Este es el segundo año consecutivo de Presupuesto Digno, Campaña por inversión pública para comunidades indígenas, de la Articulación Nacional Indígena por una Vida Digna (ANIVID).
El año pasado contribuyó a que el Estado revierta su intención de reducir los recursos asignados al Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) para compra de tierra para comunidades indígenas, dentro del Presupuesto General de la Nación que regiría en 2021.
Este año, la iniciativa se suma a los esfuerzos de la ANIVID para que Paraguay aumente notablemente los recursos que destina a políticas públicas para Pueblos Indígenas para 2022.
El presupuesto que el Estado paraguayo quiere asignar al INDI para 2022, de 67 mil millones de guaraníes, mantendrá la pobreza y exclusión actuales en que viven los pueblos indígenas. De este monto, solamente se prevé poco más de 13 mil millones de guaraníes (menos de 2 millones de dólares) para la restitución de tierras.
Pero puede empezar a cambiar esta situación si aumenta notablemente los recursos dentro del Presupuesto General de la Nación (PGN) 2022, para empezar a cumplir con su deuda histórica de restitución de territorios y otros derechos.
Para contrarrestar el impacto de la pandemia y así evitar que la pobreza y el hambre se profundicen, afectando especialmente a mujeres, niños, niñas y adolescentes indígenas.
Para implementar el recientemente aprobado Plan Nacional de Pueblos Indígenas PNPI 2020-2030, que orientará sus acciones y políticas prioritarias para el sector.
Sin presupuesto suficiente, se estará alejando más del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2030, especialmente de los ODS 1 Fin de la pobreza y ODS 2 Hambre Cero.
En Paraguay viven 122 mil personas indígenas pertenecientes a 19 Pueblos, que se distribuyen geográficamente en más de 600 comunidades en las regiones Chaco y Oriental.
Los Pueblos Indígenas son la población con peores indicadores sociales en el país, con un 66,2% viviendo en la pobreza y 34,4% en la extrema pobreza, a consecuencia de la exclusión de las políticas públicas como la desposesión de sus tierras y recursos naturales por parte de actores económicos agroexportadores.
Se calcula que un 37% de las tierras indígenas en Paraguay está en manos de terceros.
Solamente entre comunidades de organizaciones de la Articulación Nacional Indígena por una Vida Digna (ANIVID) las urgencias de tierras demandarían cerca de 86 millones de dólares, para la restitución a través de compra de 43 mil hectáreas de tierra.
La ANIVID acercó una propuesta a mediano plazo al Estado parguayo, que contempla que estos 86 millones de dólares se desembolsen a lo largo de 10 años, pero el primer paso el Estado lo debe dar ahora en la definición del PGN 2022.
Además, exige transparentar la situación de la tierra indígena en todo el país y crear un fondo específico para compra de tierras y proyectos de desarrollo, con el 10% de los royalties provenientes de Itaipú y Yacyreta, entre otras propuestas.
La ANIVID está compuesta por las siguientes organizaciones: Asociación de Comunidades Mbya Guaraní Ñogueroï Paveï, Asociación Nacional de Mujeres Guaraní del Paraguay Kuña Guaraní Aty; Articulación de Mujeres Indígenas del Paraguay –Mipy, Coordinadora de Líderes Indígenas del Bajo Chaco – ClibCh, Coordinadora Intersectorial de Pueblos Originarios de Concepción- CIPOC; Comisión Interdistrital de Promotores de Salud Indigena; Coordinadora Nacional Indigena-CNI; Clan Kuchingi Mairekoty, Mesa de Organizaciones Indígenas del Paraguay- MAIPY; Organización Nacional de Aborígenes Independientes-ONAI, Organización Nacional del Pueblo Guaraní-OPG; Organización Payipie Ichadie Totobiegosode-OPIT, Organización de Comunidades Unidas Nenhlet-OCUN; Organización Paï Rĕtã Joaju, Organización Paî Reko Pavĕ Jepotyra, Promotores Jurídicos Juvenil Indígena, Red de Veeduría Social Juvenil Indígena, Unión Juvenil Indígena del Paraguay ( UJIP), Unión de Comunidades Indígenas de la Nación Ishir- UCINI.
La campaña la realiza la Articulación Nacional Indígena por una Vida Digna (ANIVID) y cuenta con el acompañamiento de Tierraviva y la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy), y el apoyo de la Unión Europea y la agencia Diakonia.