señalar que los programas emblemáticos, como hambre cero, tampoco han llegado satisfactoriamente a las comunidades, en muchas de las escuelas indígenas los platos no llegan para todos o la cantidad de alimentos es mínima. La construcción de viviendas, caminos de todo tiempo, acceso a agua potable y otras necesidades básicas, siguen siendo un anhelo lejano para las comunidades.

Teresita Sánchez, indígena chaqueña de la comunidad Uj’e’ Lhavos, indicó que el mensaje del presidente demuestra que ignora a los Pueblos Indígenas del Paraguay, “el presenció las danzas de mi pueblo Nivaclé, es contradictorio que ahora no nos mencione. Nosotros necesitamos gobernantes que nos tomen en cuenta y nos den la participación activa” indicó la lideresa indígena. Ante los reclamos indígenas el gobierno ha hecho oídos sordos, los espacios de participación se reducen a mesas de trabajos que no resuelven las necesidades de las comunidades, por ello, se puede concluir que, cuando se trata de los Pueblos Indígenas, el olvido es una política de Estado.

Estado paraguayo publicará sentencia de la Corte-IDH favorable a comunidad indígena Xákmok Kásek

César Palacios, Director General de Comunicación Estratégica, Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (MITIC), en nombre del Comité Interinstitucional de Cumplimiento de Sentencias Internacionales (CICSI), tras una reunión mantenida en la sede de Tierraviva, de la cual participaron líderes y representantes de la comunidad indígena Xákmok Kásek, dijo que dando cumplimiento al pedido de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Corte-IDH, el Estado paraguayo publicará la sentencia favorable a la comunidad Xákmok Kásek.

Dicha publicación se realizará por medios escritos de circulación nacional al igual que a través de pódcast en los idiomas Español, Sanapaná, Enxet y Guarani.

El caso de la Comunidad Xákmok Kásek contra el Estado paraguayo, resuelto por la Corte IDH, en el año 2010, constituye un hito en la jurisprudencia interamericana sobre los derechos de los Pueblos Indígenas. La sentencia reconoció la violación de los derechos territoriales de la comunidad y la falta de protección de sus derechos económicos, sociales y culturales, subrayando la responsabilidad estatal en garantizar su subsistencia y dignidad.

La comunidad Xákmok Kásek, perteneciente al pueblo Sanapaná, habitó ancestralmente el territorio en disputa. Durante décadas, el Estado paraguayo desatendió sus solicitudes de reconocimiento y titulación de tierras, permitiendo además actividades de explotación.

Vea vídeo:

El Mundo Indígena 2025: Paraguay

Según los resultados del Censo Nacional de Pueblos Indígenas de 2022, en Paraguay existen aproximadamente 140.206 personas indígenas, lo que representa el 2,29 % de la población total del país. Estas personas se identifican como parte de uno de los 19 Pueblos Indígenas reconocidos, distribuidos en cinco familias lingüísticas: Guaraní (que incluye a los Aché, Avá Guaraní, Mbya, Pai Tavytera, Guaraní Ñandeva y Guaraní Occidental), Maskoy (con pueblos como Toba Maskoy, Enlhet Norte, Enxet Sur, Sanapaná, Angaité y Guaná), Mataco Mataguayo (Nivaclé, Maká, Manjui), Zamuco (Ayoreo, Ybytoso, Tomarâho) y Guaicurú (Qom).

El Capítulo V de la Constitución Nacional de 1992 reconoce a los Pueblos Indígenas como grupos culturales preexistentes a la formación del Estado paraguayo, garantizándoles derechos fundamentales como la identidad étnica, la propiedad comunitaria de sus tierras, la participación política y una educación que respete sus particularidades culturales.

Además, Paraguay cuenta con un sólido marco jurídico que respalda los derechos indígenas, habiendo ratificado los principales instrumentos internacionales de derechos humanos, tanto en el sistema universal como en el interamericano.

El Estado paraguayo no garantiza condiciones básicas de vida, en especial en contextos de vulnerabilidad, como el de las tierras y los territorios del hábitat tradicional indígena. La crisis del agua, aún sin respuestas, recrudece la exclusión de la población indígena, afectando de manera particular a mujeres, niños, niñas y jóvenes.

En base a los resultados sobre las acciones implementadas durante 2024, el programa de alimentación escolar “Hambre Cero” no cumple a cabalidad, y menos en el Chaco, región del país donde se encuentra la mayor cantidad de habitantes indígenas.

Por otra parte, la situación de las juventudes indígenas se encuentra frente a grandes desafíos en Paraguay. Todavía existe mucha discriminación referida al origen étnico de las personas. Además, la sociedad en su conjunto aún debe erradicar las costumbres contrarias a los derechos y a la dignidad de la persona, como el marcado adultocentrismo.

[Sin embargo], la discriminación por edad es un problema insidioso y, a menudo, no abordado en materia de políticas de salud, derechos humanos y desarrollo, y afecta tanto a las poblaciones mayores como a las más jóvenes en todo el mundo. Además, la discriminación por edad se cruza frecuentemente con otras formas de sesgo (como el racismo y el sexismo) e impacta a las personas de maneras que les impiden alcanzar su máximo potencial y contribuir de manera integral a su comunidad.[1]

Juventud indígena: desafíos y problemáticas[2],[3],[4]

En primer lugar, es difícil hoy en el Paraguay desgranar exclusivamente las intenciones públicas dirigidas a esta franja, ya que los fundamentos y razones de los planes y programas de Gobierno efectivamente están expresadas en términos totales y generalmente abarcativos. Esto redunda en una invisibilización de las necesidades propias de la adolescencia y de la juventud indígena.

Según el Censo Nacional Indígena de 2022, el 38 % de los indígenas tiene menos de 14 años de edad, mientras que el 28,6 % tiene entre 15 a 30 años, lo que representa el 67,1 % del total de la población indígena. En esta contextualización, cabe preguntarse qué posibilidades de desarrollo personal integral existen efectivamente en el país para adolescentes y jóvenes indígenas y con qué obstáculos se enfrentan.

Al respecto, ningún otro factor puede considerarse más gravitante que la pobreza, cuyas cifras nos permiten trazar una radiografía de la situación juvenil indígena:

Pobreza

El porcentaje de la población indígena en situación de pobreza hacia el 2017 era del 66,2 %, casi tres veces más al promedio nacional. En el área rural, donde viven mayoritariamente los indígenas, la incidencia de la pobreza es aún mayor, alcanzando el 68 % de personas indígenas.[5]

La pobreza indígena tiene rostro de niño, adolescente y mujer. El 67,7 % de las mujeres se encuentran en situación de pobreza, frente al 64,6 % de los hombres. Por rango de edades, los niños, niñas y adolescentes de 0 a 17 años son los más afectados, ya que 73,7 % de esta población se encuentra en situación de pobreza. Este porcentaje incluso es superior (75,7 %) para los niños, niñas y adolescentes de las zonas rurales.[6][7]

Acceso al agua y educación escolar

En un encuentro de mujeres indígenas en Pdte. Hayes, las participantes señalaron que los responsables del programa de alimentación escolar ni siquiera habían consultado[8] a las comunidades locales sobre sus necesidades nutricionales,[9] distribuyendo alimentos que no son tradicionalmente consumidos por su pueblo y con claro déficit nutricional.

Además, según varias denuncias públicas de las comunidades, las inconsistencias entre las cantidades de estudiantes a ser cubiertas, a causa de que no todos figuran en el Registro Único del Estudiante,[10] hicieron llegar muy limitadamente los insumos, excluyendo a muchos alumnos indígenas.

La exclusión y discriminación estructural también se materializaron el 25 de julio de 2024, cuando los docentes de una escuela de Pozo Colorado decidieron cerrar la escuela por falta de agua en la comunidad. Unos 100 niños y niñas indígenas quedaron sin clases,[11] y, consecuentemente, sin poder acceder a la alimentación prevista.

Consumo de drogas y alcohol

Los y las jóvenes indígenas manifiestan una preocupación creciente sobre el ingreso de estas sustancias a sus comunidades, lo que infunde un mayor estado de riesgo para los y las jóvenes, adolescentes y niños indígenas. Con el consumo, aumentan los casos de violencia intrafamiliar, las agresiones, la exposición a peligros, las muertes en las rutas, los suicidios, entre otros problemas.

Es frecuente que los líderes, junto a las familias, soliciten medidas de concientización, sensibilización y abordaje; pero la presencia del Estado en territorio con políticas de prevención es casi nula.

Desarraigo

En muchos casos, para proseguir con sus estudios primarios o la educación media, muchos jóvenes indígenas deben salir de sus comunidades. Sus padres u otros familiares solventan sus estudios y alojamiento en casas de internados que ofrecen las instituciones privadas, cuyas cuotas son privativas, no accesibles a la gran mayoría de las familias indígenas.

Casos de violencia y suicidio

Por otra parte, en las comunidades existen altas tasas de casos de violencia intrafamiliar y de suicidio de adolescentes y jóvenes. Tal es así, que la Dirección General de Estadísticas en Salud informó[12] que en 2021 se reportaron 24 casos de suicidios de indígenas en la franja etaria de hasta 29 años, mientras que de 30 años en adelante se registraron solo cuatro.

Con relación al año 2022, se da situación similar: de los 30 casos reportados como suicidios de indígenas, cuatro fueron de personas de 30 años de edad en adelante y los 26 restantes de jóvenes indígenas de hasta 29 años.

Embarazo adolescente

En cuanto a embarazos en adolescentes y niñas, la Dirección General de Información Estratégica en Salud informó que en el 2018 hubo 71 casos de niños nacidos vivos de niñas-madres indígenas de 10 a 14 años.[13]

Cuando hablamos de niñas-madres, nos estamos refiriendo a casos de abusos sexuales cometidos por al menos 71 autores —muy probablemente en su mayoría adultos—. Esta cuestión no puede dejar de ser objeto de especial atención por parte del sistema nacional de protección de la niñez.

Además, el censo del 2022 reveló que el 3,3 % son madres de 12 a 14 años, lo que las deja afuera de los espacios educativos y limita su participación en la mejora de las condiciones socioeconómicas.[14]

• Educación y acceso a la universidad o tecnicaturas

El IV Censo Nacional de Población y Viviendas para Pueblos Indígenas de 2022 en Paraguay reveló que el promedio de años de estudio de la población indígena de 15 años y más era de 4,6 años. Dicho registro mostró que la población indígena urbana tiene mayor educación que la rural, y que la tasa de analfabetismo es del 27,1 % frente a una media nacional del 6 %.

En espacios participativos, los jóvenes manifestaron sentir orfandad por parte del Estado, ya que el sistema de subsidios para la educación terciaria, ofrecido por programas del Instituto Paraguayo del Indígena, tienen un alcance muy insuficiente. Estos programas apenas abarcan a estudiantes universitarios, dejando fuera a quienes desean formarse en tecnicaturas u oficios que no son del sistema de educación formal terciaria.

El poco acceso a espacios de formación redunda en baja ocupación de la fuerza laboral. Según datos del Censo Nacional Indígena de 2022, la población indígena de 10 años y más considerada dentro de la fuerza de trabajo es de un apenas 38,5 %; mientras que la población indígena de 10 años y más considerada fuera de la fuerza de trabajo es del 51,7 %.

Esto significa que una gran parte de la población indígena en edad de trabajar no tiene acceso al trabajo y tampoco a sostenerse con ingresos propios. La ocupación de la fuerza laboral de niños y niñas es una violación de sus derechos fundamentales y un obstáculo para el desarrollo sostenible de las comunidades, sin embargo, los datos estadísticos reflejan que es una realidad de las familias indígenas en Paraguay.

Conclusiones

Dejando de lado por un momento los datos estadísticos y entendiendo entonces que las condiciones básicas de subsistencia no están aseguradas: ¿en qué momento tendríamos que hablar de los planes de vida de los y las jóvenes indígenas como un proyecto de compromiso colectivo en nuestro país?

Centrándonos en el ser joven indígena, vemos que las alternativas de desarrollo afectivo, material y profesional que tiene el individuo como sujeto de derechos miembro de una comunidad indígena, perteneciente a un pueblo con sus características culturales y rasgos tradicionales propios e inmerso en la realidad del país, son muy pocas.

Sin embargo, aún con un contexto muy adverso, la juventud indígena no vive exenta de los rasgos de vigor, entusiasmo, capacidad crítica y cuestionadora de su realidad. Puede ser protagonista de los cambios sociales tan anhelados si se generan las condiciones adecuadas.

Por tanto, más allá de la mera enunciación de intenciones que conforman los fundamentos de planes y programas de políticas, como el Plan Nacional de Pueblos Indígenas, la gestión pública hoy tiene la obligación fundamental de ofrecer a las juventudes indígenas políticas eficaces, incluyendo el enfoque de derechos humanos como la interseccionalidad, la interculturalidad, la autonomía progresiva y la participación.

Solo así los planes de vida de los y las jóvenes indígenas serán realizables en Paraguay.

Recomendaciones

Implementar acciones tendientes a la eliminación de la pobreza de las familias que conforman las comunidades de los 19 Pueblos Indígenas en Paraguay, con políticas adecuadas y con enfoque intercultural.

Asegurar el derecho a la alimentación, el derecho de acceso al agua y la salud.

Mejorar las políticas en torno al primer empleo juvenil, a la capacitación profesional y técnica, y el acceso a estudios de nivel terciario.

Elaborar de forma participativa los planes de vida, junto con los jóvenes y adolescentes indígenas, con respeto hacia su autonomía progresiva y el principio de autodeterminación de los pueblos.

 

 

Natalia Rodríguez Olmedo es abogada de derechos humanos e integrante del equipo jurídico de Tierraviva, organización que trabaja en la promoción y defensa de los derechos humanos de los Pueblos Indígenas de Paraguay, con énfasis en la restitución territorial.

Lidia Ruiz Cuevas es trabajadora social y Coordinadora Ejecutiva de Tierraviva desde el año 2020.

 

Este artículo es parte de la 39ª edición de El Mundo Indígena, un resumen anual producido por IWGIA que sirve para documentar e informar sobre los desarrollos que han experimentado los pueblos indígenas. Notas y referencias

[1] UNAS. (12 de agosto de 2022). Día de la Juventud. https://fec.unsa.edu.pe/blog/2022/08/12/dia-internacional-de-la-juventud-12-deagosto/#:~:text=Puede%20considerarse%20como%20el%20periodo,org%C3%A1nica%20e%20intelectual%2C%20capacidad%20adaptativa

 

[2]CDIA Observa. (13 de marzo de 2024). Las desigualdades en la niñez y adolescencia de Paraguay: un monitoreo para no dejar a nadie atrás.

 

https://www.cdiaobserva.org.py/2024/03/13/informe-las-desigualdades-en-la-ninez-y-adolescencia-de-paraguay-un-monitoreo-para-no-dejar-a-nadie-atras/

 

[3] Brizuela, Bárbara y Quiñónez, Nathalia.(2023). Situación de la Niñez Indígena en Paraguay. Ministerio Público. . https://ojs.ministeriopublico.gov.py/index.php/rjmp/article/view/336/479

 

[4] “Jóvenes indígenas reclaman políticas públicas con visión intercultural y mayor participación”. Tierraviva, 26 de noviembre de 2018. https://www.tierraviva.org.py/jovenes-indigenas-reclaman-politicas-publicas-con-vision-intercultural-y-mayor-participacion/

 

[5] Dirección General de Estadísticas, Encuestas y Censo. (2017). Encuesta Permanente de Hogares. https://www.ine.gov.py/Publicaciones/Biblioteca/Resultados%20EPH/PRINCIPALES%20RESULTADOS%20EPH%202017.pdf

 

[6] Ibidem.

 

[7] Frente a estos porcentajes, cabría analizar cuáles fueron los resultados del Plan Nacional de Reducción de la Pobreza (PNRP) “Jajapo Paraguay”, implementado por el Gobierno de Mario Abdo Benítez, cuyo horizonte temporal apuntaba al 2030. El documento del PNRP menciona en su diseño una metodología participativa, incluyendo representantes indígenas y campesinos. 13 de septiembre de 2023.

 

https://faolex.fao.org/docs/pdf/par205031.pdf

 

[8] En la comunidad no se implementó ningún Protocolo de Consulta. Tampoco hay noticia de que se haya hecho en otras comunidades del pueblo Enxet o de otros pueblos.

 

[9] Contaban las mujeres indígenas de Espinillo que los niños y niñas rechazan pepinos, remolacha y otros insumos, ya que consumen tunas, fruto del caraguatá y otros vegetales o variedades autóctonas. Esto evidencia la falta de interculturalidad con que el Estado aborda la implementación de programas.

 

Fuente: Informe de trabajo de campo de Tierraviva.

 

[10] “Hambre Cero: ministro reconoce que reparten almuerzo sin tener certeza de la cantidad de alumnos”. ABC, 8 de agosto de 2024. https://www.abc.com.py/politica/2024/08/08/hambre-cero-ministro-reconoce-que-reparten-almuerzo-escolar-sin-tener-certeza-sobre-cantidad-de-alumnos

 

[11] “Niños no van a la escuela por falta de agua”. Telefuturo, 25 de julio de 2024. https://www.telefuturo.com.py/ninos-no-van-a-la-escuela-por-falta-de-agua

 

[12] MSPBS/DIGIES/DES. Subsistema de Información de Estadísticas Vitales (SSIEV) Datos al 14 de septiembre de 2023.

 

[13] MSPBS/DIGIES/DES.

[14] UNFPA. (9 de octubre de 2024). Cómo el UNFPA ayuda a proteger a la juventud indígena paraguaya contra el embarazo adolescente.https://www.unfpa.org/es/news/c%C3%B3mo-el-unfpa-ayuda-proteger-la-juventud-ind%C3%ADgena-paraguaya-contra-el-embarazo-adolescente